Si pensabas que lo de ayer era un once in a lifetime, tenemos noticias: España está viviendo una anomalía astronómica que no volverá a repetirse en generaciones. Y el próximo capítulo puede ser todavía más espectacular. Entre 2026 y 2028, el país será escenario de dos eclipses totales de Sol y uno anular.
El eclipse total de ayer consiguió algo bastante difícil en plena era del scroll: hacer que millones de personas dejaran de mirar la pantalla (aunque fuera solo por unos minutos) para mirar hacia arriba. Terrazas llenas, carreteras colapsadas, gafas de eclipse agotadas y miles de vídeos intentando capturar un acontecimiento que probablemente funcionaba mucho mejor sin un teléfono delante.
Si ayer terminaste pensando que probablemente no volverías a vivir algo parecido, la realidad es que faltan menos de doce meses para repetir la experiencia. Durante tres años consecutivos podremos observar dos eclipses totales de Sol y un eclipse anular desde diferentes puntos del país. Después del de ayer, llegará otro el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028.
2 de agosto
El próximo llegará el 2 de agosto de 2027 y desplazará el epicentro del fenómeno hacia el sur de España. La sombra de la Luna atravesará el Estrecho de Gibraltar y la totalidad será visible desde Ceuta, Melilla, casi toda la provincia de Cádiz, gran parte de Málaga y algunas zonas del extremo sur de Granada y Almería, mientras que en el resto del país se verá de manera parcial.
Mientras el eclipse de este agosto tuvo lugar con el Sol muy cerca del horizonte y obligó a buscar puntos de observación despejados hacia el oeste, el de 2027 ocurrirá durante la mañana, alrededor de las 10:50 horas, cuando el Sol estará mucho más alto. En términos prácticos, eso significa que será más fácil encontrar un lugar desde el que contemplarlo en buenas condiciones.
Pero hay un dato que explica por qué los aficionados a la astronomía de medio mundo ya tienen marcada la fecha en el calendario: será uno de los eclipses totales más largos del siglo XXI. En el punto máximo de su trayectoria, situado cerca de Luxor, en Egipto, la totalidad alcanzará aproximadamente los 6 minutos y 23 segundos. La última vez que un eclipse total superó los seis minutos fue en 1991 y no volverá a producirse uno de esa duración hasta 2114.
España no alcanzará esos seis minutos, aunque tendrá algunos registros excepcionales. Ceuta será uno de los mejores puntos de Europa para observarlo, con unos 4 minutos y 48 segundos de oscuridad total; Melilla alcanzará alrededor de 4 minutos y 34 segundos, Cádiz se acercará a los tres minutos y Málaga podrá experimentar alrededor de dos minutos de totalidad.
Los umbraphiles
De hecho, existe toda una comunidad dedicada literalmente a perseguir eclipses. Se les conoce como umbraphiles, término derivado del latín umbra, sombra, y organizan vuelos, vacaciones e incluso años enteros de viajes alrededor de las estrechas franjas de totalidad que recorren el planeta.
El llamado eclipse chasing se ha convertido en una categoría propia dentro del turismo astronómico. Algunos aficionados acumulan una decena o más de eclipses totales vistos desde lugares diferentes del mundo. No se trata solo de ver cómo desaparece el Sol: durante la totalidad puede caer bruscamente la temperatura, cambiar la intensidad y el color de la luz, aparecer estrellas y planetas en mitad del día y producirse un crepúsculo de 360 grados alrededor del horizonte.
Cuando los eclipses no generaban FOMO, generaban pánico
La fascinación humana por los eclipses, sin embargo, está muy lejos de haber nacido con TikTok o con el astroturismo. Durante buena parte de la historia, ver cómo el Sol desaparecía repentinamente del cielo resultaba aterrador, especialmente cuando todavía no existía la capacidad de predecir estos fenómenos con precisión.
En la antigua Mesopotamia, determinados eclipses podían interpretarse como un presagio de muerte para el monarca. Asirios y babilonios desarrollaron un ritual conocido como el del “rey sustituto”: cuando consideraban que un eclipse podía amenazar al soberano, colocaban temporalmente a otra persona en el trono con la esperanza de que el mal augurio recayera sobre ella y no sobre el verdadero rey.
La idea de que algo estaba literalmente devorando el Sol también aparece de manera recurrente en culturas muy alejadas entre sí. En determinadas tradiciones chinas era un dragón celestial; en la mitología nórdica aparecen lobos persiguiendo al Sol y a la Luna; y en otros relatos encontramos serpientes, demonios o criaturas gigantescas intentando tragarse los astros. En algunas sociedades, la respuesta consistía en producir grandes cantidades de ruido, golpear objetos o reunirse para intentar ahuyentar aquello que supuestamente estaba atacando al Sol.
Algunas tradiciones indígenas americanas han entendido los eclipses como momentos que requieren respeto, introspección o incluso privacidad. En determinadas tradiciones Haudenosaunee, por ejemplo, el fenómeno puede interpretarse como un encuentro entre el Sol y la Luna ante el cual la respuesta es apartar la mirada y respetar el momento.
¿Es buena idea manifestar durante un eclipse?
En TikTok, Instagram y las comunidades vinculadas con la astrología, los eclipses suelen aparecer relacionados con cierres de ciclos, cambios personales, liberación emocional o momentos de transformación. Basta con acercarse a uno para que Internet se llene de rituales, velas, journaling, limpiezas energéticas y recomendaciones sobre si es conveniente o no “manifestar”. Desde un punto de vista científico, no existe evidencia de que un eclipse tenga capacidad para modificar nuestras relaciones, nuestras decisiones o ninguna supuesta energía personal.
En 2028 llega el ‘anillo de fuego’
La trilogía española terminará apenas seis meses después del eclipse total de 2027. El 26 de enero de 2028, la Luna volverá a situarse frente al Sol, aunque esta vez habrá una diferencia fundamental y es que se encontrará demasiado pequeña para cubrir por completo el disco solar.
El resultado será un eclipse anular, conocido popularmente como “anillo de fuego”, porque durante la fase máxima permanecerá visible un círculo de luz alrededor de la silueta oscura de la Luna. La franja atravesará zonas de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid, Aragón, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares. Ciudades como Sevilla, Málaga, Murcia y Valencia estarán entre los lugares desde los que podrá contemplarse.
Además, igual que ocurrió con el eclipse de 2026, sucederá con el Sol muy próximo al horizonte. Técnicamente, eso obligará a buscar puntos de observación completamente despejados hacia la puesta de Sol; visualmente, sin embargo, podría convertirlo en el más fotogénico de los tres. Hay, eso sí, una diferencia de seguridad fundamental respecto a los eclipses totales: durante un eclipse anular nunca es seguro mirar directamente al Sol sin protección.
Tres eclipses y después nada hasta 2053
La rareza de esta historia se entiende cuando se observa el calendario completo. El 12 de agosto de 2026 España vivió un eclipse total; el 2 de agosto de 2027 llegará otro eclipse total; y el 26 de enero de 2028 un eclipse anular cerrará esta insólita secuencia astronómica.
Los eclipses solares ocurren con relativa frecuencia en algún punto del planeta, pero las franjas desde las que pueden observarse en totalidad son extremadamente estrechas y suelen atravesar océanos o territorios muy alejados entre sí. Que tres grandes eclipses consecutivos coincidan con un mismo país en un intervalo tan reducido es lo que convierte estos años en una anomalía.
Después llegará la pausa. Según el Instituto Geográfico Nacional, España no volverá a experimentar un eclipse total de Sol hasta 2053.
20 canciones urbanas para acompañar el eclipse solar: de Karol G o Lil Wayne.
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