Que Mad Cool cumple diez años ya lo sabíamos. Que ese aniversario iba a venir cargado con Foo Fighters, Florence + The Machine o Twenty One Pilots, también. Lo que a lo mejor no esperábamos es lo rápido que se iba a teñir de naranja todo el recinto en cuanto se ponía el sol. Aperol Spritz ha vuelto a Madrid y lo ha hecho para quedarse, colándose como el plan paralelo favorito de todo el que necesitaba una pausa entre escenario y escenario.
Y es que hablamos de un cartel de más de setenta artistas repartidos en cuatro días, del 8 al 11 de julio, en un recinto para más de 100.000 personas donde entre nombre y nombre —Moby, Halsey, Lorde, Nick Cave & The Bad Seeds, Kings of Leon, Pulp, The War On Drugs, Pixies, David Byrne, la lista sigue— hace falta algo que refresque el ambiente sin bajar el ritmo. Ahí es donde Aperol se ha ganado el título de MVP del festival: su rincón particular se convirtió en el punto de reunión perfecto para bajar pulsaciones, ponerse al día con la peña y volver a la pista con las pilas cargadas. Golden hour, spritz en mano y la banda sonora del festival de fondo: la combinación ganadora de este décimo aniversario.
Y como todo buen rincón con encanto dentro de un festival, la zona de Aperol tuvo también su propio desfile de caras conocidas. Entre spritz y spritz se dejaron ver por allí María Hervás, Lily Mangriñán y Charlienarcotic, demostrando que el naranja sienta bien hasta fuera del vaso. Poco más se puede pedir: buena música de fondo, un Aperol Spritz en la mano y la sensación de que, en algún momento de la tarde, todo el mundo acabó charlando con todo el mundo.

El spritz que manda en el tardeo
Si hay algo que define a Aperol Spritz es su capacidad de convertir cualquier plan en el plan. Ese equilibrio entre el dulzor fresco y el punto amargo, mezclado con vino espumoso y un toque de soda, lleva años siendo la fórmula preferida para el momento aperitivo, y en Mad Cool no iba a ser diferente. Entre concierto y concierto, el naranja de Aperol se coló en las zonas de descanso del festival como el complemento perfecto para hacer una pausa con amigos antes de volver a la pista, o simplemente para alargar la tarde mientras el cartel seguía sonando de fondo.
Un verano que no para
Mad Cool es solo una parada más dentro del recorrido que Aperol Spritz ha trazado por todo el país esta temporada. Después de Madrid, la marca sigue reforzando su vínculo con la música en vivo en citas como Noches del Botánico, que sigue su curso estos días, o SanSan Festival y Mar de Jávea, sin dejar de lado espacios que ya forman parte de su historia, como Palo Market Fest o La Santa Market en la Costa Brava, y mirando ya hacia septiembre, cuando llegará su cita con Jardín de las Delicias.
Con esta agenda, Aperol Spritz no solo se limita a patrocinar festivales: construye un universo propio alrededor del aperitivo, la música y los planes compartidos, reforzando su papel como el acompañante perfecto para brindar con amigos en cualquier rincón de España. Y si algo queda claro después de ver su recorrido este 2026, es que allá donde hay un buen cartel, hay un Aperol Spritz esperando para hacerlo aún mejor.

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