Estos son los principios activos que tu piel necesita en agosto

Ácido hialurónico, vitamina C, ceramidas, niacinamida, péptidos y activos calmantes: explicamos qué necesita realmente tu piel en agosto.

Estos son los principios activos que tu piel necesita en agosto

Agosto puede ser uno de los meses más exigentes para la piel. Más horas de sol, calor, sudor, aire acondicionado, cloro y sal hacen que la hidratación y la barrera cutánea se resientan con facilidad. Por eso, este es el momento de priorizar activos que hidraten, calmen, protejan frente al estrés oxidativo y ayuden a mantener la piel fuerte.

Cuando pensamos en skincare de verano solemos centrarnos únicamente en el protector solar, pero la realidad es que la piel necesita algo más que SPF para mantenerse equilibrada durante agosto. La exposición continuada al sol, las altas temperaturas, los baños en el mar o la piscina y los cambios bruscos entre el exterior y los espacios con aire acondicionado pueden favorecer la deshidratación, la sensación de tirantez y una mayor sensibilidad.

La clave no está en añadir diez pasos nuevos a la rutina, sino en escoger bien los ingredientes. En esta época del año interesa reforzar todo aquello que ayude a conservar agua, mantener intacta la barrera cutánea y minimizar el impacto del estrés oxidativo. Y sí: antes de entrar en ácido hialurónico, vitamina C, ceramidas o péptidos, hay una regla que no cambia.

El activo más importante de agosto sigue siendo el protector solar

Ningún sérum puede sustituir a una buena fotoprotección. La radiación ultravioleta está directamente relacionada con el fotoenvejecimiento, las manchas y el daño acumulativo en la piel. Por eso, la base de cualquier rutina de verano debe ser un protector solar de amplio espectro con SPF 30 o superior, reaplicado cuando sea necesario y acompañado, siempre que sea posible, de sombra, gafas de sol, sombrero o ropa que proteja la piel.

Esto es importante porque los antioxidantes (como la vitamina C o la vitamina E) pueden ayudar a neutralizar parte del estrés oxidativo generado por la radiación, pero no bloquean los rayos UV del mismo modo que un fotoprotector. A partir de esa base, sí tiene sentido construir el resto de la rutina.

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico es uno de los ingredientes más conocidos del skincare, pero también uno de los más útiles durante el verano. Se trata de una molécula que está presente de forma natural en nuestro organismo y que tiene una gran capacidad para atraer y retener agua. En cosmética actúa principalmente como humectante, es decir, ayuda a mantener hidratadas las capas más superficiales de la piel.

¿Y por qué interesa especialmente en agosto? Porque la piel puede perder agua con mayor facilidad debido al calor, el viento, el aire acondicionado, el cloro o la exposición continuada al exterior. Esa pérdida de hidratación no siempre se traduce en piel seca: incluso una piel grasa puede estar deshidratada.

Una piel deshidratada puede sentirse tirante, apagada o menos flexible, aunque produzca sebo. Por eso, el ácido hialurónico funciona bien en sérums y cremas ligeras que buscan aportar una sensación de piel más elástica, confortable y jugosa.

Eso sí: atraer agua no es lo mismo que evitar que se pierda. En pieles secas o con la barrera alterada, lo ideal es combinarlo con una crema que incluya ingredientes emolientes o lípidos que ayuden a mantener esa hidratación.

Glicerina

La glicerina es uno de los humectantes más utilizados y mejor conocidos en cosmética. Su función es sencilla pero fundamental: atraer agua y ayudar a mantenerla en la superficie de la piel.

Por eso aparece en muchísimas fórmulas hidratantes, limpiadores suaves, sérums y cremas. No es un ingrediente especialmente llamativo ni novedoso, pero funciona muy bien dentro de fórmulas destinadas a mejorar la hidratación sin complicar demasiado la rutina.

En agosto puede ser especialmente útil para pieles que necesitan recuperar confort después de la exposición al sol o de pasar muchas horas entre calor y aire acondicionado.

Ceramidas

Si hay un concepto que conviene entender para cuidar bien la piel en verano es el de barrera cutánea. La capa más externa de la piel funciona como una especie de muro protector. Sus células serían los ladrillos y, entre ellas, encontramos lípidos (entre ellos las ceramidas) que actúan como el “cemento” que mantiene ese muro unido.

Las ceramidas son, por tanto, grasas presentes de manera natural en la piel y esenciales para conservar una barrera fuerte. Cuando esa barrera está alterada, la piel pierde agua con mayor facilidad y también puede volverse más reactiva frente a agentes externos. Por eso pueden ser interesantes después de semanas de sol, piscina, mar o rutinas demasiado intensas.

Incorporarlas mediante cremas hidratantes puede ayudar a reducir la pérdida de agua y mantener la función protectora de la piel.

Vitamina C

La vitamina C es uno de los antioxidantes tópicos más estudiados en dermatología cosmética. Para entender por qué puede ser interesante en verano, hay que hablar primero de los radicales libres.

La exposición a radiación ultravioleta y otros factores ambientales genera moléculas inestables que favorecen el llamado estrés oxidativo. Con el tiempo, este proceso está relacionado con daños en estructuras de la piel y con signos de fotoenvejecimiento. Los antioxidantes ayudan a neutralizar parte de esos radicales libres. Ahí entra la vitamina C.

Utilizada por la mañana, puede complementar la estrategia de fotoprotección y ayudar a proteger la piel frente al daño oxidativo ambiental. Además, la vitamina C también participa en procesos relacionados con la síntesis de colágeno y puede ayudar a mejorar el aspecto de manchas y falta de luminosidad.

Pero hay que insistir en algo: vitamina C y protector solar no son intercambiables. Una buena rutina puede combinar ambos, pero el sérum antioxidante nunca sustituye al SPF.

Vitamina E y ácido ferúlico

La vitamina E es otro antioxidante habitual en cosmética. Su función principal está relacionada con la protección frente al daño oxidativo y también puede contribuir al mantenimiento de la barrera cutánea. Muchas fórmulas la combinan con vitamina C porque ambos antioxidantes pueden complementarse.

El ácido ferúlico, por su parte, es un compuesto antioxidante de origen vegetal que se utiliza con frecuencia en sérums que contienen vitaminas C y E.

¿Por qué se combinan? Porque determinados estudios han observado que el ácido ferúlico puede mejorar la estabilidad de estas vitaminas y potenciar su acción antioxidante dentro de una formulación adecuada.

Eso no significa que cualquier producto que mezcle los tres ingredientes sea automáticamente mejor. En vitamina C importan mucho la concentración, el tipo de derivado utilizado, el pH, el envase y la estabilidad de la fórmula.

Niacinamida

La niacinamida, también conocida como vitamina B3, es uno de los activos más versátiles del skincare actual. Tiene sentido tanto en pieles grasas como secas porque puede desempeñar varias funciones al mismo tiempo.

Por un lado, puede ayudar a reforzar la barrera cutánea y mejorar la capacidad de la piel para retener agua. Por otro, suele utilizarse en productos destinados a mejorar la apariencia de los poros, controlar el exceso de sebo o suavizar el aspecto de algunas marcas e irregularidades del tono.

Su gran ventaja en verano es que permite abordar diferentes necesidades sin introducir necesariamente activos muy agresivos.

Eso sí, más concentración no siempre significa mejores resultados. Las fórmulas muy concentradas pueden resultar irritantes en algunas personas, especialmente si se combinan con demasiados ingredientes activos a la vez.

Pantenol

El pantenol, también conocido como provitamina B5, aparece con frecuencia en productos destinados a pieles sensibles, secas o irritadas. Tiene propiedades humectantes y ayuda a mejorar la sensación de confort de la piel.

Además, suele utilizarse en fórmulas diseñadas para acompañar procesos de recuperación de la barrera cutánea.

En verano puede ser especialmente interesante después de exposiciones ambientales intensas, cuando la piel se siente tirante, sensible o más reactiva.

No “cura” una quemadura solar ni sustituye la atención médica si existe una lesión importante, pero sí puede formar parte de una rutina suave destinada a recuperar hidratación y confort.

Centella asiática

La Centella asiatica lleva varios años siendo uno de los ingredientes estrella del skincare coreano, aunque su uso en cosmética tiene una historia mucho más larga. Esta planta contiene compuestos como asiaticósido, madecassósido, ácido asiático y ácido madecásico.

En cosmética se utiliza en fórmulas dirigidas a calmar, reforzar la piel y mejorar su capacidad de recuperación. Puede ser una buena opción cuando la piel está sensibilizada, siempre dentro de una fórmula adecuada y teniendo claro que un cosmético calmante no es un tratamiento médico para una quemadura solar.

Si existe dolor intenso, ampollas, fiebre o síntomas importantes después de una exposición al sol, es necesario consultar con un profesional sanitario.

Aloe vera

El aloe vera probablemente sea uno de los ingredientes más asociados al verano. Su popularidad tiene sentido porque los geles y cosméticos que lo contienen pueden ofrecer una sensación refrescante y calmante, especialmente cuando la piel está caliente o sensibilizada. Además, contiene sustancias con propiedades humectantes.

Sin embargo, aplicar aloe no revierte el daño producido por la radiación ultravioleta ni significa que la piel esté protegida frente a futuras exposiciones. Puede ayudar a mejorar la sensación de confort, pero lo que debes evitar nuevas quemaduras y utilizar correctamente el protector solar.

Péptidos

Los péptidos son cadenas cortas formadas por aminoácidos, que son las unidades básicas que forman las proteínas. En cosmética existen distintos tipos de péptidos y cada uno puede tener funciones diferentes.

Algunos se utilizan en productos enfocados a mejorar el aspecto de firmeza, elasticidad o líneas de expresión. Otros se investigan por su capacidad para participar en procesos relacionados con la comunicación celular o la estructura de la piel.

Por eso es demasiado simplista decir que “los péptidos producen colágeno” en todos los casos. Su funcionamiento depende de qué péptido se esté utilizando, de su estabilidad, de la concentración, de la fórmula y de su capacidad para llegar al lugar donde debe actuar.

¿Son interesantes en agosto? Sí, sobre todo porque suelen integrarse en fórmulas bien toleradas. ¿Son imprescindibles específicamente en verano? No. Funcionan mejor como un añadido dentro de una rutina bien construida que como una necesidad estacional.

Aceites vegetales

Los aceites vegetales pueden ser aliados interesantes en pieles secas porque contienen diferentes tipos de ácidos grasos y sustancias emolientes. Un emoliente es un ingrediente que ayuda a suavizar y mejorar la flexibilidad de la superficie cutánea.

En verano, una pequeña cantidad de aceite o una crema formulada con aceites puede funcionar bien si la piel presenta sequedad o sensación de tirantez. Sin embargo, no todos los aceites vegetales tienen la misma composición.

Jojoba, arroz, cacay, oliva o argán, por ejemplo, contienen proporciones diferentes de ácidos grasos y componentes antioxidantes. Eso significa que no podemos asumir que todos van a producir exactamente el mismo efecto sobre la barrera cutánea.

También importa mucho cómo están incorporados dentro de la fórmula. Y otro punto importante: que un ingrediente sea vegetal o natural no significa automáticamente que sea más seguro, más eficaz o menos irritante.

Reishi, jiaogulan y adaptógenos

En los últimos años la cosmética ha empezado a adoptar términos procedentes del wellness, entre ellos el concepto de adaptógeno. Dentro de esta categoría suelen aparecer plantas y hongos como el reishi o el jiaogulan.

Algunos contienen polisacáridos, compuestos fenólicos y otras sustancias con actividad antioxidante estudiada en laboratorio.

El interés científico existe, pero todavía hay que diferenciar entre resultados obtenidos in vitro y resultados clínicos sólidos en piel humana.

En comparación con ingredientes como ceramidas, glicerina, ácido hialurónico o niacinamida, el respaldo clínico de muchos de estos extractos cosméticos es todavía más limitado.

Pueden ser interesantes dentro de una buena formulación, pero no deberían presentarse como indispensables para cuidar la piel en agosto.

Entonces, ¿qué necesita tu piel en agosto?

Para hidratar: ácido hialurónico y glicerina.

Para reforzar la barrera: ceramidas, niacinamida y lípidos.

Para aportar acción antioxidante: vitamina C, vitamina E y ácido ferúlico.

Para calmar: pantenol, centella asiática y aloe vera.

Como complemento: péptidos y determinados extractos botánicos.

Y por encima de todos ellos, protección solar.

Descubre por qué es clave tener la piel limpia y equilibrada esta temporada.

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