Una semana más, desde el equipo de HIGHXTAR nos encargamos de recolectar los mejores planes para disfrutar del fin de semana al máximo. Para todos aquellos sin ideas… Prestad atención que ahí van nuestras recomendaciones semanales.
Hay festivales que se celebran en una ciudad y festivales que ‘son’ una ciudad. Bilbao BBK Live pertenece a la segunda categoría: cada julio, Kobetamendi —esa montaña con vistas a la ría que durante tres noches se convierte en el mejor mirador de Europa— levanta su propia república independiente de música, niebla y madrugadas eternas. Y este año la cita es mayor: el festival celebra su 20 aniversario con más de 80 artistas y uno de los carteles más ambiciosos de su historia -y nosotros ya estamos por aquí, de la mano de San Miguel, para vivirlo en primera persona-.
La cervecera estará presente para ampliar la experiencia con una programación de activaciones, música y experiencias ideadas para aquellos -como nosotros- que buscamos crear recuerdos que perduren en el tiempo. Por su escenario, el segundo del recinto, pasarán artistas como Ralphie Choo, Belén Aguilera o Charlotte de Witte.
JUEVES 9
El festival no cree en los calentamientos: abre directamente con Calvin Harris en show exclusivo en la península, FKA twigs, una de las artistas más fascinantes del pop actual, y David Byrne, que lleva décadas demostrando que un escenario también puede ser un ensayo de ideas. Pero la letra pequeña es donde está el tesoro: en el escenario Repsol, la maliense Fatoumata Diawara que une tradición africana y pop contemporáneo como nadie —su solape con FKA twigs va a romper amistades— y Apparat, maestro de la electrónica más emotiva, son la banda sonora perfecta para mirar las luces de Bilbao desde la montaña.
Completan la jornada Las Petunias y sus letras afiladas, Paris Paloma, la sensación alternativa hemlocke springs —estrenándose en Europa— y, para quien sepa que la noche es larga, el bautizo de Basoa con Erol Alkan b2b Optimo y el set de los infalibles 2manydjs.
VIERNES 10
Robbie Williams vuelve a Bilbao casi veinte años después para hacer exactamente lo que todos queremos que haga: repasar los 90 con su Long 90’s Tour, justo cuando publica un disco titulado, sin complejos, Britpop. Le escoltan Alabama Shakes, Belle and Sebastian y la artillería indie patria de Xoel López y La M.O.D.A.
Por otro lado, la cita imprescindible del escenario Repsol es Yerai Cortés, el guitarrista que ha puesto el flamenco patas arriba con un Goya bajo el brazo, en cartel con el post-punk existencialista de Depresión Sonora y La Paloma. Y cuando el reloj deje de importar, la madrugada se bifurca: Soulwax y Richie Hawtin arriba, Donato Dozzy hipnotizando el bosque de Basoa, y en Gorria el Vampirina Club de Metrika & D. Basto, que convierte el festival en el club que siempre quiso ser.
SÁBADO 11
El último día no toma prisioneros: Dellafuente llega en el momento más dulce de su carrera y con un show pensado expresamente para la ocasión, IDLES traen su catarsis colectiva de guitarras y sudor, Lily Allen resucita por todo lo alto interpretando West End Girl de principio a fin, Interpol regresan con su postpunk para los nostálgicos del eyeliner y Charlotte de Witte se encarga de la demolición técnica.
En el escenario Repsol, la jornada reúne a buena parte del talento nacional más interesante del momento: el pop experimental de AMORE, Ralphie Choo, BB Trickz, Queralt Lahoz y Cervatana, el nuevo grupo formado por miembros de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, entre la electrónica y el rock hipnótico. Y una rareza imperdible: horsegiirL, la DJ alemana que pincha con una máscara de yegua y que ha convertido sus sesiones en un fenómeno viral. Para rematar, la fiesta Hotcore de Taichu en el escenario Gorria, solo apta para quien todavía tenga energía.
Y durante los tres días, la otra vida del festival: Basoa, el bosque donde la electrónica crece entre árboles (DJ Koze, DJ Nobu, Nicolas Lutz), y Lasai, el mirador de tempos lentos y escucha atenta con curadurías de Minor AM, Meritxell de Soto e Ylia. Porque en Kobetamendi también se sube a bajar revoluciones.
Bonos y entradas de día en bilbaobbklive.com.
Dónde comer (y beber) antes de subir a la montaña
Txiriboga
El aperitivo empieza en la calle Santa María, la más animada del Casco Viejo para ir de pintxos. Ahí reina Txiriboga, un clásico que se ha ganado la fama con dos armas muy simples: sus croquetas y sus rabas. Barra llena, ambiente de sábado y cero pretensiones. Así se empieza bien un día de festival.
Gure Toki
En plena Plaza Nueva, Gure Toki es para muchos la mejor barra de pintxos de Bilbao. Cocina en miniatura con toque moderno pero sin traicionar la tradición: el pintxo de tortilla, el de pulpo y las gildas son apuestas seguras. Pilla sitio en la plaza, pide un txakoli y deja que la mañana fluya —eso sí, si eres de madrugar, el Guggenheim te pilla de camino.
Mercado de La Ribera
El mercado más grande de Europa en su categoría y el más fotogénico de la ciudad, a orillas de la ría. Los mediodías aquí son religión local: gildas, txakoli, un bocadillo de jamón y ambiente de barrio de toda la vida. Y justo al cruzar el puente te espera Bilbao La Vieja, el barrio más efervescente del momento —galerías emergentes, tiendas vintage y ese aire de Berlín cantábrico—, perfecto para bajar la comida callejeando.
Kimtxu
Para comer en serio, la taberna vasco-asiática del chef Iván Abril, en pleno centro (calle Henao). Producto vasco de temporada con técnicas aprendidas en Londres y Hong Kong: su dumpling de sukalki es ya un pequeño clásico, y la Guía Repsol recomienda la croqueta-niguiri de berenjena asada con anguila ahumada y queso azul. Reserva, porque vuela.
La Despensa del Etxanobe
El hermano informal del Atelier de Fernando Canales y Mikel Población, con quien comparte cocina, estrella Michelin y dos Soles Repsol en la casa madre. Aquí, cocina vasca de toda la vida en versión relajada: kokotxas, bacalao al pil pil, merluza frita y su famosa lasaña de anchoas. El homenaje total sin necesidad de menú degustación de tres horas. Para la sobremesa activa, el Azkuna Zentroa queda a un paseo: la antigua alhóndiga reconvertida por Philippe Starck en centro cultural, con piscina de suelo transparente incluida.
Dike 1
La copa antes de subir a Kobetamendi, en el muelle de Olabeaga, con la ría de frente y el atardecer incluido desde su terraza de cristal. Coctelería de identidad bilbaína con sentido del humor: uno de sus tragos se llama Britney Spears (y no es broma). De camino natural hacia la montaña, es el cierre perfecto del día. Porque la niebla y Calvin Harris no esperan: Bilbao en julio es la prueba de que el norte también sabe de veranos.
Y una parada obligatoria: Jasper Johns en el Guggenheim
Por último, si este finde solo entras una vez al museo, que sea para esto. El Guggenheim acoge «Jasper Johns: Night Driver» (hasta el 12 de octubre), la gran retrospectiva de uno de los artistas vivos más importantes del mundo: el hombre que pintó la bandera americana en 1954 y, sin quererlo, abrió la puerta al pop art antes de que existiera el pop art. La muestra recorre toda su carrera, de los años cincuenta a los 2000 —banderas, dianas, números, mapas—, con pinturas, esculturas y dos salas dedicadas a su obra en papel. Johns fue colega de Rauschenberg, John Cage y Duchamp, y su influencia llega hasta hoy: sin él no se entiende medio arte contemporáneo.

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