En las laderas de la Costa del Sol, donde las construcciones blancas parecen flotar sobre el Mediterráneo, emerge un proyecto que redefine el concepto de villa de lujo.
Concebida por el estudio de arquitectura Stipfold, Perla es una residencia que interpreta el paisaje costero y lo traduce en formas fluidas que parecen estar suspendidas entre el cielo y el mar. Un proyecto que nace de una idea tan poética como atrevida, que es la de evocar la silueta de una ola rompiendo -esa curva perfecta y efímera- a través de la arquitectura.
Lejos de las formas rectilíneas que suelen dominar el lujo mediterráneo, Stipfold opta esta vez por una geometría orgánica, donde los techos y las paredes se funden en una única concha blanca continua, simulando el movimiento del agua detenida en el tiempo.
El exterior de Perla está formada por una envolvente de fibra de hormigón blanco que cristaliza la energía del mar en una forma sólida y suave. Esta piel aerodinámica abraza los espacios interiores y, vista desde abajo, evoca un fragmento de ola suspendido sobre el terreno, La base de piedra natural la ancla a la colina, equilibrando su dramatismo con una presencia serena.
Grandes paños de vidrio y puertas correderas de cristal disuelven los límites entre dentro y fuera, inundando los espacios con luz natural y manteniendo las increíbles vistas al Mediterráneo como el foco visual permanente. Las zonas exteriores de terraza y los voladizos del techo crean espacios de sobra que invitan a una vida interior/exterior sin fisuras.
En su interior, la filosofía de la fluidez continúa en cada detalle. El salón principal, con su doble altura, enfatiza la escala y la curvatura de la estructura, creando una sensación de ligereza espacial que nunca sacrifica la conexión visual con el paisaje. Los materiales y acabados siguen un espectro cromático minimalista -blancos, arenas y maderas pálidas- que permite a la arquitectura escultural ser la verdadera protagonista.
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