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Un gran diseñador es aquel capaz de capturar la esencia del tiempo en el que vive. La poderosa imaginación de Alexander McQueen no tenía sentido del tiempo. Por eso, se convirtió en un visionario. Este mes el diseñador británico cumpliría 50 años.

Alexander McQueen

Más allá de su conocida obra, Alexander McQueen no tuvo una vida fácil pero que siempre trató de ocultar. Su infancia estuvo marcada por el bullying que le hacían sus compañeros en el colegio por ser homosexual y por los abusos sexuales por parte del exmarido de su hermana, Janet, cuando Lee tenía tan solo 9 años. Recientemente, Janet confesó que todo lo que su hermano vivió con el abusador lo llevó a centrarse más en la moda, creando ropa que hiciese que las mujeres que se atrevieran a llevarla asustasen a la gente.

Han pasado ya nueve años desde que Alexander McQueen decidiese quitarse la vida en su casa de Londres, un día antes del funeral de su madre. Pero no sin antes dejar todos los cabos atados para que su firma homónima continuase sin él. Sarah Burton, que trabajaba como asistenta del diseñador, se convirtió desde ese momento en la directora creativa de la casa británica. Pese a que Alexander McQueen solo hubo uno y reemplazarlo suponía una gran responsabilidad, colección a colección Burton nos demuestra que es la persona adecuada para hacerlo.

Desde siempre, el sueño de McQueen fue crear un imperio a la altura de Yves Saint Laurent, y lo consiguió. Sus espectaculares desfiles, con presupuestos que superaban los dos millones de dólares, hicieron que ganase popularidad mientras que él, en realidad, estaba haciendo lo que le salía del alma. Para su última colección incluso llegó a planear su propio suicidio en la pasarela en una especie de performance. Para el final de ese show, pensó en aparecer dentro de una caja transparente y pegarse un tiro en la cabeza delante de todos los asistentes. Aunque su idea nunca llegó a hacerse realidad, siempre nos ha mostrado su lado más oscuro y su obsesión con la muerte. Aun así, supo reflejar a la perfección la diferencia entre las dos figuras: la persona (Lee) y el personaje (Alexander McQueen).

Nuestra admiración hacia las dos, la persona y el personaje, nos ha llevado a recopilar los diez momentos más icónicos del diseñador británico:

 

  1. Primera colección en Central Saint Martins

Cuando se graduó de Central Saint Martins ya había fundado su propia marca. En el desfile de su primera colección, titulada “Jack the Ripper stalks his victims” (Jack el Destripador vigila a sus víctimas) se encontraba entre el público Isabella Blow, editora de British Vogue. Quedó tan maravillada con las prendas del diseñador, algunas forradas con cabello humano, que se compró la colección entera. Este gesto fue el comienzo de una complicada relación de amistad entre ambos. Tras el desfile, Blow llegó a llamar ocho veces al día a casa de McQueen para convencerlo de que debía diseñar con el nombre de “Alexander” y no “Lee” porque sonaba mejor. Es entonces cuando empieza a usar Alexander McQueen como nombre artístico.

 

2. Realizó la colección Alta Costura de Primavera de Givenchy 1997 en 25 días

Alexander McQueen no era de esos diseñadores que le hacían la pelota a Anna Wintour ni tampoco tenía pelos en la lengua. De hecho, no dudaba en criticar a otras marcas, llegando incluso a decir que Givenchy era una basura. Pero la vida es caprichosa y acabó siendo director creativo de la casa francesa. En 1996, McQueen realizó la colección de alta costura “The search for the Garden Fleece” de 55 looks en tan solo 25 días.

 

3. Primavera 1998 pasada por agua

Fue la primera colección que se presentó en el almacén de Gatliff Road, en Londres. También era la primera vez que Swarovski y American Express patrocinaban su show. Además, Sebastian Pons, el que después se convertiría en mejor amigo de McQueen, acababa de unirse al equipo. En principio, la colección se iba a llamar “The Golden Shower”, pero el título incomodó a los patrocinadores por su connotación sexual, por lo que se presentó como “Untitled”. Los truenos y relámpagos fueron protagonistas mientras la lluvia caía del techo, empapando a las modelos que tenían el rímel negro corriendo por las mejillas y las prendas que llevaban se transparentaban.

 

  1. Pintura en Primavera 1999

Posiblemente, uno de los momentos más especiales e icónicos de la carrera profesional de McQueen. No solo fue un desfile sino un espectáculo de arte. La modelo Shalom Harlow fue utilizada como lienzo humano. No. 13 fue el nombre del vestido que llevó Shalom en forma de trapecio con un cinturón por encima del pecho que, como curiosidad, el diseñador le dedicó a su perro Minter. Dos robots cobraron vida rociando pintura sobre el vestido blanco mientras la modelo estaba inmóvil en el centro de una plataforma giratoria. La performance consiguió emocionar a todos los asistentes, incluido el propio McQueen.

 

  1. Otoño 2003

Para su desfile en París, el diseñador puso en la pasarela un túnel elevado con paredes transparentes. Durante el show, las modelos desfilaron tanto por dentro del túnel como por la pista de debajo. Lo que nadie imaginaba es que el túnel era, en realidad, de viento. La última modelo tuvo que luchar contra las fuertes corrientes de aire representando la fragilidad humana y la fuerza al mismo tiempo.

 

  1. Primavera 2005 fue un juego

Esta vez, McQueen cambió una pasarela tradicional por un tablero de ajedrez para presentar una colección romántica inspirada en la época eduardina. Las modelos en vez de desfilar, se intercambiaron sobre el tablero, quizás por eso la colección recibe el nombre de “It’s only a game”.

 

  1. Kate Moss en un holograma Otoño 2006

Sin duda, es uno de los momentos que pasará a la historia de la moda. Tras el escándalo “Cocaine Kate”, el diseñador amigo de la modelo decidió rendirle homenaje con un holograma situado dentro de una pirámide en el centro de la pasarela. Un momento mágico, muchos de los presentes llegaron a pensar que Kate estaba realmente allí, que demuestra, una vez más, la infinita creatividad de McQueen.

 

  1. Primavera 2007

La colección inspirada en Barry Lyndon, Goya y Marchesa Casati fusionó las referencias históricas con la elegancia moderna. McQueen entendió las necesidades actuales de un vestido romántico creando una sensación de ligereza. A pesar de las constantes referencias a las siluetas exageradas de 1860, 1880 y 1950 siempre se mantuvo contemporáneo gracias a su sensibilidad innovadora.

 

  1. Última colección Primavera 2010

Su último desfile es considerado una obra maestra. La colección titulada “La Atlántida de Platón” estuvo por encima de cualquier marco temporal con prendas realmente vanguardistas. Este fue el primer desfile que fue retransmitido por internet, la página en streaming SHOWStudio se colapsó a los pocos segundos de su comienzo. Dos cámaras montadas sobre robots fueron las encargadas de grabar la pasarela, sobre la que destacaron los zapatos armadillo, la creación fetiche de McQueen. Estos tacones de 30 centímetros están inspirados en la teoría de la evolución de Darwin y es que el diseñador creó con ellos una nueva especie de humanos futuristas. Pero no es la única vez que los zapatos de armadillo fueron el centro de atención, también pudimos verlos en el videoclip de “Bad Romance” de Lady Gaga que, de hecho, es la canción que cierra el show.

 

  1. Exposición en el Met de Nueva York

Un año después de su muerte, el Met hizo una exposición sobre el diseñador llamada “Savage Beauty”. Este homenaje en el popular museo solo lo han conseguido genios de la moda como Christian Dior, Yves Saint Laurent o Cristóbal Balenciaga. Sin embargo, la exposición de McQueen fue de largo la más existosa. Tanto es así que el museo tuvo que abrirla al público los días de descanso y ampliar los horarios de visita hasta las 12 de la noche.