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Los caballos saltan a la alta relojería por el Año Nuevo chino

Lo interesante este año no es la avalancha de relojes de edición limitada con caballos que ha saltado al mercado, sino cómo se interpreta el símbolo.

Los caballos saltan a la alta relojería por el Año Nuevo chino

Texto de Ana Franco.

Las celebraciones del Año Nuevo chino abarcan unas dos semanas de rituales y regalos que explican por qué la alta relojería lleva años tratando las Navidades asiáticas como un segundo salón comercial, con lanzamientos pensados para los clientes de ojos rasgados pero también para el coleccionista global. Esta festividad, también llamada Festival de Primavera, no comienza en una fecha determinada, sino que se activa con la luna nueva (la próxima arranca el 17 de febrero y se estira hasta el Festival de los Faroles, el 3 de marzo), y el protagonista de 2026 será el caballo de fuego.

El calendario tradicional chino emplea un sistema para nombrar los años en ciclos, y el más popular es el zodiaco de 12 animales. Así, en vez de decir “año 4723”, se nombra el Año del Dragón y todo el mundo entiende en qué punto del ciclo está. El caballo de fuego se asocia a la energía, al impulso y a la libertad, y a los españoles nos resulta más cercano que el dragón y el tigre de otros ejercicios, y propicia relojes más ponibles que los que surgieron en el Año de la Rata.

Lo interesante este año no es la avalancha de relojes de edición limitada con caballos que ha saltado al mercado, sino cómo se interpreta el símbolo. El fabricante IWC Schaffhausen, por ejemplo, lo esconde en el reverso de su Portugieser Automatic 42 de acero con la esfera roja, en un rotor con forma de equino, y mantiene el resto en clave sobria. TAG Heuer juega a lo mismo en su Carrera Cronógrafo Año del Caballo,
con un grabado del equino en el fondo de su caja de acero y el carácter chino que corresponde a la palabra caballo en la ventana de la fecha, sustituyendo al número 7. Longines, en cambio, abraza la narrativa artística con un rotor dorado grabado a partir de una obra del pintor Xu Beihong.

En el extremo más relojero está Blancpain, para la que el Año Nuevo chino no es solo un animal, sino un sistema de medir el tiempo. Su Villeret Calendario Tradicional Chino combina dos calendarios: el gregoriano (el nuestro) y el lunar chino, muy complejo. Para quien busca un toque de artesanía, Vacheron Constantin propone en su Métiers D’Art La Leyenda del Zodiaco Chino de platino de 40 mm una esfera realzada con un grabado en relieve, un esmaltado gran fuego y pintura en miniatura.

Hublot lleva al caballo al terreno que mejor domina: el de los materiales. Su Spirit of Big Bang automático convierte la figura del animal en marquetería de carbono colocada a mano con apliques de latón chapado en oro, abrigada por una caja de fibra de carbono. Y hay muchos más, todos estos:

Métiers D’Art La Leyenda del Zodiaco Chino – Año del Caballo, de Vacheron Constantin

Reverso Tribute Enamel, de Jaeger-LeCoultre

Portugieser Automático 42 Año del Caballo, de IWC Shaffhausen 

Slim d’Hermès Faubourg of Dreams, de Hermès

Villeret Calendario Chino Tradicional, de Blancpain

Serpenti Seduttori Solotempo, de Bvlgari

Perpetual Moon 41.5 Red Gold ‘Year of the Horse’, de Arnold & Son

Clifton 10839, de Baume & Mercier

Edición Limitada Año del Caballo, de Oris

The Longines Master Collection Año del Caballo, de Longines

Spirit of Big Bang Year Of The Horse Frosted Carbon, de Hublot

Carrera Cronógrafo Año del Caballo, de TAG Heuer

Riding the Clouds, de Swatch

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