Puede que aún no conozcas el nombre de Simon Carle, pero probablemente ya hayas visto su trabajo. El diseñador emergente está construyendo un lenguaje propio que convierte el cuerpo en el verdadero soporte de la prenda, difuminando los límites entre la moda y el arte del tatuaje. Sus prendas, de hecho son básicamente eso: tatuajes temporales aplicados directamente sobre la piel.
Su trabajo volvió a viralizarse esta semana cuando Tyla apareció durante Paris Fashion Week con lo que parecía una chaqueta ajustada de efecto snakeskin camino del Crazy Horse. El detalle: la de ‘Water’ no llevaba ninguna prenda.
El diseño era en realidad una intervención directa sobre su piel creada por Carle, quien aplicó varias piezas impresas sobre su torso y brazos para recrear la textura de serpiente. El efecto generaba la ilusión de un top ajustado mientras la espalda permanecía completamente desnuda. El look se completaba con unos moto jeans ultra low-rise de Rock Revival, tacones Samurai de archivo de DSquared2(Fall 2016), un bolso de ante y python de Valentino y una cadena dorada de Chanel.
Basado entre Londres y París, el diseñador ha construido un lenguaje propio que parte de una idea simple pero radical: convertir el cuerpo en el soporte principal de la prenda.
Sus piezas funcionan como una especie de “segunda piel”: superficies ultrafinas impresas con imágenes hiperrealistas que se aplican directamente sobre el cuerpo, como si se tratara de tatuajes temporales. Encajes, prints, corsetería o logos aparecen así sobre la piel creando la ilusión de prendas que, en realidad, no existen.
Antes de empezar a circular en el ecosistema pop, Carle ya había pasado por la órbita de la alta moda. El diseñador formó parte del equipo de couture de Maison Margiela durante la etapa de John Galliano, participando en la colección Artisanal de 2024, y posteriormente regresó a París para continuar trabajando en la casa bajo la dirección de Glenn Martens. Paralelamente, su trabajo ha empezado a circular dentro del ecosistema musical. Artistas como Charli XCX ya han llevado sus diseños, y también participó en el vestuario de bailarines para la icónica performance de Rosalía en los Brit Awards de este mismo año.
Ahora que venimos de ver todas las propuestas de París, y en un momento en el que muchas marcas parecen inclinarse cada vez más hacia lo seguro y lo predecible, se agradece que existan diseñadores como Simon Carle. Figuras en las que la industria —o al menos quienes todavía creen en la creatividad dentro de la moda— pueden seguir depositando cierta esperanza.
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