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La evolución se convierte en la piedra angular de todas las marcas que deben adaptarse y actualizarse a tiempo real a las nuevas eras o ciclos de tendencias, como un acto de resiliencia con el que sobrevivir en una industria competitiva, ensombrecida por la recesión colectiva. Gucci ha sido una de esas casas que ha sabido iluminar su pasado oscuro a través de la dirección creativa de Alessandro Michele, y su visión subversiva con la que diluye en un mismo concepto la moda y el arte. Ahora, tras un período convulso, vuelve a conectarse con el zeitgeist a raíz de una serie de estrategias con las que elevarse de nuevo al olimpo de la moda.

No es nada revelador decir que Gucci es más que una simple marca de lujo, que ha llevado la moda a una esfera más creativa y experiencial,­ generando un valor millonario a través de sus espectaculares shows. La marca italiana vuelve ahora a actualizar su sistema con el fin de alinearse con el crecimiento de Louis Vuitton o Hermès, y llegar a ese estado onírico que alcanzó durante el 2016 y 2018.

Las secuelas de la pandemia y esa inminente recesión crearon una ecuación desafiante para Gucci, cuyos ingresos crecieron un insuficiente 9% durante el primer trimestre de 2022. En este sentido, hace unas semanas, François Henri Pinault, CEO de Kering, ya expresó su intencionalidad de invertir en esta firma en primer lugar, y garantizar su rentabilidad tras la ralentización de ventas.

AGENDA

La marca incorpora así nuevas estrategias que abarcan desde su expansión en el mercado estadounidense, hasta su inversión en categorías y productos clásicos o tradicionales. De igual forma, contarán con un nuevo director dedicado al mercado chino, así como reforzarán la oferta de moda masculina. Aunque Gucci hará sobre todo hincapié en la implementación de esos patrones clásicos con los que se alejará de su estética, muchas veces barroquizante o llamativa, para dar lugar a un resultado minimalista y elegante.

Siguiendo la estela de otras marcas high-end como Saint Laurent, convertida en la primera potencia dentro del grupo Kering, Gucci pondrá el foco en los accesorios y la sastrería a raíz de subcategorías más comerciables como la joyería, perfumería de lujo, el equipaje o los relojes. También mantendrá su oferta de bolsos por encima de las 1.500 libras.

Más allá de eso, la marca reforzará la propuesta de moda masculina, volviendo al calendario de cinco desfiles en lugar de dos: un cambio que sentenció durante la pandemia. La casa Gucci desplegará así a lo largo del año dos desfiles de mujer, dos de hombre y su icónico show Crucero en formato mixto. De esta manera, dará a la moda masculina una gran dimensión que se había visto alterada por las propuestas femeninas, las cuales podrían haber diluido de alguna manera su identidad.

Finalmente, se ha llevado a cabo un movimiento expansivo dentro del equipo, con la incorporación de nuevas figuras como Maria Cristina Lomanto, al doble cargo de la vicepresidencia ejecutiva y dirección general de la marca, o el nombramiento de Laurent Cathala como nuevo presidente de la división china, que se encargará de localizar la comercialización en el terreno.

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