Quince años de Eufònic.
Mientras media España se reparte entre el FIB y el Boombastic, el plan para los paladares más finos está en el Delta de l’Ebre. Eufònic, el festival de artes sonoras, visuales y digital-performativas de las Terres de l’Ebre, cumple quince años convertido en algo único en el mapa español: un laboratorio de experimentación donde los arrozales, las lagunas y el casco urbano de Amposta hacen de escenario para instalaciones, performances, piezas lumínicas, espectáculos audiovisuales inmersivos y música en directo. Cerca de 50 artistas en un territorio que es la mitad del encanto: aquí la vanguardia no sucede en una nave industrial, sino con el Delta de fondo.
Del cartel, nuestro radar marca varios imprescindibles: Ángel Molina, historia viva de la electrónica española y uno de los DJs más respetados que ha dado este país; Francisco López, leyenda absoluta del arte sonoro internacional; la canadiense-china Yu Su, uno de los nombres más buscados de la electrónica ambiental global; el directo audiovisual de Maya Shenfeld & Pedro Maia; Alba G. Corral, referente del arte generativo, junto a YANA; las atmósferas del suizo Mehmet Aslan con Malo Lacroix; el diseño lumínico de Antoni Arola —Premio Nacional de Diseño puesto a hacer magia con la luz—; y perlas con nombre de trastienda como Queer Falafel, Acid Maracas o La Gore, que dan la medida del espíritu de la casa: aquí se viene a descubrir, no a corear.
La vertiente profesional, Eufònic Pro, se celebra el 16 y 17 en Tortosa como punto de encuentro de artistas, gestoras culturales e investigación. Y el consejo de siempre para quien baje: el festival es la excusa, pero el Delta —sus arrozales infinitos, sus flamencos, sus mejilloneras, su luz— es el viaje. Nada que ver con ningún otro festival del verano, y esa es exactamente la gracia.
Programación completa y entradas en eufonic.net.