La evolución de la moda española muchas veces se cocina en los márgenes, fuera de las grandes casas o los circuitos más consolidados. En ese difícil equilibrio entre la visibilidad y lo emergente se ha movido siempre la pasarela EGO de MBFWMadrid, que este año cumple su 20º aniversario abriendo espacios para el riesgo, la experimentación y el discurso. EGO ha sido y sigue siendo el lugar donde mirar para entender qué viene después.
En esta vigésima edición, que cierra este domingo 22 de marzo la MBFWMadrid, EGO confirma su papel como plataforma clave para el talento en ascenso, pero también como termómetro del estado real de la industria. Aquí no se presentan tendencias al uso, sino formas de repensar la moda: colecciones que hablan de sostenibilidad sin clichés, de identidad sin fórmulas prefabricadas y de proceso creativo sin concesiones al ritmo acelerado del mercado.
La generación que desfila en 2026 tiene algo en común: no quiere encajar, quiere proponer. Sus diseñadores trabajan con materiales reciclados, biomateriales, códigos digitales o técnicas artesanales pero, sobre todo, trabajan con ideas. Y eso se traduce en propuestas con voz propia, alejadas de la repetición estética que domina gran parte del panorama global.
Pasarela EGO 2026 – Domingo 22 de marzo en IFEMA, pabellón 14.1 de Feria de Madrid
En los nombres de EGO 2026 está la clave del futuro
Bonet
Lejos de entender la moda como objeto autónomo, el diseñador ibicenco construye experiencias donde imagen, sonido y narrativa audiovisual dialogan de forma orgánica. Su trayectoria reciente —impulsada tras el reconocimiento como New Talent 2025— evidencia una sensibilidad contemporánea que conecta con los lenguajes digitales y la cultura visual actual. Su trabajo sugiere que el futuro de la moda pasa, inevitablemente, por su hibridación con otros medios.
Adrià Egea
En el universo de Adrià Egea, el error deja de ser anomalía para convertirse en lenguaje. Su serie ERROR SERIES 4.0 plantea una reflexión sobre la soberbia entendida como fuerza creativa, una energía que emerge del reconocimiento de la propia identidad. A través de una estética que abraza lo inacabado y lo cotidiano, Egea construye un discurso íntimo que cuestiona los cánones tradicionales de perfección en la moda.
Antonio Acuario
El retorno de Antonio Acuario introduce una dimensión crítica en la pasarela. Su propuesta se articula desde la reutilización de prendas existentes, pero trasciende el discurso del reciclaje para adentrarse en una exploración emocional de la memoria textil. Al desvincularse de los calendarios tradicionales, su práctica cuestiona la temporalidad acelerada de la industria, proponiendo una moda más lenta, reflexiva y profundamente humana.
Cadicifolium
Con Cadicifolium, Laia Badia plantea uno de los proyectos más radicales en términos de sostenibilidad. Su investigación en biomateriales biodegradables no solo responde a una preocupación ambiental, sino que redefine la propia naturaleza de la prenda como objeto efímero y regenerativo. La influencia del gótico catalán introduce una dimensión histórica que dialoga con una visión de futuro, situando su trabajo en un terreno híbrido entre tradición e innovación.
Maikarfi
En Maikarfi, el cuerpo se convierte en un espacio de experimentación. Manuel Conejero investiga cómo los materiales reaccionan al entrar en contacto con la anatomía, generando volúmenes y distorsiones que alteran la percepción de la silueta. Cruz de mayo introduce además una dimensión autobiográfica, donde tejidos cotidianos se cargan de significado emocional, construyendo un relato entre lo íntimo y lo colectivo.
Eaftimos
La firma Eaftimos, liderada por Erik Bruccia, articula su discurso en torno a la artesanía como práctica contemporánea. Su colección NIERIKA conecta con imaginarios rurales y espirituales, reinterpretando el workwear desde una sensibilidad actual. El resultado es una propuesta que reivindica el valor del hacer manual en un contexto dominado por la producción industrial.
Maison Gracen
En un entorno marcado por la inmediatez, Maison Gracen propone una pausa. Sus piezas de crochet, elaboradas a mano, encarnan los principios del slow fashion y la filosofía hygge, reivindicando el valor del tiempo y el cuidado. La colección GEGENWART introduce además una reflexión sobre la memoria histórica, estableciendo un diálogo entre pasado y presente.
Patequilux
Desde una perspectiva material, Patequilux explora las posibilidades del residuo como punto de partida creativo. Patricia Fernández Iñesta transforma materiales descartados en piezas que juegan con contrastes de peso, textura y forma. Su colección se construye como una metáfora de la identidad contemporánea: mutable, contradictoria y en constante evolución.
Pringa
La propuesta de Pringa, firma de Sara Mateos, se sitúa en los márgenes entre moda, escultura y cultura digital. Su colección //primuscode.exe// introduce referencias a la estética rave y al lenguaje informático, construyendo un imaginario donde lo físico y lo virtual se entrelazan. Su trabajo cuestiona las categorías tradicionales del vestir, proponiendo nuevas formas de habitar el cuerpo.
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