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Puede que en muchas regiones no lo tengamos normalizado, pero lo cierto es que ponerse una mascarilla para salir a la calle, sin pandemias ni estados de alarma, es un tip muy común en muchos países asiáticos. Tanto como para nosotros llevar bolso o gorra. Ahora, debido a la situación actual, Occidente está empezando a familiarizarse con este accesorio. 

Sarabande

En países como España o Estados Unidos, los protocolos de sanidad ya incluyen el uso de mascarilla para salir a la calle como método para evitar la propagación del virus. Algunas marcas de moda han empezado a comercializar con este accesorio, mientras que otras optan por fabricarlas con fines donativos. Sea como sea, el caso es que muchas fábricas textiles están produciendo mascarillas. Y todos las estamos usando.

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Pero antes de toda esta situación, las mascarillas faciales eran un complemento de moda para algunas figuras. Entre ellas, la estrella del pop Billie Eilish, cuya mascarilla Gucci se hizo viral en los premios Grammy. Cardi B, Future o Rihanna también se han unido en algún momento a esta tendencia. Ahora, el momento en que vivimos es determinante, ya que el ciudadano común está adoptándola para su uso diario. Es evidente que lo estamos haciendo por motivos extremos de salud. Pero, ¿y si hemos roto el estigma?

Marine Serre FW20

Hace unos meses, muchos contemplaban las mascarillas con un perspectiva ciertamente racista, enjuiciando a la comunidad china por usarla con frecuencia para sus planes cotidianos del día a día. Parece que ya no es ninguna tontería. Evitan contagios y riesgos. Surten efecto. ¿Por qué no llevarlas como un accesorio cool y funcional? Además, las máscaras reutilizables reducen notablemente el impacto medioambiental frente a las mascarillas desechables. Quizá en unos meses, cuando todo esto acabe, vivimos un boom diferente de máscaras faciales, firmadas por marcas de moda y con multitud de versiones diferentes.