Con la 98ª edición de los Premios de la Academia ya en el archivo, la conversación vuelve inevitablemente al mismo lugar: la alfombra roja. Porque si los Oscar siguen siendo la gran noche del cine, también son uno de los escenarios de moda más observados del mundo, un espacio donde el glamour clásico convive con gestos estilísticos que terminan marcando época.
Sin embargo, la historia de los Oscar demuestra que los momentos que realmente sobreviven al paso del tiempo no siempre nacen desde la perfección. Al contrario: muchas de las imágenes que hoy forman parte del imaginario de la moda fueron, en su momento, recibidas con críticas, desconcierto o directamente escándalo.
Desde vestidos que rompieron el protocolo hasta estilismos que redefinieron la relación entre celebridad y moda, repasamos algunos de los looks más controvertidos que han construido la mitología estética de los Oscar.
1969 — Barbra Streisand en Arnold Scaasi
Cuando Barbra Streisand subió al escenario del Dorothy Chandler Pavilion para recoger el Oscar a Mejor Actriz por Funny Girl, llevaba un conjunto diseñado por Arnold Scaasi formado por un traje pantalón completamente cubierto de lentejuelas que, bajo las intensas luces del auditorio, reveló una característica que nadie había anticipado: el tejido era completamente transparente. Lo que pretendía ser un sofisticado gesto de glamour moderno terminó generando uno de los primeros escándalos de vestuario en la historia de los Oscar.

1986 — Cher en Bob Mackie
En la década de los ochenta, pocas figuras entendían la moda como espectáculo mejor que Cher. En los Oscar de 1986 apareció con un espectacular diseño de Bob Mackie que incluía un top bordado, falda de lentejuelas y un gigantesco tocado de plumas negras que rozaba lo escultórico. El estilismo rompía con la estética tradicional de la alfombra roja y fue interpretado por muchos como una respuesta irónica a la Academia, que ese año no había nominado a la artista por su papel en Mask.

1986 — Edy Williams
Ese mismo año, la actriz estadounidense Edy Williams llevó la provocación al límite al aparecer en la alfombra roja prácticamente desnuda, cubierta únicamente por varias cuerdas de perlas estratégicamente colocadas sobre su cuerpo. El estilismo, deliberadamente diseñado para generar impacto mediático, provocó una reacción inmediata entre los medios y el público. Aunque el look fue ampliamente criticado, consolidó a Williams como una de las figuras más controvertidas que han pasado por la ceremonia.

1989 — Demi Moore
Demi Moore apareció con un conjunto diseñado por ella misma que combinaba un corsé de terciopelo negro, shorts de lycra ciclistas y una cola de vestido que reinterpretaba la silueta tradicional de la gala. La crítica fue extremadamente dura con el look, calificándolo como uno de los peores estilismos de la noche. Sin embargo, con el paso del tiempo el outfit se ha reinterpretado como uno de los primeros intentos de romper con el protocolo visual de la alfombra roja.

1990 — Kim Basinger
El estilismo que Kim Basinger llevó a los Oscar de 1990 sigue siendo uno de los más inclasificables que han pasado por la ceremonia. Diseñado por la propia actriz, el conjunto mezclaba referencias de vestido de gala y esmoquin masculino en una silueta híbrida que incluía un solo guante de ópera y una asimetría radical en el diseño. En su momento, la crítica lo consideró un desastre estilístico, pero se ha convertido en uno de los looks más memorables de la historia de los premios.

1992 — Geena Davis en Ruth Meyers
Geena Davis llegó a la ceremonia de 1992 como una de las nominadas por su papel en Thelma & Louise, pero fue su estilismo lo que terminó acaparando gran parte de la conversación mediática de la noche. La actriz apareció con un minivestido con volantes y silueta high-low diseñado por la figurinista Ruth Meyers. La mezcla entre vestido de gala, referencias nupciales y una estética casi teatral provocó una reacción inmediata en la prensa, que lo incluyó en numerosas listas de peor vestidas.

1993 — Whoopi Goldberg
Whoopi Goldberg siempre ha tenido una relación lúdica con la moda, y su aparición en los Oscar de 1993 fue un claro ejemplo de ello. La actriz llegó a la alfombra roja con un traje de pantalón en tonos verde y púrpura que combinaba referencias teatrales con una silueta difícil de clasificar. Aunque el diseño nunca fue atribuido con certeza a un creador específico, el estilismo generó reacciones divididas entre críticos y espectadores, consolidándose con el tiempo como uno de los looks más polémicos de la ceremonia.

1995 — Lizzy Gardiner
Cuando la diseñadora Lizzy Gardiner subió al escenario para recoger el Oscar a Mejor Diseño de Vestuario por Priscilla, Queen of the Desert, lo hizo con uno de los vestidos más insólitos que se han visto en la ceremonia. El diseño estaba confeccionado con 254 tarjetas American Express Gold cosidas entre sí, creando una especie de armadura brillante. Gardiner confesó posteriormente que no esperaba ganar y que el vestido había sido concebido como una broma. El gesto generó reacciones polarizadas: algunos lo celebraron como un momento de ironía posmoderna, mientras otros lo consideraron una irreverencia hacia el evento.

1997 — Nicole Kidman en Dior Haute Couture
Hoy es considerado uno de los vestidos más influyentes de la historia de los Oscar, pero en su momento el diseño chartreuse de Dior Haute Couture que llevó Nicole Kidman generó auténtica controversia. Creado por John Galliano durante su etapa al frente de la maison, el vestido rompía con la paleta tradicional de la alfombra roja y desafiaba el gusto conservador de la época. Durante la retransmisión televisiva, la crítica Joan Rivers llegó a calificarlo como “horrible”. Con el tiempo, sin embargo, el look ha sido reinterpretado como un punto de inflexión que abrió la puerta a la presencia masiva de la alta costura europea en los Oscar.

1999 — Celine Dion en John Galliano
En los Oscar de 1999, Celine Dion decidió reinterpretar radicalmente las reglas del black tie. La cantante apareció con un traje oversize diseñado por John Galliano para Dior que, además, llevaba deliberadamente al revés. El estilismo se completaba con un sombrero trilby de estructura arquitectónica y gafas con incrustaciones de diamantes. En aquel momento, la elección generó desconcierto entre la prensa, pero hoy se considera uno de los momentos más memorables de la historia de la alfombra roja.

2000 — Trey Parker y Matt Stone
Cuando los creadores de South Park fueron invitados a los Oscar en el año 2000, decidieron convertir la alfombra roja en una performance. Trey Parker y Matt Stone aparecieron vestidos en drag recreando los looks que Jennifer Lopez y Gwyneth Paltrow habían llevado a la ceremonia el año anterior. Más tarde confesaron que habían tomado LSD antes de asistir al evento, lo que convirtió el momento en uno de los episodios más surrealistas que se recuerdan en la historia de los premios.

2001 — Björk en Marjan Pejoski
El famoso Swan Dress de Björk es uno de los looks más reconocibles de la historia de la cultura pop. Diseñado por el creador macedonio Marjan Pejoski, el vestido reproducía la forma de un cisne que envolvía el cuerpo de la artista. Aunque en su momento fue objeto de burlas y críticas feroces, con el paso del tiempo se ha convertido en una pieza icónica de performance fashion que redefinió el papel de la alfombra roja como espacio creativo.

2001 — Julia Roberts en Valentino
Cuando Julia Roberts ganó el Oscar por Erin Brockovich, lo hizo con un vestido negro y blanco de Valentino procedente de la colección de Alta Costura de 1992. Aunque hoy se considera uno de los looks más elegantes de la historia de los premios, en su momento generó debate por tratarse de una pieza de archivo. La elección terminó inaugurando una tendencia que hoy es habitual en la alfombra roja: el rescate de diseños históricos de las grandes casas de moda.

2002 — Gwyneth Paltrow en Alexander McQueen
El vestido negro semitransparente de Alexander McQueen que Gwyneth Paltrow llevó a los Oscar de 2002 generó polémica inmediata. Las críticas se centraron tanto en la transparencia del diseño como en el maquillaje dramático que lo acompañaba. Años después, la propia actriz revisó el look con humor y admitió que probablemente debería haber llevado sujetador.

2002 — Halle Berry en Elie Saab
Cuando Halle Berry se convirtió en la primera mujer afroamericana en ganar el Oscar a Mejor Actriz por Monster’s Ball, lo hizo con un vestido diseñado por Elie Saab que también hizo historia. El diseño combinaba un cuerpo semitransparente bordado con una falda de tafetán burdeos. Aunque hoy se considera uno de los looks más icónicos de los Oscar, en su momento generó controversia por lo revelador que se consideraba para la ceremonia.

2004 — Uma Thurman en Christian Lacroix
El vestido de inspiración pastoral diseñado por Christian Lacroix que Uma Thurman llevó a los Oscar de 2004 fue duramente criticado por su estética poco convencional. La silueta y el estampado floral se alejaban radicalmente del glamour tradicional de la ceremonia, lo que llevó a muchos críticos a incluir el look en sus listas de peor vestidas.

2012 — Angelina Jolie en Atelier Versace
Angelina Jolie protagonizó uno de los momentos más virales de la historia reciente de los Oscar cuando apareció con un vestido negro de Atelier Versace con abertura extrema. Durante la sesión de fotos, la actriz enfatizó la silueta mostrando su pierna derecha de forma exagerada, lo que generó el fenómeno viral #AngiesRightLeg.

2014 — Pharrell Williams en Lanvin
Pharrell Williams decidió reinterpretar el protocolo del black tie al aparecer en los Oscar con un esmoquin de Lanvin combinado con pantalones cortos. La elección generó un intenso debate entre críticos de moda y espectadores, pero marcó uno de los momentos más comentados de la alfombra roja de aquella edición.

2019 — Lady Gaga en Alexander McQueen
Lady Gaga apareció en la ceremonia con un vestido negro de Alexander McQueen acompañado por el legendario diamante Tiffany de 128 quilates, una pieza histórica que solo había sido llevada anteriormente por Audrey Hepburn. El gesto reforzó el carácter teatral y cinematográfico del look.

2020 — Natalie Portman en Dior
En los Oscar de 2020, Natalie Portman convirtió su estilismo en una declaración política. La actriz apareció con un vestido negro de Dior Haute Couture acompañado por una capa bordada con los nombres de varias directoras que no habían sido nominadas ese año por la Academia, entre ellas Greta Gerwig, Lulu Wang o Marielle Heller. El gesto transformó la alfombra roja en una plataforma de denuncia sobre la falta de representación femenina en la industria cinematográfica y generó una conversación inmediata en medios y redes sociales.

2021 — Zendaya en Valentino
Zendaya protagonizó uno de los momentos más celebrados de la alfombra roja de 2021 con un vestido amarillo de Valentino Haute Couture. El diseño, de silueta limpia y escote estructurado, evocaba el glamour clásico de Hollywood. El estilismo se completaba con joyas de Bulgari y un peinado inspirado en los años noventa. Aunque fue ampliamente elogiado, el look también generó conversación por su aparente simplicidad en una gala históricamente asociada con vestidos más dramáticos.

2022 — Timothée Chalamet en Louis Vuitton
Timothée Chalamet volvió a redefinir el estilo masculino en la alfombra roja al aparecer en los Oscar con un traje negro de Louis Vuitton completamente abierto, sin camisa. El conjunto, bordado con lentejuelas y acompañado por pantalones de sastrería ajustados, introducía una dimensión de sensualidad masculina poco habitual en la ceremonia. El look generó un intenso debate sobre la evolución del menswear en los eventos de gala.

2022 — Kristen Stewart en Chanel
Ese mismo año, Kristen Stewart desafió abiertamente el dress code de los Oscar al aparecer con un conjunto de Chanel compuesto por blazer negro, shorts de satén y medias transparentes. La elección rompía con las expectativas de formalidad de la gala y reforzaba la imagen de Stewart como una de las figuras más dispuestas a cuestionar el protocolo de la alfombra roja.

2024 — Billie Eilish en Chanel
Billie Eilish mantuvo su estética oversized en los Oscar de 2024 con un conjunto de Chanel que reinterpretaba los códigos clásicos de la maison desde una perspectiva generacional. La cantante optó por una silueta amplia y relajada que contrastaba con el glamour tradicional de la ceremonia. Su elección generó conversación sobre cómo las nuevas generaciones de celebridades están transformando las expectativas de la alfombra roja.

2026 — Teyana Taylor en Chanel
En su debut en la alfombra roja de los Oscar, Teyana Taylor apareció con un vestido de Chanel que combinaba paneles transparentes, plumas y una silueta dramática que dejaba ver su abdomen. El look mezclaba referencias al glamour clásico con una estética contemporánea más atrevida, generando una fuerte reacción tanto entre críticos como entre el público.

En los últimos años, la controversia en la alfombra roja de los Oscar ya no depende únicamente de lo escandaloso. En la era digital, los looks que realmente dominan la conversación suelen ser aquellos que introducen un discurso cultural, desafían el protocolo o logran convertirse en imagen viral. Porque si algo ha cambiado en la relación entre moda y celebridad es que, hoy más que nunca, la alfombra roja funciona como un espacio donde cada estilismo puede convertirse en narrativa, manifiesto o fenómeno global en cuestión de minutos.
Estos son los momentazos de los Oscars 2026 de los que todo el mundo habla.
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