Hay marcas que nacen como una declaración de intenciones y otras que surgen como una carta escrita a mano. Attega pertenece a la segunda categoría. Abreviatura de Atentamente, Gabriela, la firma con raíces en el sur de España presenta su primer drop de primavera como quien envía una nota íntima: delicada, precisa y con carácter.
En una industria dominada por la velocidad, Attega elige pausar. Su debut primaveral se construye a partir de texturas suaves, detalles románticos, tablas marcadas y una sastrería ligera que define siluetas femeninas naturales y fluidas. Aquí, delicadeza y estructura conviven en equilibrio.
Las prendas fluyen con naturalidad, pero conservan una arquitectura interna que sostiene la forma y ordena el gesto. Vestidos que acompañan el movimiento sin imponerse, blusas con pliegues precisos que evocan códigos heredados y conjuntos de sastrería ligera que reinterpretan la idea de poder desde la suavidad dibujan un armario coherente y sereno.
La nostalgia atraviesa el lenguaje creativo de la marca, no como refugio, sino como herramienta. Recordar, reinterpretar y reconstruir la feminidad desde lo cotidiano es parte de su método. En su mirada hay una sensibilidad mediterránea y, al mismo tiempo, una voluntad contemporánea que depura lo ornamental hasta dejar solo lo esencial.
La colección está confeccionada en España y producida en pequeñas series en talleres locales de Barcelona. Attega apuesta por procesos conscientes y una atención minuciosa al detalle que prioriza la calidad sobre la cantidad. Cada prenda se concibe como un objeto duradero, pensado para integrarse en el armario con intención y permanecer en el tiempo.
La colección ya está disponible en attegastudio.com.
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