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La unión entre moda y metaverso es un hecho. Una nueva realidad que ha venido para revolucionar el sector y conseguir resultados nunca antes imaginados. Explorar los límites de lo físico para transformarlos en hechos en el mundo virtual. Pero el metaverso afecta a todos los ámbitos de la industria de la moda, en concreto al modelo de negocio. La pregunta es: ¿Cómo?

En los últimos años, la fina línea que separaba lo real de lo virtual parece que se ha disipado por completo. Cada vez son más las experiencias digitales que nos permiten interactuar de una manera mucho más cercana con otros seres u objetos. Y cada vez son más los diseñadores o las casas de moda que apuestan por esta nueva realidad. Ya no hablamos de comercio electrónico, hablamos de diseños que solamente existen en un universo virtual o de Fashion Weeks completamente digitales (véase la primera Semana de la Moda en el Metaverso de Decentraland)

Pero lo que todavía sigue siendo una incógnita es cómo actuará el metaverso (si es que solamente lo hará de una forma). ¿Será como el streaming o como en las películas 3D? El streaming marcó un antes y un después en la industria. Permitió a Netflix pasar de ser una empresa de alquiler de DVDs por correo electrónico a convertirse en una sólida plataforma audiovisual internacional. El 3D también supuso un cambio significativo en la industria, aunque no tan pronunciado.

A día de hoy, ambas opciones están presentes en el metaverso. Recuperando el tema de la primera Metaverse Fashion Week, podemos resumirla en una gran película 3D. Al mismo tiempo, los videojuegos amplían sus fronteras a través de la moda. ¿No es genial poder vestir a tu avatar de Balenciaga?

Por otro lado, se encuentran los NFT. Archivos digitales no fungibles que, cada vez más, se erigen como principales protagonistas en el mundo artístico. Si bien es cierto que cada vez más artistas y diseñadores optan por introducirse en el universo digital a través de los NFTs, el público sigue anhelando funciones más llamativas que aporten algo más que coleccionismo. Esto no resta importancia al hecho de haber conseguido la verdadera propiedad de los artículos digitales.

Tampoco debemos olvidar la importancia de mantener una relación sana con la tecnología. Utilizar los avances como elementos diferenciadores e inclusivos que otorguen libertad a los usuarios, y nunca como una vía dañina para el ser humano.

Resulta complicado establecer una conclusión sobre cómo afectará el metaverso al modelo de negocio de la moda, pero lo que sí sabemos es que parece ser que, definitivamente, el futuro de la moda estará suspendido entre renders, blockchain y activos digitales.

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