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El cine de terror es una pista para saber cuál son los miedos que nos quitan el sueño. Igual que la sociedad está en continuo cambio, nuestros temores, al ser en su gran mayoría invenciones sociales, también. Con seguridad podemos esperar que la pandemia nos traiga títulos y películas que representen nuevos miedos y fobias.

Nuestros miedos son un reflejo de nosotros mismo y atender al género de terror nunca está mal para saber cómo vamos en eso de los fantasmas propios. Hasta hace poco las películas de terror que más taquilla recaudaban eran las denominadas “torture porn” o puras carnicerías, pero el género dio un vuelco desde la aparición de películas como “Hereditary” (2018), “Un lugar tranquilo” (2018) o “The Babadook” (2014). Son películas que combinan el drama familiar con el terror psicológico y paranormal, además de tener una estética más llamativa y cuidada. Se alejan de los clichés típicos del género y tratan de crear una atmósfera asfixiante y terrorífica.

¿Por qué estas películas nos dan tanto miedo? La razón está en nosotros mismos; son películas que tratan miedos personificados, gran parte de del terror se crea en base a las propias fobias. Puede que te den miedo o no. Se trata de un miedo interno al que no se le puede señalar directamente; el enemigo es completamente desconocido y eso hace que se dude de todos lo que aparece. La desconfianza que protagoniza todo el relato, junto con el no encontrar un espacio seguro en el que descansar la mirada, provoca que los nervios estén siempre a flor de piel.

Muchas de estas películas cogen como protagonistas a una familia. La institución familiar es algo que se ha puesto en duda no hace tanto, y esto se refleja en el cine de terror creando miedos en torno a la inseguridad que nos puede producir lo que tradicionalmente concebíamos como el refugio asociado a un hogar. Es el caso de “Hereditary”, que combina el miedo a lo paranormal con el miedo a la locura heredada, haciendo que frontera entre ambas quede a veces desdibujada. Retrata el conflicto de la propia identidad, el tener miedo a uno miso, que es uno de los miedos más comunes de la sociedad postmoderna. En este sentido también encontramos “El bosque” (2004), en el que el miedo al desorden social y la disolución de la identidad de grupo hace que se combata creando un enemigo común.

Estos son hasta ahora los miedos que nos han perturbado y que han protagonizado los relatos de terror, pero es evidente que una pandemia mundial nos va a dejar indiferente. De hecho ya hemos podido ver muestra de los efectos en “Host” (2020), una combinación de nuestra vida de confinamiento con sucesos paranormales (no sabría decir qué da mas miedo). Aún es pronto para saber cuál será el rumbo, pero tengo la intuición de que las fatídicas convivencias tendrán un papel importante.