Balenciaga reinventa su bolso Hourglass y tiene todas las papeletas para convertirse en el próximo it-bag

Balenciaga presenta el Hourglass Avenue, el nuevo bolso de Pierpaolo Piccioli inspirado en una histórica silueta de Cristóbal Balenciaga.

Balenciaga reinventa su bolso Hourglass y tiene todas las papeletas para convertirse en el próximo it-bag

Balenciaga recupera una de las formas más reconocibles de su historia para presentar el Hourglass Avenue, una nueva interpretación del bolso Hourglass bajo la dirección creativa de Pierpaolo Piccioli. Un bolso entre archivo, arquitectura y funcionalidad que llega dispuesto a abrir una nueva etapa en la Maison.

Balenciaga vuelve a mirar a su propio archivo para construir uno de los accesorios llamados a definir su nueva etapa. El Hourglass Avenue toma como punto de partida la silueta Hourglass, convertida en uno de los códigos más reconocibles de la Maison durante los últimos años, y la reformula desde una construcción más fluida, menos rígida y orientada a un uso cotidiano. La curva que caracteriza al modelo sigue siendo identificable, pero la manera de resolverla cambia, dando lugar a un bolso que mantiene la tensión arquitectónica del original.

La operación coincide con la llegada de Pierpaolo Piccioli a la dirección creativa de Balenciaga. Su trabajo parte de una sensibilidad muy vinculada al volumen, a la Alta Costura y a la relación entre el cuerpo y la prenda, tres ideas que también atraviesan buena parte del legado de Cristóbal Balenciaga. En ese contexto, el Hourglass Avenue funciona como una pieza de transición entre distintas etapas de la casa, ya que conserva una silueta consolidada durante los últimos años y, al mismo tiempo, introduce una manera diferente de entenderla.

Una silueta que empieza mucho antes que el bolso

La forma de reloj de arena no aparece por primera vez con el lanzamiento del Hourglass Bag en 2019. Su origen dentro del universo Balenciaga se remonta a las investigaciones de Cristóbal Balenciaga sobre la construcción del cuerpo y a su interés por desarrollar volúmenes capaces de transformar la figura sin depender de la rigidez del corsé tradicional.

Después de establecer su casa de Alta Costura en París en 1937, el diseñador continuó incorporando referencias asociadas a su herencia española y vasca. En la colección de verano de 1943 aparecieron trajes de cintura marcada y chaquetas con volumen en la zona de la cadera que daban forma a una silueta cercana al reloj de arena. Se trataba de generar una estructura capaz de separarse del cuerpo y crear una sensación de suspensión.

Ese interés por el volumen acabaría convirtiéndose en uno de los elementos esenciales del lenguaje de Balenciaga. Chaquetas, vestidos y abrigos comenzaron a construirse a partir de líneas que no seguían de manera literal la anatomía de quien los llevaba. La aparente rigidez escondía, en realidad, soluciones técnicas pensadas para permitir libertad de movimiento, una contradicción que ayudó a definir la modernidad de la obra de Cristóbal Balenciaga.

Cuando la arquitectura de la ropa se convirtió en un bolso

Décadas después, aquella investigación encontró una nueva expresión en el terreno de los accesorios. En 2019, Balenciaga presentó el Hourglass Bag, un bolso cuya principal característica era una base cóncava que reproducía visualmente la curva de una cintura. Su estructura impedía que la pieza descansara plana sobre una superficie, reforzando esa sensación de volumen suspendido que ya formaba parte de la historia de la Maison.

El diseño se consolidó con rapidez como uno de los bolsos más reconocibles de Balenciaga. Su éxito no dependía únicamente del logotipo o de los materiales empleados, sino de una silueta que podía identificarse con facilidad incluso a distancia. Esa capacidad para convertir una forma arquitectónica en un código reconocible explica por qué la casa ha decidido recuperar ahora el concepto y ampliarlo con el Hourglass Avenue. La nueva versión mantiene la curva característica, pero modifica la manera en la que se relacionan sus distintas partes.

Así cambia el Balenciaga Hourglass Avenue

Uno de los principales cambios aparece en la zona superior del bolso, donde Balenciaga introduce una segunda asa articulada que puede quedar oculta bajo una solapa flexible. Este sistema amplía las posibilidades de uso y permite alternar distintas maneras de llevar la pieza sin alterar su silueta principal. La propuesta mantiene el carácter sofisticado del Hourglass, pero incorpora una dimensión más espontánea y funcional.

El cierre magnético también concentra buena parte del discurso del diseño. En lugar de limitarse a reproducir el nombre de la marca, incorpora la inscripción “Balenciaga 10 Avenue George V”, una referencia directa a la histórica dirección de los talleres parisinos de Cristóbal Balenciaga. El gesto conecta el accesorio con uno de los espacios fundamentales de la historia de la Maison y convierte un elemento funcional en un pequeño recordatorio de su legado.

Esa referencia resulta especialmente relevante dentro de una industria que durante años ha recurrido al logotipo como principal herramienta de reconocimiento. En el Hourglass Avenue, la identidad de Balenciaga no se apoya únicamente en una marca visible, sino en una combinación de forma, historia y construcción. El bolso puede reconocerse por su curva antes incluso de leer su nombre, algo que refuerza la importancia de la silueta como uno de los códigos más sólidos de la casa.

Pierpaolo Piccioli y una nueva lectura de Balenciaga

La llegada de Pierpaolo Piccioli a Balenciaga abrió inevitablemente una conversación sobre la manera en la que el diseñador abordaría una Maison con una identidad tan definida. Su trayectoria está profundamente ligada a la Alta Costura, al color, al volumen y a una visión de la elegancia que encuentra en la construcción su principal herramienta expresiva. Balenciaga, por su parte, posee uno de los archivos más influyentes de la historia de la moda precisamente por su manera de transformar el cuerpo mediante el patronaje.

El Hourglass Avenue permite observar cómo empiezan a encontrarse ambas sensibilidades. Piccioli no elimina la silueta creada durante la etapa anterior ni intenta sustituirla por un código completamente nuevo, sino que trabaja sobre ella para cambiar su actitud. Allí donde el Hourglass original reforzaba su carácter escultórico mediante una estructura muy marcada, el Avenue introduce flexibilidad y movimiento, desplazando el foco desde la rigidez del objeto hacia la manera en la que puede utilizarse.

Este enfoque resulta coherente con una etapa en la que muchas grandes casas de lujo están revisando su relación con el archivo. La dificultad ya no consiste únicamente en recuperar una pieza histórica, sino en evitar que el ejercicio termine convertido en una reproducción literal del pasado. En este caso, Balenciaga utiliza una forma conocida para plantear una evolución que puede reconocerse como propia sin perder el vínculo con su origen.

El Hourglass ya forma parte del imaginario celebrity

La familia Hourglass ya ha conseguido una presencia considerable dentro de la cultura popular. Desde su lanzamiento, distintas versiones del bolso han aparecido en los armarios de figuras como Kim Kardashian, Hailey Bieber, Rihanna, Dua Lipa, Tracee Ellis Ross, Adut Akech o Julia Fox, ayudando a convertir la silueta en uno de los accesorios más visibles de la etapa reciente de Balenciaga. Kim Kardashian ha sido una de las personalidades más estrechamente vinculadas al modelo, especialmente durante los años en los que su relación con Balenciaga ocupó un lugar central dentro de su imagen pública.

La silueta también consiguió entrar en el terreno de la ficción a través de Carrie Bradshaw en And Just Like That…, un detalle que ayuda a entender hasta qué punto el Hourglass había superado ya la categoría de accesorio de temporada. La aparición de un bolso dentro de un universo tan asociado a la moda como el de Sex and the City suele funcionar como una forma de legitimación, especialmente cuando el diseño ya posee un reconocimiento previo fuera de la pasarela.

Un bolso pensado para durar más que una temporada

Después de varias temporadas dominadas por microtendencias y productos diseñados para circular rápidamente en redes sociales, muchas casas están recuperando modelos capaces de funcionar como códigos permanentes. Balenciaga conoce bien ese terreno. El City Bag consiguió definir buena parte de la estética de comienzos de los años 2000 y décadas después regresó impulsado por la recuperación del imaginario de aquella época. Más tarde, Le Cagole aprovechó esa misma nostalgia desde una interpretación más extrema.

El Hourglass ocupa una posición diferente porque su identidad no procede de una tendencia concreta, sino de una forma relacionada directamente con la arquitectura histórica de la Maison. Más que intentar inventar una nueva silueta desde cero, Balenciaga parece interesada en demostrar que algunos códigos pueden evolucionar sin perder su fuerza. El Hourglass Avenue mantiene la curva que convirtió al modelo original en un icono contemporáneo, pero la libera de parte de su rigidez para adaptarla a otra manera de entender la elegancia.

Bajo el título «ClairObscur», Pierpaolo Piccioli explora el contraste entre sombra y luminosidad.

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