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¿Qué serías capaz de hacer por un like? ¿Comprar bots? ¿Mentir? Los ‘me gusta’ se han convertido en una especie de «examen» en las redes sociales. Necesitamos aprobación, gustar, ser virales… Según un estudio de The Social Media Family, cada día hay más de 4.000 millones de likes en Instagram, el doble de los usuarios activos que tiene la plataforma a nivel mundial. ¿Qué hay tras esas cifras? ¿Qué se esconde detrás de un like?

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental que se celebra hoy, 10 de octubre, Qustodio explican la dependencia emocional y psicológica que causan las redes sociales en los más jóvenes. Hay que tener en cuenta que, según el último informe realizado por esta plataforma titulado Del cambio a la adaptación: ‘Viviendo y aprendiendo en un mundo digital, en 2021 los menores españoles pasaron de media casi 180 minutos diarios entre TikTok, Instagram, Snapchat, Twitter y Pinterest, las cinco redes sociales más populares entre los más jóvenes.

Se trata de casi tres horas al día en las que los menores interactúan con sus amigos, siguen a sus influencers favoritos y suben contenido propio: stories, imágenes, vídeos… Detrás de esas publicaciones buscan agradar y, en muchas ocasiones, su forma de medirlo es a través de los ‘me gusta’. De hecho, Instagram permite, desde mayo de 2021, la posibilidad de elegir si mostrar o no el número de likes para tratar de reducir la presión sobre las publicaciones.

Y es que no sería la primera vez que los menores sufren problemas mentales por la presión de las redes sociales: depresión, ansiedad, trastornos del sueño, ciberacoso, adicción o, incluso, hasta suicidios.

Según un estudio de UNICEF, un 25% de los adolescentes españoles ha sentido alguna vez miedo en redes sociales; un 20% angustia y un 14% discriminación. Traumas de los que la sociedad es consciente, tal y como refleja la encuesta realizada este año por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital: un 71% de las personas mayores de 15 años cree que las redes sociales generan ansiedad; un 43% pérdida de calidad de sueño y un 48% considera que exponen a las personas a sufrir acoso cibernético. Pese a ello, el Informe Digital Report España 2022 señala que 9 de cada 10 españoles continúan usando las redes sociales.

Los expertos de Qustodio advierten del peligro que puede generar una excesiva presión de las redes sobre los más jóvenes. Y, aunque desde las propias plataformas traten de reducir el impacto emocional que generan, los menores están expuestos a una dependencia emocional y psicológica que pueden generar:

  • Descenso de autoestima: no obtener el número de likes esperados puede acarrear frustración y un sentimiento de inferioridad respecto a los amigos o familiares.
  • Problemas de identidad: es muy común que los adolescentes no se muestren tal y como son en redes sociales. El «postureo» obliga a analizar cada publicación y a proyectar una imagen de ellos mismos que no siempre se corresponde con la realidad.
  • Exceso de atención: al subir una publicación los jóvenes pueden dedicar demasiado tiempo a ver el recorrido que genera y si obtienen el feedback esperado.
  • Situaciones de riesgo: para obtener más impacto en las redes, los jóvenes pueden llegar a fotografiarse o realizar actividades de riesgo por el simple hecho de poder compartirlo después.
  • Dependencia: un fenómeno común es el de publicar continuamente en las plataformas sociales su día a día: comidas, estudio, fiestas, deporte…

Eduardo Cruz, CEO de Qustodio, asegura que «una dieta digital equilibrada permite dedicar un tiempo diario o semanal a estas plataformas sin generar una excesiva dependencia emocional de ellas. Para ello, muchas veces hay que ayudar a los menores a que obtengan ese equilibrio, controlando el uso del móvil o limitando determinadas redes hasta una cierta edad. Hay que hacer todo lo posible para que la vida de los jóvenes no dependa de su actividad en las redes.»

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