Un icono futurista que, casi dos décadas después, sigue definiendo el eyewear actual.
Mucho antes de que el futurismo se convirtiese en tendencia, Martin Margiela ya había imaginado cómo vestiría una identidad posthumana. Corría el año 2008 cuando decidió presentar las L’Incognito, unas gafas que parecían haber sido extraídas de una realidad paralela, con reminiscencias al cyberpunk y al sci-fi de la década de los 90. Fueron el primer diseño de eyewear de la Maison, y aparecieron por primera vez en el desfile SS08 para sorprender al mundo
Hoy, casi veinte años más tarde, MM6 Maison Margiela recupera ese lenguaje de archivo con las nuevas Lunettes 6 Noires oscuras, envolventes y, por supuesto, minimalistas, que vuelven a jugar con esa idea de ocultar parcialmente el rostro.
Las L’Incognito hicieron su primera aparición sobre la pasarela SS08, debutando como la primera silueta de eyewear de la Casa, y como era de esperar, no tenían nada de convencional. Su construcción se basaba en una única lente horizontal, sin montura visible, que atravesaba el rostro como una si de una barra negra de censura de censura.
Por aquel entonces, la referencia más inmediata era inevitable. A todo el mundo se le vino a la cabeza el personaje de Geordi La Forge en Star Trek, pero detrás de la estética sci-fi se escondía una idea mucho más Margiela. Y es que durante toda su carrera, Martin Margiela trabajó alrededor del anonimato. Él mismo evitaba las entrevistas, rechazaba aparecer públicamente y convirtió la invisibilidad en un deseo estético. Sus desfiles ocultaban los rostros con máscaras, velos, maquillaje y pelucas, y las L’Incognito condensaban toda esa obsesión en un mismo objeto.

En el año 2008, el mercado del eyewear de lujo todavía seguía anclado entre el glamour de Hollywood y las referencias aviator heredadas de los 2000, por lo que cualquier silueta que se saliese de esos patrones conseguiría llamar la atención de la industria (más todavía si se trataba de una propuesta como las L’Incognito, que rompían por completo con ese imaginario). La silueta wraparound sin marco, el uso de una monolente de policarbonato inyectado y el acabado ultraminimalista hacían que parecieran un prototipo más que un producto comercial. De hecho, gran parte de la prensa especializada de la época las describió como «forward-thinking» o «painfully stylish», ya que resultaban muy difíciles de contextualizar.
La Maison desarrolló el modelo junto a la firma italiana Marcolin y lo lanzó en diferentes versiones: negro opaco, espejo, marrón translúcido y transparente. A nivel técnico, el concepto también era radical, pues la lente reposaba directamente sobre el puente nasal, eliminando prácticamente toda estructura visible.

Y aunque inicialmente parecían demasiado extremas para trascender la pasarela, las L’Incognito acabaron convirtiéndose en una obsesión de culto. A finales de los 2000 comenzaron a verse en auténticos iconos como Kim Kardashian, Paris Hilton, Lindsay Lohan o Amber Rose, erigiéndose rápidamente como un símbolo del exceso futurista del momento.
Este lenguaje visual nunca ha desaparecido del todo. La obsesión por ocultar el rostro, deformar la identidad y construir siluetas futuristas sigue atravesando el universo Maison Margiela actual, aunque Martin Margiela abandonase oficialmente la Casa en 2009. Dentro de la línea MM6, las recientes Lunettes 6 Noires continúan esa tensión entre anonimato y presencia como si el tiempo no hubiese pasado.

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