Bon Calso: “Mi nueva música nace de pasar tiempo en hospitales y de sentirme mortal”

El artista madrileño, originario de Alcorcón, nos cuenta en exclusiva todo lo que se esconde tras ‘CHILDREN’, su octavo trabajo.

Bon Calso: “Mi nueva música nace de pasar tiempo en hospitales y de sentirme mortal”

El artista madrileño publica CHILDREN, su octavo trabajo y el primero que dirige y produce por completo.

Hay artistas que buscan un sonido y se instalan en él para siempre. Bon Calso hace lo contrario. Jorge González, de Alcorcón, extatuador y uno de los nombres más inclasificables de la música urbana española. Lleva desde 2018 cambiando de piel disco a disco: trap, R&B, urban pop, house, drill… Ahora publica CHILDREN, su octavo trabajo y el primero que dirige y produce por completo. Tiene un punto muy personal. Cuenta a HIGHXTAR. vía mail que lo compuso después de pasar tiempo en hospitales y de sentirse mortal de un día para otro. El focus track es Diamantes, junto a Rels B, y completa las colaboraciones SouzReptil1k17. Lo presentará, además, con unas live sessions en las que construye los temas en directo, creando loops con micrófono y sintetizadores. Hablamos con él de todo ello.

HIGHXTAR. (H) – CHILDREN nace de una idea muy concreta: que cuando los sentimientos son genuinos, permanecen. ¿De dónde sale esa premisa y por qué la conviertes en el eje de todo un proyecto?

BON CALSO (B.C.) – Este EP nace de pasar tiempo en hospitales y de sentirme mortal de un día para otro. La música ahora va muy rápido y se está convirtiendo en una especie de meme, de estribillos fáciles, y hay mucho negocio ahí. Pero prefiero, en un futuro, poder mirar las cosas que hice y verme reflejado a mí mismo, y no lo que funcionaba en el momento.

(H) – Es la primera vez que asumes el control total de la dirección creativa y la producción. ¿Qué te has permitido hacer que antes delegabas o no te atrevías? ¿Y qué has descubierto de ti como productor que no sabías?

(B.C.) – Realmente, a partir de Número 7 he dirigido totalmente el sonido y la producción, pero esta ha sido la primera vez que me permitía no apoyarme en arregladores ni nada. Creo que porque este álbum era algo más personal: no hacía falta maquillar nada, salió así y así se quedó. Me parece más interesante. En este momento podría trabajar con gente muy buena, muy buenos músicos y productores, para deformar las canciones hasta que encajen perfectamente con un sonido actual que funcione, pero creo que perdería un poco de la esencia que estaba buscando, al menos para este trabajo.

(H) – Hay un sonido más atmosférico y experimental, con meses encerrado entre sintetizadores. ¿Qué referencias o texturas tenías en la cabeza mientras lo montabas?

(B.C.) – Me empezó a atraer mucho el mundo analógico, sobre todo por los fallos. Creo que son los «errores» los que le dan personalidad a todo, empezando por las personas, y con el sonido me pasa lo mismo. Los «errores» que hay en el disco por culpa de los sintetizadores y los aparatos analógicos son los únicos que no sería capaz de volver a recrear; las cosas que están correctas sí podría repetirlas. Eso me da la sensación de que lo hace más único.

(H) – «Sin un Plan» abre el EP como declaración de intenciones. ¿Qué querías dejar claro desde el primer segundo, y por qué ese título precisamente para arrancar una etapa nueva?

(B.C.) – «Sin un Plan» nace de la idea de apostar de verdad por algo, sin tener un plan B en la cabeza. Y eso no significa que no pueda salir mal. Cuando pasa, te puedes sentir perdido, y es normal, pero también tiene algo bueno: si te afecta así es porque estabas totalmente dentro, era algo de verdad. Para mí va de eso, de atreverse a apostar de verdad. Y si falla, ya tocará reconstruir, pero prefiero eso a vivir siempre con miedo.

(H) – «Diamantes» con Rels B es el focus track. ¿Cómo surge ese encuentro y qué aporta él a la atmósfera del tema? ¿En qué punto sentiste que la colaboración encajaba con el resto del EP y no era solo un featuring de nombre?

(B.C.) – Llevábamos tiempo hablando de juntarnos y, poco antes de lanzar el EP, se lo mandé. Me dijo que ese tema en concreto le despertaba cosas, y creo que ahí es donde salen las movidas más especiales. Al final es compartir mis mayores joyas con gente a la que admiro mucho, y desde un punto en el que la otra persona de verdad lo valore y aporte su punto de vista. Juntarme con Rels en el estudio ha sido un momento guapísimo y he aprendido pila de cosas.

(H) – «Patrulla» apunta a algo que atraviesa todo el proyecto: crecer no es renunciar a quien fuiste, sino reconciliarte con ello. ¿Qué parte de ti has tenido que reconciliar para hacer este EP?

(B.C.) – Realmente tengo la sensación de que siempre he tenido mucha prisa por crecer, por hacerme mayor. Últimamente, por cada año que cumplía, parecía que quería quitarme dos. Y creo que de ahí nace el pensamiento de que pueden convivir esas dos partes de mí: vivir la vida de adulto que me toca, asumir mis responsabilidades, y seguir disfrutando de mi parte de niño, la que me hace preguntarme cosas y querer jugar.

(H) – Cierras con «Act. I (No End)», una outro que evita el punto final. ¿Es una forma de decir que esto es solo el primer acto de algo más largo?

(B.C.) – Quiere decir que es la primera parte de algo. Ya se irá viendo con el tiempo cómo evoluciona, pero será un poco impredecible, sobre todo si hablamos de géneros.

(H) – Vienes del tatuaje y llevas haciendo música desde mucho antes de que existiera Bon Calso. Has pasado por el trap, el urban pop, el house, el drill… y ahora esto. ¿Hay un hilo que una todo eso o cada proyecto es deliberadamente otra persona?

(B.C.) – El hilo que une todo soy yo, y yo soy muy cambiante. Es normal que la música que hago también lo sea. Cuando hago música no me mola dirigirla hacia ningún lado a propósito, me mola que se vaya dibujando sola, dejar trabajar un poco al subconsciente. Hay días que salen unas cosas y días que salen otras muy distintas, y me parece más entretenido que seguir fórmulas para acercar todos los temas y las épocas entre sí.

(H) – Eres de los pocos en la escena española que se niega a repetirse aunque eso implique no tener un «sonido fácil» de vender. ¿Qué precio y qué recompensa tiene esa insistencia en no acomodarte? ¿Sientes que el público te sigue en cada giro o hay que reconquistarlo cada vez?

(B.C.) – Al final, yo no soy un empresario; lo mío es crear cosas. La parte de encajarlo en el público se la confío a mi equipo, que son los que saben. Y en cuanto al público, yo me dirijo a la gente que piensa como yo, no a la gran mayoría; para mí esto es una carrera de fondo hasta llegar a las personas indicadas. No pienso ni en el precio ni en la recompensa, solo en lo que quiero hacer.

(H) – Ocho trabajos después, y con Alcorcón siempre de fondo, ¿qué crees que deja tu carrera en el panorama urbano de aquí, más allá de las canciones? ¿Cómo te gustaría que se leyera lo que estás construyendo dentro de diez años?

(B.C.) – Creo que estoy dejando una discografía bien personal, que va evolucionando conmigo. Mi proyecto ha servido de inspiración para otros tantos dentro del panorama. Y en diez años no tengo ni idea de quién se acordará de eso, ni de dónde estaré —para eso queda bastante—, pero seguro que seguiré creando cosas y jugando con mis cacharros.

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