Texto de Ana Franco.
Gisele Bündchen se ha echado al mar con un Chanel J12, que es más práctico que irse a la cama con unas gotas de Chanel Nº5 (no miramos a nadie, Marilyn). La brasileña protagoniza con su chapuzón junto al también modelo Clément Chabernaud la nueva campaña del reloj J12 de la casa de lujo francesa (antes, Gisele ejerció como asesora de proyectos medioambientales y comunitarios de la relojera suiza IWC, sea lo que sea que signifique ese título). Y tiene sentido, porque el J12 es, además del primer reloj deportivo unisex de Chanel, un ejemplar marino, y así regresa al elemento que mejor explica su personalidad, el agua.
Fue Jacques Helleu, director artístico de la enseña en el año 2000, quien dio forma entonces al emblema súper ventas de la relojería de Chanel. Helleu quería un deportivo de líneas limpias y modernas. Para concebirlo, se inspiró en la silueta de una clase de barcos, la J Class, que participaba en la America’s Cup de vela. De ella tomó su nombre, y contribuyó decisivamente a popularizar la cerámica en la relojería, en negro primero (un color “que lo supera todo”, como decía Gabrielle Chanel), y en blanco en 2003.
Con los años, su diseño ha evolucionado sutilmente, asumiendo retoques en sus proporciones y detalles sin alterar la identidad del modelo, una maniobra habitual en cualquier icono contemporáneo. La cerámica se ha mantenido como su material preferido. Porque es muy resistente a la corrosión y al desgaste, hasta siete veces más dura que el acero y suave al tacto. Chanel la somete a más de 1.300 grados de temperatura y la pule con polvo de diamante hasta convertirla en una superficie sedosa al tacto, ligera en la muñeca y brillante.
El J12 se fabrica en La Chaux-de-Fonds, ciudad relojera suiza por excelencia. Y late gracias al Calibre automático J12.1, un movimiento que ofrece una reserva de marcha de 70 horas y que alumbraron en 2019 los responsables de Kenissi, un fabricante de movimientos del que Chanel tiene una participación accionarial. En el reloj con el que se sumerge Gisele, el fondo de cristal de zafiro revela ese calibre certificado como cronómetro por el Cosc, una organización que certifica la precisión de los relojes tras someterlos a pruebas. Así puede bucear segura de que el reloj no le va a fallar.
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