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«Bottega Veneta es en esencia pragmática porque es una firma de artículos de piel. Porque los bolsos son su elemento distintivo, siempre en una evolución constante; la artesanía en movimiento es la idea principal que subyace en su identidad. Es estilo sobre la moda en su temporalidad. Todo ello forma parte de su silencioso poder.» Matthiew Blazy.

¿Qué es lo que convierte a Bottega Veneta en Bottega Veneta? En la colección debut del director creativo Matthieu Blazy se percibe un retorno hacia una pregunta fundamental sobre el sentido de la firma: una construcción sobre los cimientos del pasado para desarrollar su presente e imaginar el futuro.

El creador y la persona que luce la prenda exploran esta historia que sustenta a las prendas, en un intercambio que implica un sentido de movimiento y emoción. Evitar lo desechable y huir del puro espectáculo. El resultado final es el placer privado del «poder silencioso»; algo perceptible con los sentidos más que a primera vista. Se produce un encuentro entre la extravagancia y la utilidad; lo cotidiano impregna la colección a través de técnicas y materiales sublimes. Elementos que solo pueden alcanzarse gracias al trabajo de artesanía tradicional que realizan los expertos en talleres italianos.

Simultáneamente y de manera lúdica, todo se reviste de ligereza a través de una inspiración cinematográfica de los personajes que aportan a la tradición un sentido de subversión, movimiento, sensualidad y viveza: de dónde vienen y hacia dónde van.

Desde la explosividad italiana para el día a día a través del denim fotorrealista (pero que en realidad se trata de un tejido de cuero flexible estratégicamente elaborado) y el bolso Kalimero colgado al hombro (cada bolso es una genialidad de la artesanía al estar elaborado de una pieza única de nobuck entrelazado y cosido a mano, sin costuras visibles) hacia las mujeres que parecen lucir la camisa de su amante con un innegable toque business (de nuevo son de nobuk, esta vez trabajado para dar el aspecto de una camisa tradicional) que se combinan con unas botas altas y ajustadas con el icónico intreccio visible, (estructuradas también a partir de una sola pieza de piel); a hombres y mujeres que lucen trajes supuestamente desestructurados y con una silueta de perfil más afilada y marcada (tomando como inspiración la escultura del artista Umberto Boccioni Formas Únicas de Continuidad en el Espacio realizada en el año 1913 y que trae la corriente Futurista italiana al presente a través de los volúmenes conseguidos gracias a las técnicas de patinaje y costura).

Confecciones rigurosas, todas ellas concebidas para dar la sensación de ligereza, plenitud, movimiento y textura. Abarcando materiales como innovadoras franelas de lana o coloridos estampados salpicados de espigas; hasta piezas que combinan tres estampados diferentes y ese estructuran alrededor del cuerpo; o nuevas interpretaciones del tejido de encaje Leavers, elaborado aún en telares del siglo XVIII y superpuestas con modernos jerséis sintéticos propios del siglo XXI. Las prendas de punto abrazan conscientemente la idiosincrasia, como un recuerdo de las entrañables prendas de la infancia y su unicidad.

A veces, este elenco de personajes luce también clutches de piel con forma de almohada (además, los invitados al desfile se sentaron sobre ellos y tuvieron la oportunidad de llevárselos). Incluso las cajas intreccio, que se asimilan más a un artículo de decoración, pueden abrocharse. Aquí la pregunta no es ¿por qué? si no ¿por qué no? Las decisiones individuales cobran importancia al ser cada uno quien decide cómo moverse y vivir en su vestimenta y cómo narra su propia historia a través de estas piezas, que toman vida a través de su creador. Y esto quizá es lo que define a Bottega Veneta y su esencia: una inversión emocional para objeto cotidianos, en todos los sentidos del término.

Y hablando de la Semana de la Moda de Milán¿Has visto el último desfile de Versace?

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