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En una era en la que la sobreestimulación de Internet está acabando con el proceso experimental y la esencia creativa, Adriana Roslin (@adrianaroslin) ha creado su propia burbuja artística que supone una vía de escape entre incendios y deshielos.

Adriana Roslin x Javier Ruiz

Adriana Roslin x Javier Ruiz

Su línea de proyectos como fotógrafa de moda y directora creativa ha definido un escaparate excitante en el que encontrar campañas y editoriales para I-D, Hypebeast, GQ, Fuuucking Young, Vogue o Highsnobiety. Sus disparos de luz y color retratan un nuevo paradigma avant-garde a través de personalidades de la escena como J Balvin, Rels B, Soraya Yasmin o Bad Gyal, y crean universos oníricos para firmas como Loewe, Sisyphe, Ader Error, Vasquiat o Shoop Clothing.

La activación de su creatividad juega a armonizar el espacio y el sujeto, así como a equilibrar elementos como la arquitectura, los objetos y la geometría. Paralelamente, su atracción por la música y la moda queda patente en un infinito portfolio digital bañado de una esencia minimalista y pulida en la que vivir un orgasmo de placer visual.

Hablamos con Adriana sobre la eterna lucha del artista, sus proyectos, influencias y mucho más. Enjoy.

H.- ¿Cómo fue tu primer contacto con el arte? Háblame de tus primeros recuerdos con una cámara.

Adriana Roslin (AR) – Desde pequeña mis padres me introdujeron al mundo del arte a través de visitas a museos, música y viajes. Sobre todo me influenció el hecho de ir a Roma cada año a visitar a mi familia; y Roma es uno explosión artística. Mi hermana empezó a ser creativa antes que yo con lo cual esto me influenció mucho también y de ahí con 16 años empecé a jugar con la cámara del móvil y progresivamente con cámaras hasta hoy.

Sisyphe Campaign x Adriana Roslin

H.- ¿De dónde nace la inspiración de tus disparos? ¿Qué canciones o películas te estimulan a la hora de crear?

AR – Inicialmente la estética Sueca fue la que me hizo interesarme enormemente en la arquitectura y el diseño y por ende la fotografía. En 2010 yo ya contaba con una cuenta en Instagram y era lo que más mamaba. Ese minimalismo es el que he ido arrastrando con los años e incluyendo en cada sesión de fotos que hago. Lo que más me inspira a la hora de trabajar son las localizaciones y las personas a las que disparo. Me gusta ser fiel al espacio y sobre todo al sujeto.

Escucho una gran variedad de géneros así que dependiendo de la época me inspira una cosa u otra. A nivel cine si que las películas japonesas y koreanas se asemejan bastante a lo que busco ya que respetan en gran parte ese minimalismo que quiero transmitir. De todas maneras me queda mucho cine por ver y con el que poder inspirarme.

Sisyphe Campaign x Adriana Roslin

H.- En referencia a tu exhibición ‘What is your concept’, ¿cómo definirías el concepto de Adriana Roslin y cuáles serían las eternas preguntas a las que como artista tienes que enfrentarte?

AR – El concepto de Adriana Roslin nace del color y el juego entre el espacio y el sujeto. Eso es lo que he sacado en claro después de todos estos años. Pero antes de sacar nada en claro me he enfrentado a preguntas como “¿Cual es mi estilo?” “¿Se entenderá mi patrón?” “¿Reconocerán mis fotos?”.

Esta exposición habla un poco de eso y de mi frustración al tener que enfrentarme a esas preguntas durante un año de mi vida que fue muy duro en muchos sentidos. Que te cuestionen como artista cuando llevas años siéndolo es duro.

Bad Gyal x Adriana Roslin

H.- ¿Qué papel ha jugado Pablo Curto en tu universo artístico?

AR – Pablo Curto fue mi mentor durante varios años. Gracias a él evité el tener que ir a una escuela a estudiar fotografía. Sigo pensando que la fotografía no es algo que hay que pagar para estudiar si no que se puede ser autodidacta y probar y fallar. Prueba y error es la base de muchos trabajos prácticos y es el caso de la fotografía.

Pablo fue muy flexible conmigo, quiso una aprendiz y no una asistente y me abrió muchos caminos gracias a que confió en mi plenamente desde el principio. Cuando tuve que dejar de trabajar con él porque no me daba tiempo imitaba bastante su estilo como es normal y después de un tiempo encontré el mío. Ahora ninguno se parece en nada a lo que éramos antes y eso me hace muy feliz.

Martina Boaretto x Adriana Roslin

H.- ¿Qué crees que le falta a la escena creativa española para acabar de romper y prender con los clichés? ¿Cuáles son para ti los artistas que han empezado a definir el nuevo paradigma nacional?

AR – Le falta más reconocimiento internacional, pero creo que es algo que jamás podremos romper del todo ya que la monopolización de la cultura y el arte la tiene sobre todo Estados Unidos. Por ello los españoles tenemos que emigrar para poder ser escuchados.

De todas maneras si que ha habido un avance brutal gracias a cantantes y productoras de nuestro país que se han ido posicionando mundialmente y que han arrastrado con ellos otros artistas españoles. Muchos artistas que trabajan en productoras como Canadá u O (RIP) han creado una nueva ola de directores y fotógrafos que ahora mismo tienen más clientes fuera que en España pero que aún así se les reconoce en casa. Eso me gusta.

Diana Kunst, Íñigo Viñas, Filip Custic, Carlota Guerrero, Ana Murillas… por decir unos pocos.

Adriana Roslin

H.- Tu portfolio incluye infinidad de editoriales para revistas y direcciones artísticas que se han posicionado en el line-up de la industria de la música y la moda. ¿Cuál ha sido tu proyecto más gratificante?

AR – Uno de ellos es claramente mi portada para GQ España el febrero pasado pero el hecho de compartir con músicos y otros artistas nuestras visiones y poder crear una imagen y proyecto juntos me da mucha satisfacción. Ese momento humano de unir cabezas y arte es algo que no tiene punto de comparación.

J Balvin x Adriana Roslin para GQ

H.- ¿Qué elementos son esenciales en una sesión de Adriana Roslin? ¿De qué manera armonizas la geometría, la arquitectura y el retrato a través de tu objetivo?

AR – No tengo ninguna táctica especial; simplemente ese momento en el que buscas en el visor la armonía entre sujeto y espacio es el momento en el que hay que disparar. Es cuestión de visión personal, educación y referencias.

En cuanto a qué es lo esencial yo diría que las ganas. Incluso cuando uno sesión de fotos termina siendo un posible desastre por el tiempo, los horarios y las personas, si el equipo tiene ganas y lo exterioriza creo que es lo más importante.

Cuentos Rosales x Adriana Roslin

H.-  ¿Crees que la sobreestimulación de Internet hace que el artista abandone el proceso experimental y pierda su esencia creativa?

AR – Absolutamente. Además ahora que las imágenes se hacen virales al final acabamos todos absorbiendo las mismas referencias y terminamos siendo un ejército.

Hace casi un año visité en su estudio a uno de los fotógrafos de moda más importantes de los últimos años porque quería retratarle. Cuando entré no encontré ni un libro de moda; eran todos de arte, fotografía documental, arquitectura y más. Me impresionó.

Yo llevo mucho tiempo buscando referencias a mi alrededor sobre todo. Obviamente Internet me ayuda enormemente pero lo uso sobre todo para que las personas o el cliente con el que vaya a trabajar entienda más o menos lo que busco. Pero lo que yo busco es la realidad y creo que si todos levantásemos un poco más la cabeza encontraríamos más de lo que creemos.

Dangerous Summer x Adriana Roslin

H.- En una era en la que la fotografía se ha infravalorado y en la que hay más competencia que nunca, ¿que ha podido diferenciar tu trabajo del resto?

AR – Sinceramente nada. Te diría el color pero me pillas en un momento en el que me siento del montón. No me molesta; puede ser frustrante en algún momento pero no me molesta, no.

Somos demasiados y aunque yo confíe mucho en mi trabajo ahora mismo si no eres hijo de o estás especialmente bien conectado es muy complicado destacar durante un largo período de tiempo. Pero no imposible.

H.- Imagínate que estás viendo tu futuro, ¿qué ves?

AR – Me veo intentando escapar del cambio climático y de las enfermedades que está creando Internet y que seguirá creando. O sea en una isla muy lejos, buscando la paz interior y tranquilidad. Eso sí, haciendo fotos siempre.