Analizamos las claves de una firma que declina el artificio en favor de líneas puras y nos sentamos con su fundadora para diseccionar la intención de su propuesta, sus ritmos de producción conscientes y su ambición de construir un universo propio que trascienda del propio verano.
La moda ya no va solo de prendas. Va de códigos, de contexto, de actitud. De construir un lenguaje propio en un sistema saturado de imágenes que caducan antes de ser entendidas. En ese escenario aparece CUNILL, la nueva marca fundada en Barcelona por Blanca Reynés, con una idea clara: el swimwear puede ser mucho más que una categoría de verano.
Reynés no llega al proyecto desde un lugar ajeno a la construcción de imaginarios. Su background en Talent Management & Creative Services y su trabajo al frente de Vanguard Collectives, una empresa que representa a una comunidad curada de creativos influyentes que se distinguen por su ambición emprendedora, le otorga una mirada hipervigilante sobre cómo se construyen los imaginarios contemporáneos.
Con base en Barcelona, la firma articula una propuesta que reconfigura los códigos visuales de su entorno. CUNILL se distancia deliberadamente de la nostalgia prefabricada y de los clichés habituales de la estética estival para consolidar una identidad mediterránea limpia, minimalista y contemporánea. No se trata de un concepto efímero vinculado exclusivamente a la temporada alta, sino de una propuesta de valor que promueve una sensibilidad atemporal.
El desarrollo de los diseños y del producto se centra en cortes precisos y proporciones equilibradas que buscan acompañar la silueta en lugar de disfrazarla. De este modo, la prenda renuncia a ocupar el protagonismo absoluto para ceder el centro de la narrativa a la mujer que la lleva. Bajo este principio, la firma establece un estándar claro: el producto es un vehículo impecable, pero el estilo es una cualidad intrínseca que precede y trasciende a la propia vestimenta.

HIGHXTAR (H) – ¿De dónde y cuándo sale la idea de montar una marca?
BLANCA REYNÉS (B) – No hubo un momento exacto en el que decidiera crear una marca. Es una idea que llevaba cultivando desde hace años, casi de forma inconsciente. He tenido la suerte de trabajar muy cerca de personas emprendedoras y creativas a las que admiro profundamente, personas que han apostado por sus proyectos, han asumido riesgos y han conseguido construir algo propio. Ver ese proceso tan de cerca fue una gran inspiración para dar el paso.
Al mismo tiempo, CUNILL nace de una necesidad muy personal. Siempre me costaba encontrar bikinis que representaran realmente lo que me gusta: piezas con un punto muy sexy y femenino, pero que al mismo tiempo te hagan sentir cómoda y segura. Ese bikini que te quieres poner una y otra vez porque te hace sentir bien, porque te sientes guapa, pero también tú misma.
CUNILL surge precisamente de esa búsqueda: crear prendas que transmitan confianza, actitud y feminidad sin renunciar a la comodidad.
(H) – ¿Cuánto tiempo has tardado en desarrollar la idea?
(B) – Probablemente toda una vida sin saberlo. Pero de forma consciente, alrededor de un año. Quería hacerlo sin prisas, entendiendo los procesos, encontrando los proveedores adecuados y asegurándome de que cada decisión tuviera sentido.
Para mí era importante que CUNILL no naciera simplemente como una marca de bikinis, sino como un universo con identidad propia.
(H) – ¿Cómo definirías el universo de CUNILL?
(B) – CUNILL es el universo de una chica con mucha personalidad, muy segura de sí misma y con una actitud muy clara. No busca llamar la atención constantemente, pero tampoco pasa desapercibida. Tiene presencia de forma natural.
Es un universo construido a partir de contrastes: puede ser sexy pero relajado, femenino pero con carácter, sofisticado pero desenfadado. Hay una energía muy segura detrás de la marca, pero nunca forzada.
Más que una estética concreta, CUNILL representa una forma de estar. Esa chica que sabe quién es, que se viste para sí misma y que encuentra atractivo en las cosas sencillas, sin necesidad de seguir todas las tendencias del momento.
(H) – ¿Qué diferencia tu marca de las demás?
(B) – Más allá del producto, creo que la diferencia está en la intención. No quería crear una marca basada únicamente en tendencias o en lo que funciona en redes sociales. Quería construir algo con personalidad.
CUNILL tiene una visión muy concreta de la feminidad: una feminidad segura, divertida, sexy y sin necesidad de justificarse. Todo, desde las siluetas hasta la comunicación visual, está pensado para transmitir esa energía.
(H) – ¿El swimwear es solo el comienzo?
(B) – Sí, definitivamente. El swimwear es solo el comienzo. Siempre he visto CUNILL como un universo con mucho recorrido y con espacio para crecer hacia muchas categorías diferentes.
Pero tampoco tengo prisa. Creo que hoy en día existe mucha presión por crecer rápido y lanzar constantemente cosas nuevas. A mí me apetece construir CUNILL poco a poco, disfrutando cada etapa y dejando que la marca evolucione de forma natural. Lo importante para mí es que nunca pierda su esencia.
(H) – ¿Cómo te gustaría que fuera CUNILL dentro de 10 años?
(B) – Me gustaría que siguiera teniendo la misma esencia que tiene hoy, independientemente de su tamaño.
Sueño con que se convierta en una marca reconocible, con una comunidad fuerte y con un universo propio que la gente identifique al instante. Que cuando alguien vea una imagen, una campaña o una prenda, sepa inmediatamente que es CUNILL.
Y sobre todo, que siga generando ilusión. Porque al final eso es lo que me llevó a crearla: las ganas de construir algo propio, algo que conecte con la gente y que pueda crecer sin perder nunca su personalidad.

La primera colección ya está disponible en www.cunillcunill.com.
Hablamos con Samia Kanaan tras el estreno de ‘Where You At’.
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