ChatGPT entra en su era ads. OpenAI ha confirmado lo que se venía oliendo desde hace meses: la publicidad aterriza oficialmente en el chatbot más famoso del planeta. El experimento arrancará en las próximas semanas en Estados Unidos y afectará, por ahora, a las versiones gratuitas y a ChatGPT Go, el plan más low cost de la compañía. Spoiler: si estás en Plus o Pro, puedes respirar tranquilo, de momento, cero anuncios.
Los ads no se camuflarán entre las respuestas ni jugarán a despistar. Aparecerán al final de cada interacción, dentro de la propia ventana de conversación, claramente señalizados y separados del contenido generado por la IA. Transparencia (al menos sobre el papel) para no romper la experiencia ni la confianza del usuario.
¿El motivo? Bastante simple: el dinero. Mantener y entrenar modelos de inteligencia artificial a gran escala no es precisamente barato, y OpenAI necesita nuevas vías de ingresos para sostener su crecimiento. Especialmente después de su reciente giro empresarial: el pasado octubre dejó atrás su estatus de organización sin ánimo de lucro para operar oficialmente con fines comerciales. La publicidad es parte de una estrategia mucho más amplia para asegurar la viabilidad del proyecto a largo plazo.
El contexto ayuda a entender el movimiento. Cada día, millones de personas usan sistemas de IA generativa, pero solo una minoría está dispuesta a pagar por funciones premium. La mayoría (más del 90%, según estimaciones) se queda en la versión gratuita, que ya cubre de sobra las necesidades del día a día. Para las empresas, esto es un problema estructural: costes altísimos, usuarios que no pagan y planes de suscripción que, para un uso ocasional, resultan poco atractivos. Monetizar a la gran masa era solo cuestión de tiempo.
Hasta ahora, el tema se había tratado con pinzas desde la dirección de OpenAI. Meter anuncios en un chatbot plantea dudas serias sobre la neutralidad del sistema y la confianza del usuario. El propio Sam Altman ha insistido en más de una ocasión en los riesgos, especialmente cuando se habla de anuncios personalizados. Por eso, la compañía promete ir con cuidado: identificación clara del contenido publicitario, opciones para decidir si quieres recibir anuncios y control total sobre los datos utilizados para personalizarlos.
OpenAI no está sola en esto. La industria entera mira en la misma dirección. Google, sin ir más lejos, ya está probando anuncios que aparecen mientras el usuario conversa con un chatbot y evalúa una compra. En el caso de ChatGPT, los anuncios estarán vinculados al contexto del diálogo. Hablas de zapatillas, viajes o tecnología, y eso es lo que verás. La empresa asegura que siempre habrá margen de maniobra: se podrá desactivar la personalización y borrar los datos asociados cuando el usuario quiera.la publicidad aterriza en ChatGPT.
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