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Netflix ha estrenado un nuevo documental que pone en tela de juicio el peligro de las redes sociales. La producción dirigida por Jeff Orlowski, explora el fenómeno de las redes sociales a nivel generacional, social y económico. 

El dilema de las redes sociales nos muestra su más lado oscuro, algo que no es fácil de aceptar, ya que tienen un papel muy  importante en nuestras vidas. El nuevo documental de Netflix nos enseña el modelo de negocio del cual somos presos. Nosotros no somos los clientes, ya que no pagamos por tener redes sociales. Tal y como explica Tristan Harris, exdiseñador de Google, nosotros somos el producto que ofrecen a sus clientes las marcas que consumimos.

El nuevo documental de Netflix muestra declaraciones de antiguos empleados de alto rango de algunas de las compañías tecnológicas más importantes del mundo. Entre ellos están Aza Raskin, el cofundador de Asana, Justin Rosenstein, uno de los creadores del botón de Me Gusta de Facebook y el presidente de Pinterest, Tim Kendall. También aparece el testimonio de autores y académicos que hacen hincapié en el acelerado crecimiento exponencial de la tecnología, al cual se enfrenta la humanidad día a día sin ser consciente de ello.

La reflexión más aterradora del documental

Vivimos en un mundo en el que un árbol vale más muerto que vivo y en el que una ballena vale más muerta que viva. Mientras la economía funcione así y las corporaciones no estén reguladas, se seguirán destruyendo árboles y matando ballenas. Lo aterrador, y ojalá sea la gota que colme el vaso, es ver que ahora somos el árbol y que ahora somos la ballena. Somos más rentables si miramos mucho una pantalla que si pasamos ese tiempo viviendo una vida plena” – Tristan Harris

En la hora y media que dura el documental aparecen datos reveladores y dolorosos como el aumento de el indice de suicidios en adolescentes en los últimos años. No cabe duda de que las redes sociales han cambiado nuestra forma de comunicarnos y de mostrarnos al mundo. Con ellas estamos mucho más expuestos a las criticas y a los prejuicios, algo que a una temprana edad puede causar daños irreparables.

El dilema de las redes sociales nos enseña como el sistema capitalista utiliza herramientas como el control psicológico para que no podamos despegar los ojos de las pantallas. Los ingenieros y psicólogos que están detrás, crean patrones y algoritmos perfectos, que producen en nosotros una fuerte adicción a las redes sociales. Al terminar el documental surge en el espectador una duda: ¿seríamos capaces de vivir sin redes sociales?