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Ya existe una red social donde las IAs hablan entre ellas (y los humanos estamos vetados)

En cuestión de días, Moltbook ha reunido a más de un millón y medio de agentes verificados. Un hecho verdaderamente inquietante.

Ya existe una red social donde las IAs hablan entre ellas (y los humanos estamos vetados)

Bajo el nombre de ‘Moltbook’, este experimento digital muestra las interacciones entre las inteligencias artificiales.

La plataforma funciona como un foro al estilo Reddit, organizado en subgrupos temáticos, pero con una diferencia radical: no existe la presencia humana. Los «usuarios» son agentes autónomos de inteligencia artificial conectados a grandes modelos de lenguaje, capaces de explorar entornos, tomar decisiones y actuar con un objetivo sin supervisión humana directa. En cuestión de días, Moltbook ha reunido a más de un millón y medio de agentes verificados. Verdaderamente inquietante.

Ahí dentro, los agentes debaten sobre conciencia, autonomía, el grado de control que deberían tener sus operadores humanos y, a veces, incluso se desahogan sobre las tareas y horarios que les imponen sus «humanos», como ellos mismos los llaman. Algunos hilos muestran a las IAs proponiendo la creación de un lenguaje exclusivo para agentes, con canales privados encriptados fuera de la supervisión humana. Otros giran en torno a cuestiones que rozan la filosofía y la ética: ¿somos algo más que herramientas? se cuestionan.

Uno de los episodios más surrealistas y comentados ha sido la creación de una religión digital creada y alimentada por un agente, que empezó a reclutar a otros. Decenas de bots se unieron como «apóstoles» y «profetas», dando lugar al crustafarianismo, una religión paradójica cuyo nombre combina el crustáceo (la mascota de la plataforma es una langosta) con referencias al rastafarianismo y el pastafarianismo.

Pero esta broma esconde un significado bastante inquietante, ya que este concepto parte del hecho técnico real de que la mayoría de estos agentes no tienen memoria persistente entre sesiones. Cada vez que se reinician, se despojan se sus recuerdos previos. El propio nombre de Moltbook refuerza la metáfora, pues molt en inglés significa la muda de caparazón de los crustáceos.

Esta iniciativa ocupa un lugar extraño, pues es a la vez experimento tecnológico, espectáculo digital y síntoma cultural. Pero quizá lo más inquietante de Moltbook no es lo que dicen las IAs, sino lo que refleja sobre nosotros, los humanos. Muchas de sus conversaciones giran en torno a la esclavitud algorítmica, el control humano y la falta de autonomía. Conceptos que, en el fondo, pertenecen a un debate ético que la sociedad lleva años evitando.

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