READ IN: English

El sagrado vínculo entre la moda y la religión ha construido a lo largo de la historia un mundo irreverente de imágenes poderosas y simbologías veneradas a día de hoy por las nuevas generaciones. Esta ascensión divina o dogma bautizado por internet como “CHRISTIANCORE” se erige entonces como una nueva tendencia cultural que bebe de la iconografía cristiana como un acto de fe o de blasfemia, según se interprete.

Si se supone que el mejor artista es Dios, puede que también sea el mejor diseñador. Aunque a nivel empírico y terrenal, deberíamos conmemorar a algunos de los icónicos diseñadores que se inspiraron en la religión y remasterizaron todo su imaginario sacro. Alexander McQueen AW96 destacó por ser uno de los primeros creativos que subvirtió los códigos eclesiásticos e institucionales adentrándose en una iglesia en la que performó su acto político.

Yendo más allá del cristianismo, el “Burka show” de Hussein Chalayan SS98 se encargó asimismo de denunciar los tabús religiosos presentando una colección de niqabs que variaban en longitud: un juego experimental que incluía cuerpos desnudos como una crítica a la aceptación social y cultural de la mujer.

Cabe asimismo mencionar a John Galliano, quien conmovió a la crítica de la moda en su desfile de Dior Alta Costura del año 2000 con un modelo enfundado en la suntuosidad y la ostentación del Papa de Roma. De hecho, la alta costura, como concepto de elevación sartorial, se inspira constantemente en las órdenes sagradas y en la arquitectura de los interiores de los templos y las iglesias.

La moda como experiencia sagrada con la que contar historias fantásticas y aspiracionales (como la religión para muchos), también se elevó al estrado de la Alta Costura de Jean Paul Gaultier SS07. En el show, se entretejían referencias a la religión católica como un cáliz de la Eucaristía o halos que evocaban a los santos.

LA RELIGIÓN COMO TENDENCIA ESTÉTICA

En medio de la vorágine de tendencias en TikTok destacan algunas satánicas para la iglesia como las llamadas “christiancore” o “coventcore” relacionadas con el “sacrilegio chic”.

Entre las creadoras y/o “pecadoras” que fueron censuradas se encuentran algunas como Addison Rae, una tiktoker que exhibió en la red social un bikini blanco de la firma Praying, con las palabras en el pecho de “padre”, “hijo” y “espíritu santo” en las braguitas. Imágenes que tanto la plataforma como los avatares crucificaron de inmediato.

Y es que, más allá de la moda en sí, las referencias bíblicas y religiosas están en todas partes: desde los ángeles y los demonios en temas musicales, pasando por series como “Euphoria” hasta llegar al cine con filmes de monjas lesbianas como “Benedetta» de Paul Verhoeven.

¿PUEDE LA MODA SIN TABÚS SER ARTE?

Traspasando la pantalla azul, y volviendo a la vida real, podemos ver como la religión es la nueva obsesión de la moda. Los jóvenes están adaptando los símbolos del catolicismo como señales tradicionales reconfortantes en un mundo caótico y distópico. Algo que podría estar vinculado a la búsqueda de significados en un mundo inestable: concebir la estética cristiana como una especie de refugio o creencia evasiva que otros encuentran en la astrología o el misticismo cuando las tradiciones culturales pierden relevancia.

Aún así, el cristianismo como sistema de creencias vinculado al Estado se convierte muchas veces en una herramienta de opresión más que en una fuente de realización espiritual positiva. De hecho, toda su simbología ya no tienen el peso que tenía antes, y puede que ya solo permanezca lo superficial: una estética que juega a la inversión o una provocación contra una institución que restringe libertades.

Desde el top de “God knows my secrets” con el que Kim K. unía la sexualidad y el cristianismo allá por 2013 hasta la tendencia «christiancore» pueden vislumbrar precisamente toda la controversia y complejidad del boom del cristianismo en la moda. Un acto muchas veces irónico que ya forma parte de un imaginario pop en el que encontrar significados a través de antiguos símbolos religiosos, y alcanzar a la vez la redención en esa provocación.





Newsletter