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¿Por qué nos gusta la moda? Porque es capaz de darnos momentos como el del último desfile de Coperni. Y es que la Fashion Week no sería nada sin un momento estelar como este. En plena Sala de Textiles en el Museo Nacional de Arts et Métiers, Bella Hadid hace de maniquí humano para la fabricación en directo de un vestido a base de spray. Si, como lo lees; en vivo y en directo, y en un tiempo récord.

Con un tanga color piel y cubriéndose el pecho con las manos, Bella Hadid entra en el taller instalado en la pasarela. La modelo esperó a que los técnicos ejecutaran su plan: confeccionar con aerosol el vestido en medio de la sala. La pieza se hizo con Fabrican Ltd, un material en aerosol que al endurecerse se convierte en un textil. ¿El artífice de esta maravilla de material? El Dr Manel Torres, un científico español afincado en Londres que ha conseguido patentar este tejido inteligente. Sorprende ya no solo que se haga con aerosol, sino que es flexible; la pieza se puede moldear hasta crear la forma deseada.

No todo ha sido tecnología. Coperni SS23 también ha sido una carta de amor a las mujeres. Las prendas de la colección liberan el cuerpo a la vez que hacen sentir a la mujer sexy y poderosa. En algunas piezas, las flores se imprimen en un tejido lenticular adherido que añade el máximo movimiento de profundidad a un patrón tan clásico como es el de una flor. Y el efecto sorpresa no se queda aquí. El cristal que la temporada pasada veíamos en bolsos en colaboración con la marca HEVEN ahora se rompe en 1000 pedazos para convertirse en un vestido de gala realmente “hipnotizante”. El icónico Swipe Bag se reimagina como una pieza única en oro de 18 quilates realizada por el artesano Gabriele Veneri de la fábrica SEMAR SRL en Italia.

Coperni es una marca obsesionada con la innovación, lo transmiten en cada campaña. Hasta ahí todo bien, todo claro; pero no podemos evitar reconocer que a veces todas estas declaraciones de intenciones pasan de puntillas. Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant han querido hacer ruido esta vez. La pareja ha ido más allá de los límites de lo tecnológico y nos han brindado un momento no solo estelar para la temporada sino una clase magistral de ciencia para las futuras generaciones.

Con este momento vivido en Coperni SS23 no podemos evitar acordarnos de Alexander McQueen. La marca ha rendido un buen homenaje al histórico desfile primavera/verano 1999 en el que McQueen creó su propia versión de un vestido hecho con aerosol. Una analogía que nos hace recordar no sólo de dónde venimos sino a dónde vamos, algo esencial para avanzar y progresar. Gracias, Coperni, por haber hecho de esta temporada algo histórico e inolvidable.

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