La 68ª edición de los premios Grammy, celebrada anoche en Los Ángeles, no fue una gala cualquiera. La música y la política se mezclaron como pocas veces. Muchos artistas aprovecharon el escenario para hablar de la situación que están sufriendo las personas migrantes en Estados Unidos. Ese mensaje marcó el tono de toda la noche.
No fue solo cosa de un discurso. A lo largo de la gala se repitieron gestos y palabras de apoyo, tanto desde el escenario como entre el público. Quedó claro que una parte importante de la industria quería decir algo más que un simple “gracias por el premio”. Además, muchos asistentes llevaron pines con el lema «ICE Out», una forma visible de mostrar que la protesta también estaba presente en la sala.
Ese ambiente también se reflejó en la manera en que Trevor Noah, el presentador de la gala, llevó la noche. A través del humor fue soltando pullas y referencias al momento político del país, especialmente contra Donald Trump, con chistes sobre su relación con los medios y con figuras como Nicki Minaj o Jeffrey Epstein, hasta el punto de que el propio presidente acabó reaccionando después en redes sociales con amenazas de demanda. Así, incluso las bromas terminaron formando parte del mismo clima de protesta que marcó los Grammy 2026.
Bad Bunny y Kendrick Lamar, los grandes nombres
El gran protagonista fue Bad Bunny. Ganó el Grammy a Álbum del Año con Debí Tirar Más Fotos y se convirtió en el primer artista en español en lograrlo. Además, al recoger el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, lanzó uno de los mensajes más fuertes de la noche. Abrió su discurso con un claro “ICE out” y recordó que no son salvajes, ni animales, ni extraterrestres, sino personas. El público se puso en pie y aplaudió durante minutos, en uno de los momentos más potentes de la gala.
Todo eso ocurrió en una semana especialmente cargada de simbolismo para el artista, con su actuación en la Super Bowl del próximo domingo y en medio de un clima político cada vez más tenso en Estados Unidos, lo que dio aún más peso a sus palabras y convirtió su intervención en algo que fue más allá de la música.
Mientras tanto, Kendrick Lamar fue sumando premios a lo largo de la noche hasta alcanzar los 27 Grammy en su carrera, una cifra que lo convierte en el rapero más premiado de la historia. Ganó por GNX y por luther junto a SZA, y volvió a subir varias veces al escenario. En una de esas apariciones lo hizo con un peine clavado en su pelo afro, un símbolo de orgullo y reivindicación racial. Trevor Noah lo presentó en tono de broma, recordando que era el artista con más nominaciones de la noche y aludiendo a su conocido choque con Drake, lo que provocó risas en la sala mientras Lamar seguía acumulando premios.
Más voces contra el ICE
El espíritu reivindicativo Bad Bunny inundaba la sala. Billie Eilish, al ganar Canción del Año por Wildflower, dijo que «nadie es ilegal en tierra robada». Por su parte, Olivia Dean, reconocida como Mejor Artista Nueva, recordó que viene de una familia de inmigrantes. Habló del esfuerzo de quienes tienen que dejar su país para salir adelante.
Harvey Mason Jr., presidente de la Academia, manifestó que vivimos un tiempo de incertidumbre y división. Recordó que los migrantes han ayudado a construir este país y defendió la música como un lugar donde aún se puede encontrar esperanza.
Regresos y grandes puestas en escena
La noche estuvo llena de actuaciones llamativas y regresos esperados. Uno de los momentos más comentados fue el de Justin Bieber, que apareció en el escenario para interpretar una canción de su nuevo trabajo Swag casi desnudo, acompañado solo por una guitarra y un sintetizador, y luciendo la ropa interior de su propia marca.
También destacó Lady Gaga con Abracadabra, vestida con plumas negras y rojas y tocando el piano bajo una gran estructura en forma de ojo. Poco después, ella misma ganó el Grammy a mejor álbum de pop vocal por Mayhem.
El arranque de la gala fue igual de potente, con Rosé y Bruno Mars abriendo la noche con Apt., guitarras en mano y mucha energía, poniendo en pie al Crypto.com Arena. Mars regresó más tarde para interpretar I Just Might, y después Sabrina Carpenter tomó el relevo con Manchild, en una puesta en escena llena de cintas de aeropuerto y maletas.
Ese ritmo continuó con el bloque de artistas revelación, que mezcló estilos muy distintos. Sonaron The Marías, con la voz en inglés y español de María Zardoya, Addison Rae, que apareció subida a un camión, y el grupo Katseye con Gnarly. También hubo momentos más tranquilos con Leon Thomas y Alex Warren, que cantó Ordinary desde los pasillos antes de elevarse en una plataforma. El bloque se cerró con Lola Young interpretando Messy al piano y con Olivia Dean junto a Sombr, poniendo el broche final.
Sorpresas y homenajes
En los premios también hubo sorpresas. Lola Young ganó por Messy y Jelly Roll se llevó el de country por Beautifully Broken. Además, Pharrell Williams recibió el premio al impacto global y lo celebró cantando con un coro de góspel. Cher fue homenajeada por toda su carrera y, en la gala previa, Steven Spielberg ganó su primer Grammy por La música de John Williams, con lo que completó el llamado EGOT, es decir, tener un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony.
El momento más emotivo llegó con el In Memoriam. Reba McEntire abrió el homenaje cantando por primera vez en los Grammy, seguido de un tributo a Ozzy Osbourne con Slash, Andrew Watt, Duff McKagan y Post Malone. El cierre fue de Lauryn Hill y Jon Batiste, que recordaron a D’Angelo y Roberta Flack.
Al final, los Grammy 2026 fueron fáciles de entender. No fue solo una noche de premios y famosos. Fue una noche en la que mucha gente usó la música para decir cosas importantes, y eso hizo que la gala fuera algo más que un simple espectáculo.
Todo lo que tienes que saber de los Grammy 2026 este fin de semana.
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