En un momento en el que vernos con amigas muchas veces se resume en la cultura del “ponernos al día”, en una era en la que cada vez nos cuesta más encontrarnos de verdad, surge ALMA como un manifiesto necesario sobre la intimidad. Sobre lo que significa estar verdaderamente presente. Una exposición que puede presumir, precisamente, de lo que más escasea: tiempo compartido, intimidad real, cuerpos presentes sin mediación.

El proyecto de Javier González de Castejón (o simplemente Javo, como le llaman sus amigas) es mucho más que una serie de retratos; es el testimonio de esa amistad que hoy parece faltarnos: una relación cruda, tierna y profundamente real. A través de una lente que huye del erotismo para centrarse en la vulnerabilidad, Javo nos presenta una desnudez que no habla de cuerpos sin ropa, sino de almas al descubierto. En sus pinturas en blanco y negro, el cuerpo se convierte en el mapa de una relación entre el artista, su entorno y sus preocupaciones más profundas, transformando el acto de posar en un ejercicio de confianza y liberación.

La muestra se despliega en un antiguo espacio de escuela de arte y diseño en la calle Claudio Coello que se convierte en un santuario de lo privado. Allí, la cama emerge como un icono del despertar artístico y de la infancia. Utilizando sus propios colchones de cuando era pequeño, el artista busca la posibilidad de volver al vientre, de regresar a un lugar de seguridad, de refugio. Esa misma energía y pulsión protectora atraviesa el último cuadro de su amiga Clara. Situado frente al resto de la obra y presentándose como la joya de la corona, enmarcado en oro y siendo la única pieza que explora el color, parece abrazar todo el recorrido desde una necesidad de cobijo.
Aparece también la figura del caballo que recorre la serie como símbolo de lo salvaje, del impulso, de una naturaleza indomable, de esa energía primaria que atraviesa la obra con una fuerza difícil de controlar pero de nuevo con un carácter protector y maternal.
En este proyecto, la desnudez no es un gesto estético, sino una declaración de vínculo. Estos cuerpos sin ropa no hablan solo de piel, no hablan de lo que muestran si no de lo que arropan, de lo que esconden, de su verdad, de su alma. Javier González de Castejón desnuda la amistad en ALMA.
Texto: Marta Guardiet
Fotografía B&N: Daniel Santiago
Fotografía color: Cecilia Gjerde.
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