Un estudio sobre el carácter.
La nueva campaña global de Dior para la Primavera-Verano 2026 busca sugerir un estado. A través de la fotografía de David Sims, la propuesta funciona como un ejercicio de observación donde la recodificación de la Casa bajo la dirección creativa de Jonathan Anderson se traduce en un lenguaje visual contenido, preciso y profundamente evocador.
Presentadas en blanco y negro, las imágenes se conciben como bocetos: fragmentos de una narrativa mayor que transmiten información concisa a través del cuerpo, la ropa y el ambiente. Todo parece estar suspendido en un momento concreto previo o posterior a la acción donde el espacio es clave y aunque los elementos ambientales son escasos, están cargados de significado.
Como protagonistas indiscutibles se encuentran Greta Lee, Louis Garrel, Paul Kircher, Kylian Mbappé, Laura Kaiser, Sunday Rose y Saar Mansvelt Beck, quienes descansan, se transforman y se concentran a medio camino entre la realidad y la ficción. La vestimenta acompaña este estado intermedio, donde el foco está puesto en la arquitectura de las siluetas y en la tactilidad de las texturas. Anderson construye así un vestuario que se percibe tanto visual como físicamente, y donde el pasado -presente a través de referencias de archivo- entra en conversación directa con el ahora. La icónica chaqueta Bar reaparece junto a los pantalones cortos Delft, mientras líneas más audaces se yuxtaponen con una sensación de calma general. La sastrería dialoga con el denim y el punto, haciendo que todo converja en una misma sintonía.
Los bolsos adquieren personalidad propia: el Lady Dior ahora se recubre de borlas, el Dior Cigale presenta su caracterísitico mini lazo, los Dior Crunchy y Dior Bow siguen siendo delicados y suaves, y el Diorly refuerza su actitud.
En manos de Jonathan Anderson, la Maison reafirma su legado al mismo tiempo que lo interpreta con excelencia.
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