Este verano no hay chanclas sin pantalón largo (aunque no vayas a la playa)

De la playa a la pasarela: la chancla es la protagonista inesperada del verano. Armani, Gucci y Chloé la reinventan por completo.

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GC Images, TheStewartofNY / Colaborador /Getty Images

¿Chanclas en la ciudad?

Vivimos tiempos convulsos y, como suele pasar cuando el mundo aprieta, la moda responde con la fantasía contraria: relax total. Pero ojo, no hablamos solo de prendas sueltas o telas blanditas, sino de una actitud entera, ese aire de «no me he arreglado nada» que en realidad lleva detrás media hora de estudio frente al espejo. Y de esa mezcla de nostalgia Y2K y desidia calculada ha salido una pareja inesperada que está arrasando: pantalón ancho más chancla de dedo. La sandalia playera, reina indiscutible del verano italiano (y brasileño, que fue quien la inventó), vive un resurgir en toda regla, con Havaianas multiplicando colaboraciones a un ritmo frenético, desde Dolce&Gabbana hasta Isabel Marant o FARM Rio.

Pero el fenómeno no se queda en las tiendas de souvenirs. La chancla ha aparecido también en varias pasarelas de la temporada primavera-verano 26, y mientras tanto, en la calle, la gente la persigue con una devoción casi religiosa. ¿La explicación? Que ha dejado de ser un simple zapato de playa para convertirse en un habitante más de la ciudad, eso sí, casi siempre camuflada bajo pantalones o bermudas tan anchos que se la tragan entera.

La fiebre de la chancla

Para entender por qué ha triunfado, conviene mirar hacia atrás y ver cómo ha evolucionado el calzado en el último año: cada vez más plano, más fino, más pegado al suelo, hasta el punto de que el pie casi desaparece bajo el pantalón oversize. La combinación de pantalón largo y chancla no es una ocurrencia aislada, sino la consecuencia lógica de esa deriva hacia la horizontalidad total.

Con esto tampoco queremos decir que sea la mezcla más elegante del mundo; al contrario, tiene ese punto deliberadamente cutre que recuerda a los «mall rats» de finales de los noventa, con sus polos de rayas, sus chinos y sus jerséis de pico. Es, en el fondo, una respuesta al lujo silencioso de los últimos años, casi una perversión traviesa del normcore.

@minabrugger5

Be honest – would you ever wear these or is this a hard pass? 🫠🩴 #chloe #jellysandals #luxuryshoes

♬ original sound – Mina’s Adventures

Además, la chancla llega donde la chancla de piscina clásica no puede, gracias a su diseño funcional, que las grandes casas han sabido reinventar. Chloé, en su colección primavera-verano 26, le da un giro bohemio y sensual con materiales gelatinosos y una construcción elegantísima; Alaïa, en cambio, trabaja en otoño-invierno 26 la forma y la sensualidad del pie. Demna, por su parte, la lleva a su Gucci Riviera cambiando el caucho por el cuero y estampando la doble G, convirtiéndola en objeto precioso.

@nickatnordies

Kitten heel flip flops are going to be EVERYWHERE this summer and these from Gucci are absolute perfection🤩 Just can’t decide whether I’m more of a monogrammed canvas girl or a solid color girl👀 #nickatnordies #nordstromstylist #nordstrommoa #luxurystyle #gucciflipflops

♬ original sound – rasheed

Una presencia insólita en el armario masculino

Dicho esto, sigue sorprendiendo verla en las pasarelas masculinas, no tanto porque nunca antes se hubiera visto esta combinación, sino porque solía reservarse para contextos muy informales y rara vez era la protagonista del look. Al fin y al cabo, hay hombres que se niegan en redondo a llevar pantalón corto, así que imaginemos su reacción ante un vaquero y unas chanclas paseando por la ciudad como si fueran turistas.

En otros casos, la transformación va más allá de los materiales y toca la esencia misma del objeto. The Row sigue representando la versión más pura y radical de la tendencia, donde la sencillez de la forma se convierte, paradójicamente, en el verdadero lujo, mientras que Armani la convierte en el calzado veraniego más refinado de su colección primavera-verano 26.

En un mundo donde la sandalia masculina arrastra connotaciones poco favorecedoras —desde lo franciscano y monacal hasta lo hippie, pasando por el infantilismo de la sandalia de velcro—, la chancla ha conseguido salvarse de casi todas ellas y seguir transmitiendo agilidad y vigor. No en vano es el único calzado de playa que no se asocia ni con la tercera edad ni con la infancia.

Y con las temperaturas subiendo cada año y las ciudades cada vez más llenas de gente incluso en pleno verano, era cuestión de tiempo que la chancla dijera adiós a las playas de Copacabana y pisara el asfalto de las capitales europeas. Eso sí, para llevarla con dignidad en la ciudad hay una única regla de oro: el look funciona solo si la chancla contrasta con un conjunto por lo demás urbano; si te pones pantalón corto y camiseta de tirantes encima, lo único que conseguirás es parecer un bañista perdido a cien kilómetros del mar.

EL LYST INDEX YA TIENE CLARO QUÉ SE ESTÁ IMPONIENDO ESTE VERANO (Y NO ES LO QUE ESPERABAS).

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