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Las nuevas generaciones conscious native están abogando por la última actualización de la moda sostenible y/o la compra de segunda mano de piezas de archivo, llevando a las firmas a reimaginar su visión, así como abordar las nuevas dinámicas que se le exigen al negocio indumentario.

La nostalgia como epicentro sobre el que gira la moda actual, atrae ahora a las marcas a sumergirse en el lujo de segunda mano: un mercado en plena expansión que se ha triplicado desde 2020, representando el 3% y el 5% del sector de la ropa, el calzado y los accesorios. Un porcentaje que podría elevarse hasta el 40% en cuestión de unos años, según un estudio realizado por BCG y Vestiaire Collective.

El auge de lo vintage y de la reventa está, por lo tanto, reinventando la esencia del lujo gracias a sus principales impulsores: las generación Z y millennial, quienes erigen esta tendencia con la que rescatar reliquias y piezas raras, e incluso coleccionarlas, generando una nueva burbuja contemporánea.

¿Cómo ha llegado la moda de segunda mano a ser mainstream?

Y, ¿cuáles son las razones que llevan a la juventud a comprar este tipo de moda anteriormente relegada a la esfera marginal? Sus usuarios activos, más allá de valorar la moda en sí, y compartir los looks en redes a través del hastag #Archivefashion, también persiguen el reconocimiento del pasado en una época de nueva conciencia medioambiental. Encontrar piezas vintage de Raf Simons o del Dior de John Galliano de principios de los 2000 trasciende el marketing para conectar con la esencia y la historia de la moda.

Esta nueva realidad en la que los consumidores subvierten el pensamiento colectivo arraigado en el fast fashion, está abriendo un nuevo paradigma para una industria que puede, ahora más que nunca, acceder a otro tipo de target motivado por la sostenibilidad, asequibilidad y exclusividad. Ésta última como la principal motivación que lleva a comprar artículos de segunda mano, añadida a la emoción generada en la búsqueda y en la negociación.

En ese mismo estudio, se exponen asimismo las razones por las que el 60% de los encuestados vende artículos de segunda mano. Y esa es la limpieza de armario, en su mayoría para reinvertir lo obtenido en otras piezas vintage o de archivo, siguiendo las bases de la economía circular.

Decantarse por la moda de archivo es culturalmente enriquecedor, pero también tiene sentido desde el punto de vista comercial, ya que los diseñadores suelen encontrar gran inspiración en sus propios archivos para posteriormente remasterizarlos como Raf Simons, Burberry, Prada o Celine.

EL PODER DEL SECONDHAND PARA EL LUJO

Más de la mitad de los encuestados descubrieron nuevas firmas a través de la ropa de segunda mano, proyectando con ese acto el infinito poder del mercado de la reventa para las marcas. Un potencial que pueden desarrollar revendiendo sus colecciones en línea y/o en tiendas IRL, manteniendo el control de los precios y obteniendo el doble margen de beneficio por los artículos.

Aún así, este enfoque requiere de infinidad de recursos y puede limitar el alcance de la marca; algo a lo que podría poner solución la asociación con una plataforma de venta especializada. Pues ésta gestionaría la logística, los pagos y la validación a la vez que expandiría la visibildiad y el tráfico de la firma que decida adentrarse en este universo destinado a las nuevas generaciones de archivistas que veneran la moda de segunda mano.

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