Nacida como emblema de pertenencia, poder y resistencia dentro de la cultura hip-hop, la joyería dental atraviesa hoy una nueva mutación. Su llegada a las pasarelas, los editoriales y la industria de la belleza plantea una pregunta más amplia: ¿qué ocurre cuando la sonrisa se convierte en superficie de diseño?
La historia de la moda también puede leerse como una historia del cuerpo y de las sucesivas superficies que ha decidido intervenir. Primero fue la silueta; después, la piel, el cabello, las uñas y los piercings. En una cultura visual que parece haber agotado casi todos los espacios disponibles para la personalización, la boca emerge como una de las últimas fronteras.
Los grillz y las gems dentales ocupan hoy ese territorio. Aparecen en videoclips y conciertos, pero también en editoriales de moda, campañas de belleza, alfombras rojas y pasarelas. Lo que hasta hace relativamente poco podía interpretarse como un código específico de ciertas escenas musicales ha empezado a integrarse en un vocabulario estético mucho más amplio.
No se trata únicamente de que la joyería dental se haya vuelto más visible. También ha cambiado la manera de mirarla. Los grillz ya no operan exclusivamente como símbolos de estatus, y las gems no funcionan solo como una tendencia efímera procedente de internet. Ambos formatos participan de una transformación en nuestra relación con la identidad y el propio cuerpo.
En ese contexto se sitúa LUCE, una firma nacida en Barcelona que combina diseño de joyería, procesos artesanales y conocimiento odontológico. Su propuesta permite observar cómo una práctica procedente de la cultura urbana está siendo reinterpretada por una generación de marcas que intenta profesionalizarla y trasladarla al terreno de la moda.
El origen de los grillz
La actual popularidad de la joyería dental puede hacer que parezca un fenómeno reciente, pero su historia es mucho más extensa y compleja que cualquier tendencia viral.
La ornamentación de los dientes ha aparecido en distintas culturas y periodos históricos, asociada a ideas de belleza, jerarquía, espiritualidad o pertenencia. Sin embargo, el grill de hoy en día está ligado a la cultura hip-hop y, en particular, a la construcción de una estética propia dentro de comunidades históricamente excluidas del lujo.
Durante las décadas de 1980 y 1990, las piezas dentales de oro adquirieron una presencia creciente en distintas escenas del rap estadounidense. Llevar riqueza directamente sobre los dientes convertía el éxito en algo imposible de ocultar. No era necesario señalar un reloj, una cadena o un logotipo: bastaba con abrir la boca.
Frente a una industria del lujo organizada durante décadas alrededor de códigos de respetabilidad, discreción y herencia, los grillz proponían una ostentación deliberada. La boca dejaba de ser un espacio privado para convertirse en una declaración pública de poder.
Como ha ocurrido con tantos lenguajes nacidos en culturas periféricas, aquel código acabó atravesando las fronteras de su contexto original. La moda y la publicidad comenzaron a apropiarse de su potencia visual, en ocasiones separándola de la historia social y política que le había dado sentido. Entender el auge actual de los grillz exige, por tanto, reconocer esa genealogía.
LUCE y la profesionalización de la joyería dental
La expansión de cualquier práctica estética suele venir acompañada de preguntas sobre sus materiales, su aplicación y su seguridad. En el caso de la joyería dental, estas cuestiones resultan especialmente sensibles por el lugar del cuerpo en el que se interviene.
LUCE surge precisamente en la intersección entre la experimentación estética y el conocimiento clínico. Su fundadora, Mariana Trincado, odontóloga con más de veinte años de experiencia, comenzó a detectar en consulta un interés creciente por las gems y los grillz. Aquellas peticiones, inicialmente esporádicas, acabaron revelando la existencia de una demanda que no estaba siendo atendida desde estructuras profesionales.
La firma se desarrolló a partir de esa observación. En lugar de presentar la joyería dental como una práctica ajena a la odontología, LUCE integra diseño, tecnología, artesanía y precisión clínica en un mismo proceso.
Sus gems abarcan desde pequeños cristales hasta composiciones más elaboradas. Los grillz, realizados en materiales como oro de 18 quilates o plata, se producen a medida para adaptarse a la dentadura de cada cliente. Según la marca, las aplicaciones se realizan sin perforar ni desgastar el esmalte dental.
La red LUCE Studios, presente en Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla y Valencia, traslada el servicio a clínicas colaboradoras. Este modelo sitúa la joyería dental en un espacio híbrido: ni tienda de accesorios ni consulta odontológica convencional, sino una combinación de ambas.
Entre la subcultura y la industria
La marca ha trabajado con compañías como Nude Project, Meller, Jack Daniel’s, adidas, Under Armour, Wilson, Sennheiser y Victoria, además de desarrollar piezas para artistas como Dei V, Paula Cendejas, Dora y Marlon.
Uno de los proyectos que mejor resume esa convergencia es la colaboración entre LUCE y el artista urbano Sabek. Para la presentación oficial de la firma, crearon una calavera formada por veinte piezas de joyería dental.
Algunos de los grillz que componían la calavera han sido utilizados posteriormente por figuras como La Zowi, Jedet, Dei V y Piro. El objeto transita así entre escultura, moda y performance, modificando su sentido en cada aparición.
Descubre más en @luce_bcn.
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