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Repasamos algunos de los rincones más exóticos de Casa Orgánica, la obra de arte arquitectónica diseñada por Javier Senosiain que está situada en Naucalpan, Ciudad de México.

Construida sobre una base esférica, Senosiain se inspiró en la galaxia y en la forma de nuestro planeta para la creación de Casa Orgánica. La decisión de dar forma de cueva a la residencia se debe al deseo del artista por no irrumpir de manera brusca en la naturaleza y fundir así su obra con el entorno.

Vista desde fuera, la fachada sobresale del paisaje para mostrar su combinación de colores verde, azul y naranja. Las cavidades se repiten a lo largo de toda su extensión y muestran el interior de Casa Orgánica a través de paneles y ventanales redondos. Gracias a esto y a la exclusiva ubicación en la que que sitúa, los visitantes pueden disfrutar de una extraordinaria vista panorámica de la ciudad.

Desde el punto de vista habitable, nos encontramos con un mobiliario exclusivo compuesto por obras de diferentes artistas. Destaca el sofá serpenteante y la silla de mano dorada, obra del artista mexicano Pedro Friedberg. No pasa desapercibido tampoco el columpio flotante que sobrevuela la estancia.

Las estanterías, en consonancia con el resto de la casa, siguen la misma forma redondeada para mantener el ritmo visual. Aprovechando las cavidades de Casa Orgánica, se ha creado una nueva sala de estar conformada por un sofá curvado de cuero marrón y se han aprovechado todos y cada uno de los rincones.

Como bonus track, se ha diseñado también un tobogán que permite a los residentes descender desde la parte superior de la edificación hasta la zona del jardín sin ningún tipo de esfuerzo.

Ya sabes, si estás en Ciudad de México no puedes irte sin hacer una parada obligatoria en Casa Orgánica. Las visitas duran una hora y debes hacer tu reserva con 45 días de antelación. Puedes encontrar toda la información haciendo click aquí.