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El cocodrilo, símbolo icónico de la marca Lacoste, tiene el poder de liberar el movimiento y de conectar diferentes culturas. Desde 1933 trasciende en el tiempo, los estilos y los géneros. No tiene fronteras. Permanentemente en este movimiento, el cocodrilo se reinventa a través de quienes lo llevan, abrazando los matices, independientemente de la época. Su terreno de juego no tiene límites, está abierto a todos y acoge todo tipo de personalidades y tipologías de belleza. El resultado es una paleta infinita de encuentros unidos en harmonía por sus contrastes. Es una celebración de la belleza del juego de la vida, cuando nuestras diferencias nos unen.

Esta es la historia que Lacoste quiere contar. Para ir más lejos, juntos. Nuestras diferencias, una vez unidas, nos hacen más ricos, más fuertes. La elegancia del colectivo es mayor que la suma de sus partes.

El polo denominador común

Es hora de abrazar y celebrar las diferencias que nos unen. Un elenco de siete talentos, creativos y con pasión. Llevan el polo con su particular sentido de la elegancia. Sus ciudades se han convertido en el escenario de la campaña, acompañados de la gente de su entorno que les inspira a diario. Cinco ciudades (París, Nueva York, Berlín, Los Ángeles y Londres) y siete fotógrafos para representar distintos puntos de vista.

En blanco o en color, entallado u oversize, nuevo o vintage, comprado o heredado, el polo Lacoste se convierte en el denominador común de quienes comparten los valores del cocodrilo. Este objeto emblemático se convierte en una plataforma de autoexpresión que permite contar su historia.

Siete embajadores, siete fotógrafos, una historia

Esta primavera, Lacoste desvela una campaña que ilustra la diversidad que siempre ha acompañado a la marca. No es un solo embajador, sino siete creativos de alrededor del mundo que dan forma a la imagen de la marca: A$AP Nast, Peggy Gou, Evan Mock, Louise Bourgoin, Sonny Hall, Mélanie Thierry y Salif Gueye.

Fotografiados en sus ciudades, junto a su círculo más cercano de amigos o familiares, rodeados de un equipo creativo que han elegido ellos, representando al cocodrilo cada uno a su manera. Una forma de celebrar la elegancia perdurable del polo Lacoste, pero también de acentuar el poder unificador y colectivo de la marca.

En Los Angeles, el rapero y fan de Lacoste A$AP Nast invita a sus amigos DJAVAN y Cory a ponerse delante del objetivo de la fotógrafa Melodie McDaniel. Tatuado en su pecho o bordado en el polo, el artista “siempre lleva consigo el espíritu del cocodrilo”.

Lacoste Play Collective SS21

En Berlín, la DJ y emprendedora Peggy Gou es inmortalizada por Vitali Gelwich, junto con sus “amigos más cercanos, la familia que elegimos”.

Lacoste Play Collective SS21

En Nueva York, la revelación: Evan Mock. Skater, actor y modelo, reúne a su hermano, hermana y un amigo skater para una sesión íntima con la fotógrafa Stef Mitchell. Cuatro personas “ambiciosas y siempre dispuestas a perseguir sus sueños”.

Lacoste Play Collective SS21

En la capital británica, Elliot James Kennedy inmortaliza al joven poeta Sonny Hall y su entourage en la atmósfera londinense. Para él, ser parte de un colectivo es sentirse “conectado”.

Lacoste Play Collective SS21

En París, hogar histórico de Lacoste, las actrices francesas Louise Bourgoin y Mélanie Thierry son fotografiadas con sus seres queridos por Quentin de Briey y Joshua Woods, respectivamente. Salif Gueye, fiel a sí mismo, baila en las calles de la capital francesa con tres de sus compañeros bailarines, bajo el objetivo de Ilyes Griyeb. Para él, su colectivo es su “familia”.

Siete rostros, cinco ciudades y siete fotógrafos para contar una historia única: la suya.

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