Hablamos w/ Lia Kali momentos antes de su Red Bull Symphonic en el Auditorio Nacional

La artista reversiona su repertorio junto a una orquesta sinfónica en Madrid, la primera edición de Red Bull Symphonic en España.

Hablamos w/ Lia Kali momentos antes de su Red Bull Symphonic en el Auditorio Nacional

Lia Kali estrena el formato sinfónico de Red Bull en España.

Red Bull Symphonic aterriza hoy en España por primera vez, y lo hace de la mano de Lia Kali. El formato, que ya ha llevado a artistas como Metro Boomin, Rick Ross, Wizkid, John Legend o Trueno —que este año protagonizó la primera edición argentina en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, agotando entradas en una hora— a reinterpretar su música junto a una orquesta, abre ahora un nuevo capítulo en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Con Lucas Vidal a la dirección de orquesta y Pablo Donaire como director musical, Lía Kali lleva su universo urbano a una escala sinfónica nunca vista en su carrera. Antes de salir a escena, hablamos con ella en el backstage.

HIGHXTAR. (H.)¿Qué significa para ti actuar en el recinto sinfónico del Auditorio Nacional?

LIA KALI (L) – Para mí es un regalo gigantesco poder actuar en un sitio como el Auditorio Nacional en Madrid, un sitio en el que no puede actuar cualquiera, y además con tremendos músicos que me acompañan y que van a hacer de esa noche una noche superespecial.

(H.) ¿Cómo surgió la idea de llevar tu música a una versión sinfónica?

(L) – La verdad que lo propuso Red Bull, y fue algo que yo había fantaseado con ello y se lo había dicho alguna vez a Pablo, mi productor musical y director musical. Al final es una fantasía que tienes porque es muy caro montar todo esto, y sabes que se quedará ahí. Así que en cuanto nos lo propusieron, alucinamos y dijimos que sí de una.

(H.) «La música camina conmigo» da título al show. ¿Qué representa esa frase para ti ahora mismo?

(L) – Esa frase representa mi vida entera, es la única que nunca deja de caminar conmigo. La verdad que siempre que me he sentido sola, que he sentido que no encontraba comprensión en nadie, siempre hay esa canción que te hace sentir de menos solo, que te hace entenderte un poco más, que te hace conectar con aquello que necesitas conectar.

(H.) ¿Cómo ha sido el proceso de adaptar tus canciones al lenguaje de una orquesta?

(L) – Ha sido un proceso largo, he estado muy bien acompañada por Pablo, y Lucas también ha estado ahí. Ha sido un proceso superinteresante; siempre todo lo que sean retos, meternos en tinglados raros, a mí me apasionan.

(H.) ¿Qué canción te ha sorprendido más al escucharla reinterpretada?

(L) – Te diría que la que más me ha sorprendido, o más me ha emocionado, es «Sabe a pureza». Es una canción que elegimos que fuera simplemente la orquesta en el show —también traigo a mi banda, unos músicos excelentes que le traen esa parte más moderna—, pero justamente por eso elegimos que subiera solo la orquesta acompañándola. Es una canción que nos ha hecho llorar a todos mientras la ensayábamos.

(H.) ¿Qué diferencias sientes entre preparar un concierto «normal» y uno con orquesta?

(L) – La logística de montarte ahí con 50 músicos y que todos puedan… eso ya es un jaleo interesante. Pero es verdad que luego, a la vez, empezábamos los pases y ya empezaba la orquesta a tocar, y yo estaba conteniéndome para no partirme a llorar en lágrimas vivas.

(H.) ¿Qué le dirías a la Lía que empezaba en esto, pensando en el show que va a dar?

(L) – Creo que hay una cosa en la pureza del que hace las cosas por necesidad y no por ambición, no por querer ver qué vas a recoger, que se pierde cuando se te mete demasiado en la cabeza la fama. Todo eso ensucia mucho el arte, y prefiero que se quede pura esa Lía.

(H.) ¿Hay alguna persona —músico, productor, familia— que haya sido clave en este proyecto?

(L) – Pablo Donaire, sin duda alguna, mi director musical. Esto no habría sido nada sin él, ha sido un pilar fundamental, ha hecho un trabajo increíble de fondo, y solo puedo estarle agradecida.

(H.) ¿Qué podemos encontrar en tu camerino?

(L) – Red Bull y jamoncito, me ponen normalmente. Y a mi Ana Paola, lógicamente, siempre maquillándome, dejándome bellísima para el show.

(H.) ¿Qué momento del setlist esperas con más ganas de vivir en directo?

(L) – Te diría que hay un momento en el setlist en el que hago una versión de Conchita Piquer, «Y sin embargo te quiero», una canción que cantaba mi bisabuela. Van a venir al show mi abuela, mi madre, mi tía. Es una canción que me hace especial ilusión y que me toca profundamente; me parece la forma más hermosa de rendirle tributo y de mandarle un beso al cielo a mi Lola, mi bisabuela.

(H.) ¿Cómo te gustaría que se sintiera el público al salir del Auditorio Nacional?

(L) – Me gustaría que se sintieran emocionados, que les hubiera llegado de verdad el show. Me gustaría que se hubieran visto obligados a hablar de lo que acaban de ver, que lo disfrutaran de verdad como lo estamos disfrutando nosotros haciéndolo.

(H.) ¿Qué es Red Bull Symphonic para ti?

(L) – Raíz y emoción.

(H.) Aparte de calentar la voz, ¿algún ritual antes de salir a escena?

(L) – Tomarme un wiskhy, no te voy a negar que ayuda a que las cuerdas se pongan en su sitio. Y también te diría que abrazarme con mi gente, con mis músicos —esta vez seremos muchos, así que será un poco complicado—, pero sigo con mi banda, que me lleva siguiendo y luchando por este proyecto desde los inicios. Siempre tiene que haber ese contacto previo al show.

HIGHXTAR. meets Lia Kali

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