Del norte al Mediterráneo, con parada en Andalucía, la ruta festivalera del verano que nos propone Repsol toca todos los palos: indie, electrónica y pop; sonidos urbanos, comerciales y alternativos; y, sobre todo, experiencias inolvidables para disfrutar y compartir. Estas son nuestras recomendaciones para exprimir al máximo cada cita.
PRIMERA PARADA: BILBAO BBK LIVE (9, 10 Y 11 DE JULIO)
Hay festivales que se celebran en una ciudad y festivales que ‘son’ una ciudad. Bilbao BBK Live pertenece a la segunda categoría: cada julio, Kobetamendi —esa montaña con vistas a la ría que durante tres noches se convierte en el mejor mirador posible— levanta un universo de música, niebla y madrugadas eternas. Y este año la cita es mayor: el festival, hoy referencia indispensable en el panorama europeo, celebra su 20 aniversario con más de 80 artistas y uno de los carteles más ambiciosos de su historia. A continuación, algunas consignas seleccionadas por el equipo de HIGHXTAR. para aprovechar la experiencia completa en Bilbao.
Solo buena energía
En Bilbao BBK Live, Repsol lleva la energía mucho más allá del escenario: la convierte en parte de la experiencia. El Escenario Repsol es punto de encuentro musical y escaparate de innovación, con energía 100% solar gracias a la instalación de 155 paneles conectados a sistemas de seguimiento que utiliza inteligencia artificial para que se inclinen y así captar mejor la radiación del sol. Todo ello convive con una puesta en escena pensada para mirar hacia arriba: una pantalla central en forma de sol, pantallas LED con contenidos y mensajes del público y una esfera LED que remata la identidad visual del espacio. La experiencia sigue alrededor, en el Espacio Repsol, con zonas de descanso y donde recargar el móvil, alimentados también con energía solar, una pantalla térmica interactiva y una barra montada por Guía Repsol con el solete Bico Dexeado: un lugar para parar, compartir el momento y volver al concierto con batería —literal y metafórica—. Otra de las novedades es Irati, el asistente de IA generativa por WhatsApp que ayuda al público a moverse por el festival con información en tiempo real. A esto se suma el uso de combustibles de origen 100% renovable para alimentar los generadores eléctricos de los escenarios y el suministro de Diesel Nexa origen 100% renovable en autobuses, furgonetas de artistas. Porque aquí la energía no solo hace que todo funcione: se ve, se vive y también se comparte.

Dónde comer (y beber) antes de subir a la montaña
Bilbao es una de las mecas gastronómicas del País Vasco, y buena parte de ese prestigio se cocina también en los locales más sencillos: los que la Guía Repsol distingue con su Solete, el sello que premia bares, tabernas y cafés que enamoran por su autenticidad y su buen hacer, sin necesidad de grandes fuegos artificiales. Esta es nuestra selección de Soletes bilbaínos.
Antxoa Taberna
En la Plaza Nueva, decoración marinera y un producto estrella: la anchoa del Cantábrico, traída de más de veinte conserveras entre Bermeo, Getaria, Santoña o Laredo. Rebozada, en salazón o en boquerón, aquí se homenajea al ‘oro del mar’ en pintxos, raciones y bocadillos.
Café Iruña
Punto de encuentro de bilbaínos y visitantes desde 1903, cuando se puso la primera piedra de este café en el mismo lugar que ocupa hoy. Desayunos, pintxos, menú diario y carta de picoteo conviven bajo su decoración modernista de aire mudéjar.
Gatz
En la calle Santa María del Casco Viejo, en el mismo edificio donde nació el mítico futbolista ‘Pichichi’. Desde 1994, su barra reúne pintxos variados —incluidos veganos— y platos como el bacalao al pil-pil o su reconocido steak tartar.
El Globo
Cerca del Palacio de la Diputación y la boca de metro Moyua-Diputación, un clásico donde locales y turistas se mezclan en la barra. La bola de cacahuete y el gratinado de txangurro son dos de sus pintxos más golosos.
Cevitxef
Para quien quiera desviarse un momento del pintxo tradicional, este restaurante de inspiración peruana en pleno Bilbao propone ceviches y tiraditos frescos y bien resueltos. Una escala rápida y sabrosa, ideal para un fast good con acento latino.
HDH – Hambre de Hamburguesa
Solo con reserva previa, esta hamburguesería cuida cada detalle del servicio y se ha ganado fama y premios gracias a sus focaccias y sus hamburguesas de carne de buey madurada. La cita perfecta para los amantes del bocado contundente.
La Terraza de Yandiola
La cara más informal del restaurante Yandiola (1 Sol Guía Repsol), en pleno Azkuna Zentroa. Terraceo relajado, buena cocina de mercado y, algunas tardes, sesiones de DJ para alargar la sobremesa.
Para descomprimir después del festival
Para aterrizar de la experiencia BBK Live se nos ocurren dos alternativas: playeo o ruta. Para un descanso total, refrescarse y hasta surfear, nada mejor que las playas que rodean Bilbao. A Getxo y Sopela, se suman otras esenciales como Arrigunaga, Larrabasterra, Atxabiribil, Barinatxe o la idílica playa nudista de piedra de Muriola en Barrika, conocida como La Cantera. A los más aventurados les espera también la mejor ola izquierda de Europa en Mundaka.
SEGUNDA PARADA: FIB BENICÀSSIM (16, 17 Y 18 DE JULIO)

Más allá del recinto, el Festival Internacional de Benicàssim sirve como excusa para disfrutar de un litoral entero. Cada julio, la Costa del Azahar —playa, pueblo, paseo marítimo y montaña de fondo— se convierte en el escenario extendido de un festival que este año celebra su 30ª edición. Tres noches de conciertos junto al Mediterráneo, sí, pero también tres días de arroces con vistas al mar, tardeos infinitos, arte contemporáneo a quince minutos y noches que no entienden de horarios. Aquí van algunas claves personalizadas de HIGHXTAR. para exprimir al máximo la experiencia en Benicàssim.
La energía es lo primero
Dentro del recinto del FIB Benicàssim, el Espacio Repsol se plantea como un punto de encuentro donde parar, recargar y seguir viviendo el festival sin salir de él: bancos de carga solar en los que descansar mientras el móvil vuelve a la vida, una barra Guía Repsol con cafés de especialidad de Toma Café y espacios pensados para compartir el momento, como el photo opportunity o el túnel de viento que reparte premios a lo largo del día. A todo esto se suma una programación musical propia con DJs que mantienen la actividad cuando baja el ritmo de los escenarios principales, ampliando la experiencia más allá de los conciertos. En paralelo, la propuesta se apoya en el uso de energía solar en el propio espacio y en el suministro de combustibles de origen 100% renovable tanto para los autobuses lanzadera (Fiberbus) como para los generadores eléctricos del Escenario Repsol, integrando la energía en la forma en que se vive el festival.
Camping y playa
Para dormir existe una opción con la que contarás con amanecer cerca del mar, los restaurantes y el ambiente del pueblo en Villacamp, a 700 metros de la playa y a 2 kilómetros del recinto, conectada por el servicio de lanzaderas del festival —eso sí, aquí el glamping es la única opción de alojamiento—. Para moverse entre la playa, Villacamp y el recinto, la ruta circular funciona desde las 11h hasta las 6h de la madrugada. Nada de cargar con la tienda si no te apetece: solo llegar, montar el campamento base y salir a buscar sombra hasta que empiece la fiesta.

Dónde comer (y tardear) antes de que caiga el sol
Benicàssim también tiene su ración de Soletes Repsol: locales sin pretensiones, la mayoría a pie de playa, que la Guía distingue por su ambiente cuidado y su relación calidad-precio antes o después de cualquier plan de festival. Esta es nuestra selección.
La Terraza Voramar
Un clásico infalible. La terraza del hotel Voramar, la única situada literalmente sobre la arena de la playa de Benicàssim, abierta los 365 días del año, cuenta con Solete Guía Repsol. Se come rico y se está muy a gusto. Aquí el desayuno frente al mar es casi una institución local, y a lo largo del día la carta se mueve entre bocadillos y hamburguesas, producto de proximidad, la fritura de boquerones en adobo casero y el poke de salmón. No hace falta reserva, aunque durante el festival se pone hasta arriba.
Villa Sofía
En el paseo marítimo, este chiringuito con aire de casa de playa (su lema: ‘desde 1895’) combina entrantes clásicos como la ensaladilla y el salmorejo con propuestas más actuales, como el edamame a las siete especias o el saam de panceta ibérica a baja temperatura. Y, por supuesto, arroces. Ambiente cuidado y elegante, justo enfrente del mar.
Aqua
En la playa de Heliópolis, un chiringuito pequeño de cocina resuelta que triunfa con sus bocadillos especiales: el «de la terreta» (pastrami, rúcula, parmesano y tomates semisecos) y el argentino, de cordero desmigado con chimichurri. El perfecto reconstituyente.
Tasca El Charquito
Sabor taurino y ritmo flamenco en un local que abrió sus puertas en 1995, el mismo año del primer FIB. Tapas de calidad en un ambiente con más solera de la que su nombre promete.
Club Palasiet
Marisquería de referencia en la localidad, con pescados, mariscos y arroces del mar servidos en un entorno tranquilo. Una parada segura para quien busque producto de calidad sin sobresaltos.
Desierto de las Palmas
Cocina de proximidad a los pies del Desert de les Palmes, el parque natural que corona la localidad. Un alto en el camino perfecto para quien combine playa y senderismo en la misma jornada.
Madre Superiora
La incorporación más reciente a la lista de Soletes de Benicàssim, con una propuesta que ya empieza a sonar entre locales y visitantes: cuidados cafés de especialidad. Una parada para quienes quieran descubrir algo nuevo en cada visita al pueblo.
Cuando cae la noche
El corazón nocturno de Benicàssim late en la Plaza de los Dolores, donde algunos locales ya considerados clásicos alternan pinchadas de indie, rock y electrónica con conciertos esporádicos y ambiente de terraza hasta la madrugada. El parque acuático de la ciudad puede garantizar también diversión durante el día, y la oferta se multiplica entre discotecas de sonido más comercial y clubes con propuestas de electrónica y techno para quien busque una alternativa nocturna más allá del festival. Para el tardeo previo con cócteles, sisha y vistas al mar, la avenida Ferrandis Salvador y sus terrazas de aire tropical son la antesala perfecta antes de que empiece la jornada en FIB.
Vida después del festival
Para bajar el ritmo tras el FIB se nos ocurren dos planes. El primero, playa: además de la coqueta Platja d’Heliòpolis, muy cerca se extiende el Desert de les Palmes, un parque natural con rutas de senderismo entre pinares y vistas al Mediterráneo perfecto para una escapada de montaña sin alejarse de la costa; y para quien prefiera dos ruedas, la Vía Verde conecta Benicàssim con Oropesa del Mar en un recorrido llano ideal para el día después. En una recoleta parada de la ruta se puede acceder a la playa naturista de Platgetes de Bellver. El segundo plan, ruta cultural: a menos de media hora, Peñíscola guarda su castillo templario sobre el mar y un casco antiguo de calles empinadas que invita a perderse sin prisa. Castellón de la Plana suma el Planetario y el paseo hasta el puerto para cerrar el fin de semana con un último atardecer frente al agua.
TERCERA PARADA: MARENOSTRUM FUENGIROLA (HASTA SEPTIEMBRE)

Hay festivales que ocupan un fin de semana y festivales que ocupan un verano entero. Marenostrum Fuengirola pertenece a la segunda categoría: desde 2016, la ladera del Castillo Sohail se convierte cada temporada en una sucesión de noches de conciertos a orillas del Mediterráneo. En su undécima edición, el ciclo suma más de 46 jornadas y dos escenarios bien diferenciados —uno junto al mar y otro más íntimo dentro de las propias murallas del castillo—, convirtiendo Fuengirola en uno de los grandes epicentros musicales del sur de Europa durante toda la temporada. A diferencia de otros festivales de fin de semana, aquí no hay abono cerrado ni camping: cada noche de Marenostrum Fuengirola es una cita independiente, lo que permite combinar fechas según gustos y agenda de viaje. El equipo de HIGHXTAR ha hecho la tarea por ti para organizarte al detalle.
La multienergía como mejor opción
En Marenostrum Fuengirola, la experiencia no se limita al escenario, sino que se extiende a todo el recorrido del festival, incluyendo los momentos entre concierto y concierto. En ese contexto, el espacio chill out de Repsol junto a la zona de food trucks se convierte en un punto de pausa pensado para descansar, desconectar y seguir dentro del ambiente del recinto, con un banco solar integrado que permite recargar el móvil sin salir del plan. A esta experiencia se suman elementos como la seta solar instalada en el Castillo de Sohail y los paneles solares del escenario que dan soporte al backstage, integrando la energía en el propio funcionamiento del evento, junto al uso de combustibles 100% renovables en el escenario principal y en los autobuses lanzadera, en una propuesta donde la energía acompaña y hace posible la experiencia a lo largo de todo el festival.
Dónde comer (y tardear) antes del concierto
Fuengirola también presume de Soletes Repsol, esos rincones sin postureo donde la esencia andaluza se mezcla con el sonido de las olas. La Guía ha puesto su sello en locales que huelen a salitre, a chiringuito de toda la vida y a buena mesa sin arruinarse, justo lo que hace falta para reponer fuerzas entre baño y baño, como previa a cada concierto o para alargar la noche hasta que el Mediterráneo se tiña de plata. Esta es nuestra selección.
La Casa del Bocadillo
En la Plaza de la Constitución, este histórico establecimiento (abierto desde 1989) es un templo del bocadillo bien hecho. Con más de 20 variedades, su carta incluye desde clásicos como el de tortilla o jamón serrano hasta el mítico serranito de secreto ibérico. Con precios que rondan los 10 euros, es la parada perfecta para coger unos bocatas y comérselos con los pies en la arena, a solo cinco minutos andando de la playa.
Mesón La Salina
Un clásico de la cocina tradicional andaluza que ha recibido recientemente el Solete de la mano de la cantante Anni B Sweet, que destaca por sus tapas sencillas y bien hechas. En la Avenida de las Salinas, este mesón con más de 30 años de historia se articula en torno a tres pilares: Fuego, Tierra y Mar. También ofrecen platos más contundentes: especialistas en carnes a la brasa y guisos tradicionales como el rabo de toro, ofrecen también un pescado excelente, con las gambas al pil-pil y el chuletón como grandes protagonistas .
Casa Colón
Ubicado en la concurrida plaza de los Chinorros, este gastrobar es un lugar icónico recomendado por la Guía Repsol para comer al mediodía. Destaca por el buen producto de su carta y la cercanía en el trato, convirtiéndose en una opción segura para disfrutar de la cocina mediterránea en el centro de la ciudad .
Speakeasy Jazz Club & Cocktails
Para poner el broche de oro a la noche, este local, inspirado en los speakeasy americanos de los años 20, es la coctelería de referencia en Fuengirola con Solete. Con más de una década de historia, es el lugar perfecto para disfrutar de música en directo y algunos de los mejores cócteles de la ciudad, como sus famosos Manhattan o Daiquiri .
Cuando cae la noche
El Paseo Marítimo de Fuengirola concentra la fiesta más internacional del verano, con bares, pubs y discotecas que se llenan según avanza la noche y una energía festiva que mezcla turistas y locales sin distinción. Quien busque un cambio de escenario tiene a solo veinte minutos en coche el Puerto Marina de Benalmádena, la otra gran meca nocturna de la Costa del Sol: sus discotecas y terrazas junto a los yates —con nombres ya de culto en la zona— alargan la fiesta hasta que el sol empieza a asomar sobre el Mediterráneo.
El relax final
Dos buenos planes al margen de la música y el bullicio. El primero, de altura: Mijas Pueblo, clásico entre los clásicos en la ruta de los pueblos blancos encaramado en la sierra a apenas quince minutos en coche , con sus calles encaladas, miradores sobre la costa y los característicos coches de burro como un recuerdo de otra época. El segundo, de mar y leyenda: el propio entorno del Castillo Sohail, construido sobre los restos de la Ciudad Romana de Suel, invita a un paseo tranquilo entre historia y playa antes o después de cualquier concierto, con Marbella y su casco antiguo a poco más de media hora para quien quiera alargar la escapada por la Costa del Sol.
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