El creativo se sumerge en la energía cruda y magnética del clubbing en la campaña Cruise.
De la mano del artista Deni Horvatić, Alan Crocetti investiga un territorio donde la identidad no es fija, el género se diluye y el estilo funciona como un lenguaje propio, silencioso pero contundente. Juntos, consiguen crear un imaginario nuevo donde las joyas no están pensadas para ser contempladas a distancia, sino para vivirse y brillar sobre la piel, entre el sudor que emerge bajo las luces estroboscópicas, expuestas al sol del día siguiente y en la calma que llega inmediatamente después.
El fotógrafo captura a los sujetos desde un punto de vista radicalmente íntimo, eliminando cualquier barrera entre quien observa y quien es observado. «Te veo exactamente desde donde estás» explica. Esa ausencia de distancia genera una sensación de fusión total entre cuerpo y mirada, casi imposible, como si se tratase de una fantasía visual que atraviesa toda la campaña.
En Cruise, la cercanía, el contacto y la identidad se vuelven difusos, intensos y vibrantes. En este universo, las joyas son una extensión del propio cuerpo, «formando parte de nuestra individualidad» comenta Alan Crocetti. Así, se celebra la expresión personal en su estado más honesto, con diseños minimalistas que se funden con el cuerpo y también con piezas más audaces que capturan cada destello de luz, oscilando entre la suavidad y la crudeza.
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