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Recordar los inicios de los dos mil es rememorar secuencias hedonistas en las que nos relegábamos a jugar a la Nintendo, darle de comer al tamagotchi o mandar mensajes de texto con el nuevo disco de Missy Elliot sonando de fondo en el radiocasete. Años en los que experimentamos la innovación tecnológica, pero mucho más la vida real. Una tendencia que parece haberse invertido en esta nueva era que pretende evadirse a través del efecto Y2K y del escapismo a tiempos “mejores” o más sencillos en los que no existía el metaverso o el blockchain.

La moda lleva unos años devolviéndonos (y romantizando) todo ese imaginario, conectando con la estética de finales de los noventa y principios de los 2000: la vibrante obsesión de la generación Z. Y es que, más allá de las minifaldas o los tops con mensajes, los accesorios tecnológicos son los que ahora están abriéndose paso en el streetstyle global.

FETICHISMO Y2K

Primero fueron los auriculares con cable y las cámaras digitales los que renacieron en la esfera de lo cool. Ahora siguen su curso otros gadgets nostálgicos como los tamagotchis o los chips de los juegos de Nintendo transformados en accesorios de moda.

Otra tendencia líquida proyectada, sobre todo, desde la propia tecnología de Tiktok, que ensambla el pasado con el presente a través del fetichismo Y2K, asociado asimismo al creciente mercado de la reventa y a la reutilización de juegos antiguos ante el miedo a un futuro virtualizado reinado por la inteligencia artificial.

Lasser Kiten

Dentro de esa estética evasiva y/o edulcorada, que experimenta con la moda de manera lúdica y banal, entra en juego lo kitsch de la tecnología vintage. Algunas marcas como Laser Kitten se sumergen de manera profunda en todo ese universo, mediante la creación de accesorios reciclados de videojuegos de los 80, 90 y 2000 que han lucido desde Coi Leray hasta Bella Hadid. Desde pendientes de Game Boy hasta tamagotchis adornados con Swarovski: todo aquí puede accesorizarse y estetizarse.

TEENAGE SPIRIT

En tiempos de caos y precariedad, las nuevas generaciones se infantilizan ante todo ese paradigma incierto, refugiándose mentalmente en el pasado, y materialmente en aquello que les hacía felices, como los videojuegos y otras formas de fantasía pixelada. Esa sensación o teenage spirit es el que pretende evocar la moda a día de hoy, con ciclos de tendencias como los tamagotchis que reviven ahora en plataformas como Depop, y en los enclaves principales de las grandes ciudades.

Lasser Kiten

Tiene sentido entonces que la tecnología primitiva se haya convertido en el nuevo accesorio de las tribus urbanas, y por ende, en una fuente de inspiración incluso para la pasarela, como pudimos ver en el último desfile de JW Anderson SS23; quien presentó una colección con sudaderas pixeladas o imágenes de salvapantallas con palmeras o delfines, así como vestidos con teclas de PC que rememoraban la estética de las primeras cuentas de MSN. Todo ello en medio de un escenario con máquinas tragaperras como telón de fondo impregnado de toda esta tendencia recreativa con la que conectar de manera permanente con tu yo adolescente.

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