Biomateriales, metal y personalización. La marca de calzado trasladó el universo industrial de su campaña AW26 a Sala Cero, junto a Sirope Lab y 10113 en un encuentro único en Madrid.
Victoria ha querido demostrar qué es lo que ocurre cuando los materiales dejan de utilizarse para aquello para lo que fueron concebidos y, para ello, ha optado por trasladar el imaginario de INOX –su última campaña– a uno de los locales más icónicos del capital. Allí, el acero, las superficies metálicas y la estética industrial se convirtieron en el escenario perfecto donde poder descubrir el diseño, la experimentación y la personalización en su máxima expresión.
Y para darle forma, la marca reunió dos proyectos que comparten esa misma inquietud de explorar la materia más allá de sus usos habituales. Por un lado, Sirope Lab, el laboratorio valenciano de investigación y diseño de biomateriales fundado por Luisa Tovar y Alba Martínez; por otro, 10113, la marca de joyería experimental de la diseñadora y artista Luisa Tovar. Ambas propuestas, aunque trabajan desde lugares distintos, coinciden en su manera de comprender los materiales, no importa cuál sea su origen, desde residuos orgánicos hasta los metales más pesados.
Si algo cabe destacar de esta colaboraciones el estudio interno de los propios procesos creativos de Victoria, pues junto al laboratorio anteriormente mencionado, se inició una investigación para descubrir qué nueva vidas podían tener algunos de sus residuos, poniendo el foco en el algodón que forma parte de su universo.
Fibras y cápsulas de algodón, –estas últimas habitualmente descartadas por la industria textil– se convirtieron en la materia prima de los primeros prototipos de un nuevo biomaterial, dando lugar a superficies irregulares, pigmentos y texturas que parecen conservar algo de su origen vegetal.
¿Y si aquello que normalmente termina desechándose pudiera convertirse en el principio de algo nuevo? De esta pregunta partió el workshop celebrado durante el día de ayer, el mismo que permitió a los invitados conocer de cerca el trabajo de Sirope Lab a través de otros biomateriales e intervenir directamente sobre las zapatillas Victoria cortando, combinando y montando sus propias lengüetas a partir de diferentes formas y texturas. Cada uno de los participantes pudimos crear una pieza propia y única, diferente a la de todos los demás.
El segundo capítulo de la experiencia llegó de la mano de 10113 y tuvo el metal como protagonista. El latón se convirtió en el soporte de una pequeña intervención de joyería experimental: letras, iniciales, palabras y símbolos fueron grabados manualmente hasta transformarse en placas personalizadas que terminaron incorporándose a los cordones de las zapatillas. Un detalle aparentemente pequeño que transforma un gesto tan cotidiano como atarse los cordones en una forma de autoexpresión.
Y entre biomateriales, latón, residuos orgánicos y pequeños objetos de joyería, la experiencia terminó en Sala Cero con una cena que despertó todos nuestros sentidos, prolongando el imaginario de INOX a través de la gastronomía y la escenografía.
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