De Schiaparelli a Givenchy, la actriz y Law Roach han construido alrededor de Atenea un imaginario de túnicas, armaduras y referencias de archivo. Su estrategia confirma que la alfombra roja es uno de sus principales escenarios narrativos.
Durante la gira de prensa de La Odisea, la adaptación de la epopeya de Homero dirigida por Christopher Nolan, la actriz ha trasladado a la alfombra roja los códigos de Atenea (la diosa griega de la sabiduría y la guerra a la que interpreta) mediante una sucesión de vestidos blancos, drapeados clásicos, piezas de archivo, corazas escultóricas y accesorios con resonancias arqueológicas.

El resultado es una narrativa paralela a la película: una odisea visual diseñada junto a Law Roach, su colaborador desde hace más de una década y autodenominado “arquitecto de imagen”. Una campaña en la que cada aparición pública funciona como un nuevo capítulo y cada look aporta una imagen susceptible de viajar por portadas digitales, cuentas de moda, vídeos de TikTok, búsquedas de Google y conversaciones en redes sociales.
Estrenada el 17 de julio de 2026, La Odisea reúne a Matt Damon como Odiseo, Anne Hathaway como Penélope, Tom Holland como Telémaco y Zendaya como Atenea, además de Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Charlize Theron y Samantha Morton. Pero incluso con este reparto, Zendaya ha conseguido que el vestuario promocional se convierta en una de las principales vías de acceso al imaginario de la película.

Atenea antes de entrar en la sala
La operación comenzó en Nueva York con una reinterpretación de la túnica griega. Zendaya apareció con un conjunto marfil de Khaite Resort 2027 compuesto por una blusa drapeada, una falda semitransparente y un cinturón negro con aplicaciones doradas. En los pies, unas sandalias metalizadas actualizaban el calzado de gladiador.
Para el photocall de Londres, la actriz llevó un vestido de columna marfil creado a medida por Jacquemus. La pieza incorporaba un escote halter, una espalda abierta y un pañuelo integrado que envolvía su cabeza. El estilismo se completó con pendientes dorados de Baron London, fabricados a partir de discos antiguos.

En la premiere mundial de Londres, Zendaya vistió el look de cierre de la colección de alta costura otoño 2026 de Schiaparelli pocas horas después de que desfilara en París. El corpiño acordonado reproducía la anatomía de una escultura de mármol, mientras una falda de flecos degradados transformaba la rigidez de la estatua en movimiento. La trenza colocada sobre la cabeza evocaba, sin reproducirlo literalmente, el casco de Atenea.
Dentro del estreno cambió la armadura blanca por un diseño de Valentino compuesto por un top de hojas y una falda de drapeado gris. La referencia al laurel, a la vegetación mediterránea y a las prendas envolventes del mundo clásico ampliaba el relato más allá de una sola silueta.

En París, Zendaya y Law Roach fueron un paso más allá al convertir la historia de la moda en material promocional. Para una de sus apariciones recuperaron un diseño de la colección de alta costura primavera 1997 de Givenchy, la primera creada por Alexander McQueen para la maison y titulada The Search for the Golden Fleece. Un vestido blanco, de hombros elevados, cintura encorsetada y mangas monumentales, se presentó junto a un elaborado tocado dorado.
El archivo funcionaba como hipervínculo cultural entre Homero, McQueen, Givenchy, la historia de la alta costura y el blockbuster de Nolan. Una sola fotografía permitía activar varias conversaciones: cine, moda, mitología, coleccionismo y memoria visual.

Para la premiere parisina, Nicolas Ghesquière creó para Louis Vuitton un vestido blanco y marfil inspirado en su propia colección primavera 2006 para Balenciaga. El diseño combinaba cintura imperio, paneles de encaje, abertura abdominal, falda con corte lateral y un bolero de volantes estructurados.
La actriz continuó explorando el blanco, lo combinó con dorados, transparencias, bordados, volúmenes arquitectónicos y distintas interpretaciones del drapeado. En Nueva York recuperó, además, un vestido de Alberta Ferretti de primavera 2008 y lo acompañó con sandalias de gladiador altas, convirtiendo un accesorio muy asociado a la década de 2010 en una posible tendencia de regreso.

El cierre de la gira llegó con un vestido blanco de Matières Fécales perteneciente a la colección otoño 2025. Su bustier escultórico, la cola de plumas y unas alas que descendían hasta el suelo llevaban el concepto de divinidad hasta su expresión más teatral. Frente a la contundencia de la prenda, el maquillaje se mantuvo desnudo y luminoso, mientras el cabello se recogió en una larga trenza texturizada.
De Spider-Man a Dune y Challengers
La gira de La Odisea no es una anomalía en la trayectoria de Zendaya, sino la evolución de un lenguaje que la actriz y Law Roach llevan años perfeccionando. Ambos comenzaron a trabajar juntos durante la etapa de Zendaya en Disney Channel.

Durante las promociones de Spider-Man, incorporaron colores, redes, siluetas y referencias gráficas relacionadas con el universo del superhéroe. En la gira de Dune: Part Two, Zendaya apareció en Londres con el traje robótico de Thierry Mugler de 1995, una pieza que sintetizaba futurismo, armadura y archivo y que se convirtió inmediatamente en una de las imágenes más compartidas de aquella campaña.
Roach explicó entonces a Vogue que ambos habían adoptado el “method dressing” y que los estilismos se planteaban como una extensión intencionada del vestuario y del mundo de la película.

En Challengers, vestidos verdes, los tejidos de red, los polos reinterpretados y los zapatos de Loewe con pelotas atravesando los tacones construyeron un “tenniscore” inmediatamente reconocible. La gira reunió piezas personalizadas de Loewe, Jacquemus y Thom Browne con diseños vintage de Ralph Lauren, Vivienne Westwood y Louis Vuitton.
Cada proyecto recibe así su propio vocabulario. Arena, metal y siluetas futuristas para Dune; pistas, redes y pelotas para Challengers; mármol, oro, túnicas y armaduras para La Odisea. Zendaya no reproduce literalmente a sus personajes, sino que identifica los símbolos capaces de funcionar fuera de la pantalla y los transforma en moda editorial.

La alfombra roja como segundo tráiler
Este fenómeno ya no puede explicarse únicamente como una tendencia estilística. Las premieres y las giras de prensa se han convertido en plataformas de contenido con capacidad para ampliar la campaña de una película mucho más allá de entrevistas, carteles y tráilers.
Antes de que un actor llegue a la alfombra roja, parte del público ya está esperando qué llevará, qué diseñador participará, si aparecerá una pieza de archivo o qué referencia esconderá el estilismo.

La ropa además puede comunicar el tono de una película en una imagen que se entiende en segundos. No es necesario haber leído a Homero ni conocer el argumento de Nolan para identificar en Zendaya una figura asociada con Grecia, la divinidad, la batalla o la monumentalidad.
Por eso el “method dressing” se ha extendido más allá de Zendaya. Margot Robbie convirtió la promoción de Barbie en un recorrido por conjuntos históricos de la muñeca; Ariana Grande y Cynthia Erivo mantuvieron durante Wicked un código cromático vinculado a Glinda y Elphaba; y otros repartos han empezado a coordinar sus apariciones con la estética o el periodo de sus películas.

Solo 40 cines en el mundo proyectan La Odisea de Nolan en IMAX 70mm y ninguno está en España.
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