«No soy nazi ni antisemita».
El artista estadounidense Kanye West, ahora conocido como Ye, publicó el 26 de enero de 2026 una carta de disculpa en The Wall Street Journal en la que reconoció haber causado daño con sus declaraciones antisemitas y atribuyó parte de su comportamiento a un daño neurológico sufrido en un accidente automovilístico en 2002. La carta es uno de los intentos más claros del artista por explicar su comportamiento en los últimos años.
En el texto, titulado To Those I Hurt, Ye explicó que el accidente le fracturó la mandíbula y le provocó una lesión en el lóbulo frontal derecho del cerebro. Según relató, los médicos se concentraron en las lesiones visibles y no evaluaron de manera profunda el posible daño cerebral, lo que, a su juicio, marcó el inicio de una cadena de errores médicos con consecuencias duraderas.

El propio artista sostuvo que la lesión más grave fue la cerebral, ya que permaneció sin diagnóstico durante más de dos décadas. Indicó que no recibió estudios neurológicos completos y que el daño solo fue identificado correctamente en 2023. Como se indica en Complex, Ye relacionó esta falta de diagnóstico con el deterioro de su salud mental y con su posterior diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1. Para él, se trató de una condición ignorada que influyó en distintos aspectos de su vida.
Bipolaridad, negación y pérdida de control
En la carta, West explicó cómo la bipolaridad cambió su forma de ver la realidad. Según Vanity Fair, describió los episodios maníacos como etapas en las que se sentía muy eufórico, seguro de sí mismo y convencido de tener claridad, aunque con el tiempo entendió que en realidad estaba perdiendo el control. Esta reflexión sugiere que el propio artista ha empezado a cuestionar una narrativa que durante años utilizó para justificar muchas de sus decisiones públicas.
De acuerdo con Complex, Ye reconoció que durante esos periodos dijo e hizo cosas de las que hoy se avergüenza, sobre todo con personas cercanas y con comunidades a las que pertenece. La carta muestra la bipolaridad no solo como una explicación, sino como un estado mental que lo llevó a aceptar conductas dañinas mientras creía que estaba actuando de forma correcta, lo que plantea hasta qué punto la enfermedad influyó realmente y cuánto quedó fuera de su control personal.
Antisemitismo y símbolos como provocación extrema
Uno de los aspectos más delicados del texto es su comportamiento antisemita entre 2022 y 2024. Durante ese periodo elogió públicamente a Adolf Hitler, vendió camisetas con esvásticas y publicó una canción titulada Heil Hitler, acciones que representaron el momento más crítico de su imagen pública y que lo aislaron tanto de la industria como de gran parte de su audiencia.
En la carta, Ye afirmó que en su peor momento se aferró al símbolo más destructivo que pudo encontrar, en referencia a la esvástica. También aseguró que no se considera nazi ni antisemita y que siente afecto por el pueblo judío. Más que asumir sus actos como decisiones conscientes, el artista intenta interpretarlos como el resultado de una mente desconectada de la realidad, una postura que busca explicar su conducta sin desligarse completamente de la responsabilidad.
Además, conforme a Complex, en noviembre de 2025 se reunió con el rabino Yoshiayao Yosef Pinto para ofrecer una disculpa personal, un gesto que puede leerse como parte de un proceso más amplio de reconstrucción de su imagen pública.
Disculpa a la comunidad negra
Ye también pidió perdón a la comunidad afroamericana. Según Vanity Fair, reconoció que su comportamiento dañó la imagen de un grupo que considera esencial para su identidad, lo que añade una dimensión más personal al conflicto, ya que no solo se alejó de otras comunidades, sino también de sus propias raíces.
El propio artista relató que a comienzos de 2025 atravesó un episodio maníaco de cuatro meses con síntomas de paranoia, impulsividad y pensamientos suicidas, una etapa que, según él, destruyó su vida. Esta confesión muestra que su crisis no fue únicamente mediática, sino también profunda a nivel personal.
Actualmente, afirmó que sigue un tratamiento basado en medicación, terapia, ejercicio y cambios en su estilo de vida. Según Complex, aseguró haber alcanzado una mayor estabilidad emocional y estar enfocado en proyectos creativos positivos. Su mensaje final no busca un perdón inmediato, sino tiempo, lo que sugiere un intento de reconstruir una imagen pública que él mismo contribuyó a deteriorar.
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