El director acaba de estrenar su primer largometraje, protagonizado por un padre y un hijo reales que comparten nombre, y comparte con HIGHXTAR. las imágenes del premio que ganaron por sorpresa.
En un teatro forrado de terciopelo rojo y oro, patrocinado por Valentino, en pleno Festival Internacional de Cine de Pekín, Lionel Corral hijo sube al escenario de traje. No recoge su propio premio, sino el de su padre: mejor actor por Lionel, la película que ambos protagonizan sin experiencia previa. «Tenemos a Lionel de traje, recogiendo el premio de su padre, con una cara que refleja a una persona completamente desubicada», cuenta el director, Carlos Saiz, sobre la fotografía que publica HIGHXTAR. «Me encanta ese contraste: el terciopelo rojo y los acabados en oro y su cara ahí, desencajada, tímida.»
Esa imagen resume bastante bien el año que ha vivido Lionel, el primer largometraje de Saiz, que acaba de aterrizar en los cines españoles tras casi un año de festivales. Por el camino ha reunido el Trofeo Transilvania a mejor película en el TIFF, el premio a mejor película en el Atlàntida Mallorca Film Fest, el de mejor actor para Lionel Corral padre en Pekín, una mención especial del jurado en Seminci y el premio del jurado joven en Márgenes. «Cuando los tres festivales con los que cerramos el camino te acaban dando premios tan importantes, te das cuenta de que mereció la pena», dice Saiz.
La película, coproducción con Francia distribuida por Sideral, cuenta la historia de Lionel, un joven murciano a punto de perder la pensión de orfandad con la que vive desde la muerte de su madre. Su padre, del que apenas sabe nada, le propone un viaje en coche hasta Francia para visitar a su hermana Alicia y llegar a la Costa Azul, donde nació él. Los tres papeles principales los interpretan Lionel Corral hijo, Lionel Corral padre y Alicia Corral Bernal: la propia familia, contando su propia historia.
Un ejercicio de clase que se convirtió en película
Saiz conoció a Lionel hace ocho años, a través del grafiti. Su madre acababa de morir y, cuenta el director, «en ese momento para mí no tiene padre, es casi un niño huérfano». Un viaje de Lionel a Rumanía, donde hacía un Erasmus de fotografía, y el reencuentro posterior con su padre en el aeropuerto de Alicante, dejaron en Saiz «algo muy fuerte».
La idea tomó forma en el máster de cine que Saiz cursaba en Madrid, en un ejercicio de guion de Jonás Trueba: escribir el argumento de una película. Ese mismo verano, Lionel viajaba con su padre para acompañar a su hermana en su mudanza a Francia y le contaba por teléfono «las locuras que vivía». Una de ellas, que el padre echara diésel en vez de gasolina y los obligara a parar varios días en un hotel para arreglar el coche, llegó a estar en varias versiones del guion. Se acabó descartando para dar más peso a la hermana. De aquel ejercicio salió primero el cortometraje «La hoguera», con el que Saiz probó que la historia podía llevarse al cine, y cinco años después, ya con Raúl Liarte como coguionista, «Lionel».

La banda sonora, un mapa del viaje
En la película suenan Carolina Durante, El Mató a un Policía Motorizado, Sen Senra, Triana, Yves Simon, La Souris Déglinguée y Yuvcee. No es una lista al azar: Saiz la construye como un segundo relato, ligado al recorrido geográfico y emocional de Lionel. «Empieza en Murcia, donde Lionel se siente protegido, sube hacia el norte de Francia, donde está desubicado, y termina en la Costa Azul, en el Mediterráneo francés, donde vuelve a conectar», explica. En el norte suena música francesa que el protagonista apenas entiende; según baja hacia el Mediterráneo, vuelven las canciones que sí reconoce.
Muchas de esas canciones vienen de la propia relación entre Saiz y Lionel: se conocieron a El Mató a un Policía Motorizado juntos, en un SOS de Murcia, y fue Lionel quien le descubrió a Carolina Durante. Con el tiempo, Saiz acabaría dirigiendo videoclips para ambos grupos, además de para Los Planetas, el grupo que él mismo señala como el origen de su vocación de cineasta.

El padre que pide una segunda parte
Lionel Corral padre, que hoy vive retirado en Totana con su mujer, Lali, entre paseos con el perro y la cocina, ha vivido el reconocimiento «de una manera muy intensa», según Saiz. «Embarcarse en una aventura como esta no le puede gustar más, y dejar de hacerlo de golpe no es tan sencillo.» Es, de hecho, quien más ha insistido al director para hacer una segunda parte, aunque Saiz reconoce que ahora mismo necesita «su tiempo».
El rodaje, de seis semanas, cambió también la relación entre padre e hijo. «Al principio siento que Lionel me utilizaba a mí para ver a su padre, porque a solas no quería», cuenta Saiz. Hoy, dice, «Lionel no necesita a nadie para ir a ver a su padre». La cámara, añade, actuó «como un catalizador» para que se dijeran cosas que antes no se decían. De aquel viaje a Pekín, además del premio y la foto que abre este reportaje, ha salido otro proyecto: junto a la artista Alícia Vogel, Saiz y Lionel preparan de forma autoeditada un libro o fanzine con las fotografías que Lionel hizo durante esos días, titulado «El libro de la buena suerte».
Saiz ya tiene en marcha sus dos próximos largometrajes, uno centrado en el padre y otro en el hijo, «como una especie de spin-off». Por ahora, Lionel sigue contado desde el punto de vista del hijo. «Es con quien yo más me identifico», dice Saiz. «Queríamos que fuera el hijo quien evolucionara a lo largo de la película”.
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