El juicio por el asesinato de Tupac Shakur revela nuevos detalles sobre el suceso

Los nuevos testimonios añade más capas a un caso que, tras treinta años, depende de recuerdos, declaraciones antiguas y relatos que han cambiado con el paso del tiempo.

Photo by Al Pereira/Michael Ochs Archives/Getty Images
Photo by Al Pereira/Michael Ochs Archives/Getty Images

Se reabre uno de los misterios que sacudieron la historia del hip-hop.

Casi treinta años después de aquella noche de septiembre de 1996 en Las Vegas, el asesinato de Tupac Shakur ha llegado finalmente a juicio. Y Duane «Keffe D» Davis, de 63 años, es la única persona acusada hasta ahora por la muerte del rapero. La Fiscalía sostiene que no apretó el gatillo, pero sí participó en la organización del ataque que acabó con el aclamado rapero. Davis se ha declarado no culpable y, de ser condenado, podría pasar el resto de su vida en prisión.

Todo se remonta al 7 de septiembre de 1996, cuando Tupac asistió junto a Marion «Suge» Knight –entonces responsable de Death Row Records– al combate entre Mike Tyson y Bruce Seldon en el MGM Grand de Las Vegas. Tras la pelea, Tupac y varios miembros de su entorno participaron en una agresión contra Orlando «Baby Lane» Anderson, sobrino de Davis y presunto miembro de los South Side Compton Crips –pandilla callejera asociada a los Crips–.

Para la Fiscalía, aquel enfrentamiento fue el detonante de la tragedia que ocurriría después. Y es que menos de dos horas más tarde, Tupac viajaba como copiloto en el BMW de Knight cuando un Cadillac blanco se aproximó al vehículo y disparó. El rapero recibió cuatro impactos de bala y falleció seis días después, el 13 de septiembre, con tan solo 25 años.

La acusación sostiene que Davis participó en la represalia contra Tupac tras la paliza a su sobrino. Pero el caso resulta especialmente complejo porque buena parte de las pruebas que pretende utilizar la Fiscalía proceden de las propias declaraciones de Davis. Durante años, él mismo habló sobre el caso en entrevistas, apariciones públicas y en sus memorias, Compton Street Legend, y también realizó declaraciones a las autoridades en 2008. Sin embargo, su defensa sostiene ahora que muchas de esas historias fueron exageradas o ficcionalizadas y que el caso de la acusación carece de pruebas físicas concluyentes, pues jamás apareció el arma homicida ni tampoco fue localizado el Cadillac blanco desde el que se realizaron los disparos.

Ahora, tres décadas más tarde, comienza el esperado juicio y surge un gran interrogante: ¿Acaso Davis pasó años confesando su implicación?. Entre los testimonios del juicio destaca el de William Heidmeyer, antiguo agente de seguridad del Maxim Hotel and Casino –actualmente The Westin–, quien recuerda haber escuchado varias ráfagas de disparos mientras se encontraba en un aparcamiento cercano. Al asomarse hacia las calles Koval y Flamingo, aseguró haber visto varios vehículos, entre ellos un BMW y un Chevy Suburban blanco, además de un hombre con una pistola en la mano al que descubrió como «muy joven y bien vestido», con una camisa blanca brillante, pantalones negros y un chaleco.

Este testimonio añade una nueva capa a un caso que, tras treinta años, depende de recuerdos, declaraciones antiguas y relatos que han cambiado con el paso del tiempo. En los primeros días del proceso también han declarado antiguos investigadores y personas relacionadas con el entorno de Death Row Records.

La versión de las autoridades sitúa a cuatro hombres en el Cadillac blanco desde el que se produjo el ataque: Duane Davis, Orlando Anderson, Deandrae «Freaky» Smith y el conductor Terrence «Bubble Up» Brown. Todos los demás ocupantes del vehículo han fallecido ya. Orlando Anderson, sobrino de Davis y durante años señalado como posible autor de los disparos, murió en 1998 en un tiroteo no relacionado con el asesinato de Tupac, y nunca llegó a ser acusado formalmente por la muerte del rapero.

Esta tragedia ocurrió a mediados de los 90, cuando el hip-hop estadounidense vivía una de sus épocas más explosivas. Por un lado, el sello Death Row Records fundado por Suge y Tupac representaba el poderío de la Costa Oeste. En Nueva York, Bad Boy Records, fundado por Sean Combs, concentraba a figuras como The Notorius B.I.G. y Faith Evans.

La tensión entre ambas costas se convirtió en una narrativa mediática gigantesca, alimentada por beefs, declaraciones públicas y enfrentamientos personales. El conflicto entre Tupac y Biggie, antiguos amigos, se transformó en uno de los símbolos de aquella guerra cultural. Tupac acusó públicamente a The Notorious B.I.G. y a Sean Combs (Diddy) tras sobrevivir a un tiroteo en Nueva York en 1994, algo que ambos negaron.

Pero el asesinato de Tupac no puede explicarse únicamente como una batalla entre discográficas. La acusación actual apunta a una dinámica de pandillas y una represalia concreta tras la agresión a Orlando Anderson. El juicio podría prolongarse durante varias semanas y contará con decenas de testigos, mientras la Fiscalía y la defensa reconstruyen un rompecabezas cuyas piezas llevan treinta años dispersas.

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