En la propuesta se explora la complejidad de los vínculos humanos.
Nos encontramos ante el debut de Maria Grazia Chiuri en FENDI, tras su salida de Dior en mayo de 2025 y su regreso a la casa italiana. Fotografíada por Jo Ann Callis, esta primera campaña supone una reflexión visual sobre uno de los grandes dilemas de la condición humana: el deseo de conectar con los demás y la dificultar de hacerlo por completo.
Se propone así una serie de imágenes cargadas de tensión emocional, en las que se trata esa condición permanente entre la necesidad de establecer vínculos y el impulso de proteger la propia vulnerabilidad. Es justo en ese espacio intermedio donde se decide cuánto se está dispuesto a ofrecer y cuánto se necesita recibir.
Este proyecto comenzó en un cuaderno de bocetos de la fotógrafa, donde ella misma dio forma a los gestos y dinámicas que articulan la narrativa de la campaña. Sus imágenes capturan la interacción entre dos individuos, construyendo escenas en las que el lenguaje corporal y la distancia adquieren tanto peso como las propias prendas de la colección.
Esta visión conecta con la propuesta de Maria Grazia Chiuri para FENDI, construida alrededor de la idea de un armario compartido, donde los diseños masculinos y femeninos establecen una misma conversación que pone de relieve tanto aquello que une como lo que diferencia ambos universos. Vemos así una secuencia en la que cada imagen representa un instante suspendido dentro de una historia mucho más amplia marcada por una sutil tensión física y emocional que nunca termina de resolverse.
Entre las principales inspiraciones se encuentra la obra de Pina Bausch y su manera de traducir la intensidad emocional a través de la proximidad física y el movimiento. También cobra especial importancia la ciudad de Roma, que emerge como una presencia constante cuya historia, visible en su arquitectura, sus interiores y sus ruinas, conecta con la colección.
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