Un mes de música en Sanxenxo.
Frente al formato de macrofestival de fin de semana, Costa Feira propone otra cosa: casi un mes entero de música en directo, gastronomía y ambiente gallego a orillas de las Rías Baixas. En su cuarta edición —tras reunir a 60.000 personas el año pasado—, el festival de Sanxenxo se ha consolidado como uno de los planes más potentes del verano en el norte, un punto de encuentro continuado más que una cita de un solo día.
El cartel mezcla generaciones y estilos sin complejos: por su escenario pasan Taburete, Nicky Jam, Loquillo (con su gira Corazones Legendarios), Delaossa, Xavibo y la jornada especial POP A FEIRA, dedicada al nuevo pop con Inazio, Íñigo Quintero, Malmö 040 y Pavlenha. Y como novedad, el ciclo Wake Up! suma la electrónica y el techno a la programación con varias fechas propias.
Pero uno de los nombres más apetecibles del cartel llega el 15 de agosto: Rusowsky, una de las sensaciones absolutas del pop español actual. El madrileño ha convertido el hyperpop y el R&B de dormitorio en un universo propio —melodías pegajosas, producción futurista y una estética muy suya— hasta colocarse como una de las voces que están redefiniendo la escena. Y no es casualidad que aparezca una y otra vez en esta agenda: Rusowsky se ha convertido en el fichaje estrella del verano, encadenando festivales de punta a punta del país —de Sonorama Ribera a nuestro querido Cooltural Fest de Almería, pasando por Sanxenxo—. Verlo en directo, con las Rías Baixas de fondo y en un festival que se vive sin agobios, es de esos planes que resumen bien lo que es un buen verano