HIGHXTAR Review | Análisis Paris Womenswear Fashion Week FW26

Se acepta la fragmentación, la mezcla de décadas, códigos culturales y niveles de formalidad, reflejando un momento histórico en el que la identidad es cada vez más mutable.

HIGHXTAR Review | Análisis Paris Womenswear Fashion Week FW26

Entre la memoria y la metamorfosis.

La Semana de la Moda de París ha sido siempre un ejercicio de tensión entre tradición y ruptura, y esta edición no iba a ser diferente. Eso sí, ahora esa dualidad se materializa en una constante reinterpretación de los códigos históricos, donde el archivo se convierte en materia prima y el presente en un laboratorio de identidades híbrídas.

En HIGHXTAR. tuvimos el placer de asistir a algunos de los desfiles más interesantes, con el objetivo de descubrir en persona las colecciones presentadas por Julien Dossena para rabanne, Nadège Vanhée para Hermès, Pelagia Kolotouros para Lacoste, Matthieu Blazy para CHANEL y el español Javier Guijarro para su marca homónima. Todos estos creativos comparten una sensibilidad común donde la moda se comprende como una narrativa personal y como una herramienta de adaptación a un mundo cada vez más incierto.

Esta temporada, en lugar de establecerse una única dirección estética, se ha revelado un mosaico de perspectivas donde el pasado se fragmente y se recombina en nuevas siluetas, materiales técnicos y relatos emocionales.

rabanne y la feminidad imperfecta

Julien Dossena plantea una reflexión sobre la feminidad modernista, entendida como una identidad en constante recomposición. Su propuesta rechaza la perfección pulida para abrazar una estética más intuitiva, casi improvisad, donde cada look parece formar parte del armario de un personaje real.

La colección FW26 de rabanne funciona así como un collage temporal donde conviven vestidos con ecos de los años cuarenta y chaquetas de shearling en intarsia, trajes intelectuales de cuadros abiertos sobre enaguas visibles y pantalones masculinos de tartán con tacones de animal print.

El director creativo propone así un estilo identificativo que no necesariamente debe ser coherente, pues está construido a través de acumulaciones y contradicciones. Una filosofía que cobra especial sentido si tenemos en cuenta un contexto cultural marcado por la nostalgia.

Hermès y la sensualidad disciplinada

Si rabanne explora la imperfección expresiva, Hermès plantea una visión opuesta dominada por la precision, el control y la sensualidad contenida. Construida alrededor de una atmósfera crepuscular, la colección juega con la idea de una mujer que se mueve entre la luz y la sombra. Las siluetas se articulan en líneas limpias que recuerdan el universo ecuestre de la Maison el cual se materializa en pantalones de montar, abrigos estructurados y cortes en A que equilibran rigidez y libertad de movimiento. El cuero brilla como la lana, las texturas reaccionan a la luz nocturna y la paleta cromática evoluciona del calor del atardecer hacia tonos lunares más fríos. La Casa continúa así su exploración de una elegancia radicalmente funcional, donde el lujo se expresa mediante la perfección técnica y una sensualidad cuidadosamente controlada.

Lacoste y el legado histórico de René

El desfile de Lacoste en Roland-Garros sirvió como homenaje a uno de los episodios más destacados en la historia del fundador de la marca, René Lacoste. Sí, hablamos del partido de Copa Davis de 1923 en el que se enfrentaba al español Manuel de Gomar y el cual venció bajo una tormenta torrencial. Este encuentro sirvió como punto de partida para Pelagia Kolotouros, quien reflexiona sobre todo lo que ocurre alrededor del deporte en una colección que explora la estética del espectador.

La directora creativa continúa desarrollando su investigación sobre el outwear técnico con materiales como el nailon transparente en acabado mojado o la lana laminada, trabajando mano a mano con Mackintosh para introducir técnicas tradicionales de impermeabilización. El resultado es una propuesta que elimina por completo las fronteras entre la ropa deportiva y el vestuario urbano, al mismo tiempo que sitúa el archivo deportivo como punto de partida para construir un lenguaje técnico que conecta con la cultura fan actual.

El bosque como refugio de Javier Guijarro

Entre los grandes nombres de la industria, el diseñador español aporta una dimensión mucho más introspectiva tras encontrar inspiración en ‘Monster’, la película de Hirokazu Kore-eda. Surge así una propuesta que utiliza el bosque como metáfora de un espacio donde la identidad puede existir sin juicio, con diseños que continúan explorando el vestuario clásico que tanto define el universo de Javier Guijarro: tejidos a cuadros, lana tradicional, cuero y seda aplicados a camisas…

Sin embargo, esta temporada se introducen acabados encerados e impermeables que refuerzan la idea de prendas preparadas para habitar un entorno natural, así como una colaboración con Converse que reinterpreta las Chuck Taylor en nuevas texturas, mezclando nostalgia y sensibilidad contemporáneas.

CHANEL: entre la oruga y la mariposa

Tuvimos el placer de poner el broche de oro a la Paris Fashion Week con uno de esos desfiles que dejan huella y que se viven como un fenómeno cultural de esos que pasarán a la historia de la moda. Y es que Matthieu Blazy recuperó para la ocasión una de las metáforas más conocidas de Gabrielle Chanel, con el objetivo de construir una colección como un diálogo entre funcionalidad y fantasía. Todos los ojos estaban puestos en él. Queríamos comprobar si sería capaz de mantener el discurso y la identidad de sus anteriores propuestas tanto de prêt-à-porter como de haute couture. Y vaya si lo hizo.

Durante el día, como la oruga, las prendas evocan funcionalidad y comodidad -tweeds, trajes relajados, camisas de trabajo- pero al caer la noche las siluetas se vuelven más aéreas y espectaculares, como la mariposa. El traje CHANEL funciona aquí como núcleo narrativo, reimaginándose en punto acanalado, tweed tradicional y tejidos híbrídos con lurex y silicona, como si de un lienzo se tratase, adaptándose a diferentes identidades.

Una creciente sensación de iridiscencia, combinada con la sedosidad, la sinuosidad y la fluidez, se acentúa aún más cuando el día da paso al mundo nocturno del vuelo. Es entonces cuando surge el «papillon de nuit».

Si algo nos ha dejado claro esta edición de la Paris Fashion Week es que la moda ha dejado de perseguir la perfección estética. En su lugar anhela algo más complejo -y quizás más interesante-: la autenticidad dentro de la contradicción. Se acepta la fragmentación, la mezcla de décadas, códigos culturales y niveles de formalidad, reflejando un momento histórico en el que la identidad es cada vez más mutable.

rabanne habla de autoexpresión imperfecta. Hermès de disciplina sensual. Lacoste de resistencia frente a los elementos. Javier Guijarro de refugio emocional. CHANEL de transformación. Cinco narrativas distintas que apuntan a una misma conclusión: en la moda contemporánea, vestirse ya no significa encajar en una estética, sino explorar las múltiples versiones de uno mismo.

Sigue toda la información de HIGHXTAR desde Facebook, Twitter o Instagram

Podría interesarte…

© 2026 HIGHXTAR. Todos los derechos reservados.