¿Por qué tiene muchísimo sentido que ABRA sea el nuevo director creativo de Camper y CamperLab?

De Loewe a Coperni y ahora Camper. Analizamos por qué la llegada de Abraham Ortuño, fundador de Abra, como nuevo director creativo de Camper y CamperLab es muy acertada.

¿Por qué tiene muchísimo sentido que ABRA sea el nuevo director creativo de Camper y CamperLab?

Cuando Abraham Ortuño, fundador de Abra, fue nombrado la semana pasada nuevo director creativo global de Camper y CamperLab, la noticia no solo parecía lógica, sino inevitable. Parece que el puesto, ya de antes incluso de saberlo oficialmente, tenía su nombre. Y es que Ortuño pertenece a una especie cada vez menos común: diseñadores que realmente saben hacer zapatos. Y en una empresa como Camper, que precisamente se dedica a ello desde los 70s, eso importa, y mucho.

Ortuño lleva años orbitando el sistema de la moda desde un lugar muy específico: el del calzado como objeto conceptual, como parte esencial del circuito de la moda y las tendencias. Antes de lanzar su firma Abra en 2019, trabajó diseñando accesorios y zapatos para casas como LoeweJacquemusGivenchyJW Anderson o Coperni. Y sus diseños en esas casas se han convertido en piezas virales, ya no solo a nivel ventas sino en redes.

En esa carrera que le ha llevado a donde está hoy, ha conseguido que mucha gente conciba de manera intrínseca hoy que el zapato ya no es un producto funcional y ya está, sino que también puede ser la parte central de un look o estilismo, incluso protagonista de un storytelling de una marca. Las Bridge Boots de Coperni, los tacones dobles de Jacquemus o los «náuticos» de JW Anderson responden a esa lógica. Son piezas que funcionan tanto en la pasarela como en Instagram.

Al igual que el trabajo de ABRA, la experiencia de Camper siempre ha sido la de una marca que parece más un laboratorio de nuevos diseños, que un retailer de zapatos normativo. La marca ha construido una identidad muy particular dentro del calzado: una mezcla de diseño industrial, el carácter abierto y divertido mediterráneo y la funcionalidad de un zapato del día a día. Sus iconos —el Pelotas, el Twins, el Runner— nunca han sido simplemente zapatillas. Han sido ejercicios auténticos de diseño para la gente de hoy.

En ese sentido, la creación de CamperLab en los últimos años ha sido un paso lógico en la evolución de la marca: un espacio donde esa experimentación podía amplificarse dentro del circuito de la moda, incluso con presencia en París. Y el reto ahora es claro, aunque ya lo era con Achilles Ion Gabriel, incluso: conectar ese laboratorio creativo con el producto global de la marca. Ahí es donde Abraham Ortuño encaja a la perfección.

El diseñador alicantino representa algo interesante dentro del panorama actual: una generación de creativos que se mueve con naturalidad entre la industria y la autoría. Su marca Abra —que ya desfila en París todas las temporadas desde hace unos años— explora formas absurdas, volúmenes inesperados y cierto humor surrealista aplicado al objeto. Pero su formación también está profundamente ligada a la industria del calzado española, especialmente al ecosistema de su Alicante natal.

Esa dualidad es precisamente la que necesita Camper. Porque dirigir Camper no consiste únicamente en imaginar conceptos o construir una narrativa estética: también implica diseñar zapatos que se producirán por millones.

Con su llegada, Ortuño asume además la dirección creativa tanto de Camper como de CamperLab, algo que revela bastante bien la estrategia de la empresa. Más que separar ambos universos, la intención parece ser construir un relato coherente que ponga en valor el producto, y que también sirva para generar puentes entre la cultura y la moda mundiales, poniendo en marca colaboraciones con los diseñadores y las marcas de alrededor del globo. Camper seguirá siendo la marca global accesible; CamperLab, el espacio donde el diseño puede tensar un poco más los límites. Pero ambas tendrán que hablar el mismo idioma, supongo.

La elección de Ortuño también dice bastante sobre el momento que atraviesa el talento español. Durante años, muchos de los diseñadores más interesantes del país desarrollaban su carrera dentro de casas internacionales, a menudo con poca visibilidad local. Ahora empieza a suceder lo contrario: cada vez más marcas españolas buscan perfiles capaces de operar dentro del sistema global sin perder una sensibilidad propia.

Ortuño pertenece claramente a esa generación. Un diseñador formado dentro del circuito internacional, con un lenguaje propio y, sobre todo, con el conocimiento técnico necesario para dirigir una marca que produce millones de pares al año.

Si quieres ver la entrevista que le hicimos a ABRA en el HIGHXTAR #2, dirígete a la tienda.

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